Británicos votan hoy en elección muy reñida

El premier Cameron y el opositor Miliband no tienen clara ventaja. Resultado podría influenciar el papel de Reino Unido en la UE
David Cameron, primer ministro británico, se dirige a activistas de su partido Conservador en un acto político en Carlisle
07/05/2015
03:56
Agencias
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Londres.— Los británicos decidirán hoy quién liderará a la quinta economía mundial, en una reñida elección que podría dar como resultado un gobierno débil, llevar al Reino Unido hacia un referendo sobre su membresía en la Unión Europea (UE) y avivar el deseo escocés de una secesión.

Los conservadores del primer ministro David Cameron y el opositor Partido Laborista de Ed Miliband han estado prácticamente empatados en los sondeos de opinión durante meses, lo que sugiere que ninguno obtendrá una mayoría absoluta en el Parlamento de 650 miembros.

“Esta carrera va a ser la más reñida que hayamos visto”, dijo Miliband a sus partidarios en Pendle, en el norte de Inglaterra, en la víspera de la elección. “Se definirá en el último momento”, agregó.

Cameron dijo que sólo los conservadores pueden formar un gobierno firme y estable: “Todas las otras opciones terminarán en caos”.

Cameron ha prometido realizar un referendo sobre si el país debería permanecer o no en la UE, en caso de que continúe en el poder. Y los sondeos sugieren que los nacionalistas escoceses podrían emerger como el tercer partido más importante, pese a haber perdido un plebiscito el año pasado sobre la escisión de Escocia del Reino Unido.

Miliband, en tanto, dijo en un mensaje a los votantes indecisos: “Ustedes pueden tener otros cinco años con un primer ministro que pondrá en primer lugar a los ricos y poderosos de este país. O... si yo soy electo primer ministro, tendré como prioridad al pueblo”.

Los conservadores se han presentado como el partido de la generación de empleos y la recuperación económica, prometiendo reducir el impuesto a los ingresos a 30 millones de personas, a la vez que aplicarán nuevos recortes al gasto para eliminar un déficit de presupuesto que aún alcanza a un 5% del Producto Interno Bruto.

Los laboristas dicen que reducirán el déficit cada año, elevarán el impuesto a los ingresos para el 1% de quienes obtienen las mayores ganancias y defenderán los intereses de las familias trabajadoras y del apreciado servicio nacional de salud, que atraviesa por dificultades financieras.

Si ninguno obtiene una mayoría absoluta, el viernes comenzarán negociaciones con partidos más pequeños en una carrera por lograr acuerdos.

Eso podría llevar a una coalición formal, como la que Cameron ha liderado durante los últimos cinco años con los Liberal Demócratas, de Nick Clegg. O podría generar un frágil gobierno de minoría que se verá obligado a negociar para obtener respaldo en votaciones clave.

Hace cinco años, Gran Bretaña vio surgir su primera coalición de gobierno desde la Segunda Guerra Mundial, cuando Cameron no consiguió la mayoría electoral y selló una alianza con el partido centrista de Clegg para gobernar juntos y repuntar la economía. Muchos británicos piensan que se trató de un caso único.

Pero el ascenso de partidos más pequeños, como el independentista Partido Nacional de Escocia y el Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP, por su sigla en inglés), un movimiento que rechaza la asociación con la UE, ha restado apoyo a los dos grupos políticos tradicionales.

Más de 45 millones de británicos son elegibles para votar hoy cuando las urnas estarán abiertas entre las 6:00 y las 21:00 GMT.

Los sondeos de Opinium y TNS, publicados el miércoles, muestran que los conservadores cuentan con una ventaja de 1 punto porcentual sobre los laboristas.

Además, una encuesta de UCM/The Guardian arrojó que los dos partidos se encuentran codo a codo, con 35% de las preferencias cada uno, y que los laboristas habían ostentado un liderazgo de 3 puntos en los últimos nueve días.

UKIP, que ha pasado buena parte de su campaña defendiéndose de acusaciones de racismo, se vio forzado el martes a suspender a uno de sus candidatos por amenazar con que “pondría una bala “en la cabeza de su rival conservador, un británico de origen asiático, si alguna vez se convertía en primer ministro.

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