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"El fin del embargo llegará sin Obama"

31/05/2015
01:06
J. Jaime Hernández / Corresponsal
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Washington.— William LeoGrande, un experto en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, observa estos días con la paciencia de un campesino el lento discurrir de las negociaciones entre Washington y La Habana para cosechar el fruto de lo arduamente negociado y hacer realidad el restablecimiento de unas relaciones diplomáticas rotas desde 1961.

“Cuando el presidente de Cuba, Raúl Castro, se sentó frente a frente con Barack Obama, durante la reciente cumbre de Las Américas en Panamá, dijo: ‘Tenemos que ser pacientes, muy pacientes’. Así es que, por lo visto, tenemos que ser muy, muy pacientes…”

LeoGrande sabe bien de lo que habla. Durante décadas, este veterano profesor de asuntos gubernamentales en la Universidad Americana, aprendió el valor de la paciencia tratándose de las complejas relaciones entre EU y Cuba.

LeoGrande ha dejado en su libro Back Channel To Cuba un formidable recuento de las negociaciones secretas mantenidas entre Washington y La Habana durante los últimos 50 años.

Durante la última comparecencia de Roberta Jacobson, la jefa de la delegación de EU, y de Josefina Vidal, la representante de Cuba, muchos de los periodistas esperábamos más de sus anuncios. ¿Tendríamos que estar preocupados?

—Bueno, creo que ellas mismas esperaban más. Pero creo que lo que estamos viendo es a ambas partes tratando de resolver varios problemas a la vez. Por ejemplo, el capítulo de las embajadas, particularmente la de EU, para saber cómo va a funcionar. Este solo aspecto es tremendamente complicado. Quizá más de lo que la gente había anticipado. Por otro lado, habría que tener en cuenta que ambas naciones ya han resuelto algunos aspectos igual de complicados. Como, por ejemplo, el sacar a Cuba de la lista de las naciones que patrocinan el terrorismo y conseguir que Cuba tenga un banco a través del cual iniciar sus operaciones en EU.

Lo que sigue no es un asunto menor. Y, aunque creo que se han resuelto algunos puntos relacionados con el tema de las embajadas, los cubanos siguen preocupados con la cuestión de los funcionarios estadounidenses y su libertad de movimientos. Les inquieta especialmente el hecho de que, desde su punto de vista, siguen apoyando a los disidentes en la isla. En este sentido, y hasta donde sabemos, la delegación de EU sigue insistiendo en que sus representantes en Cuba puedan viajar libremente por el país, según lo establece claramente la Convención de Viena.

¿Usted es optimista? ¿Está confiado en que habrá un acuerdo al final?

—Tengo confianza en que dentro de un tiempo, relativamente corto, ambas partes serán capaces de resolver estas diferencias y las embajadas de ambos países finalmente abrirán sus puertas. Hay que tener en cuenta que los presidentes de ambos países han comprometido no una, sino dos veces su palabra para alcanzar un acuerdo en este sentido. La primera vez fue el 17 de diciembre. Y, una segunda, durante la pasada cumbre en Panamá.

Uno de los asuntos que dejó en claro la jefa de la delegación cubana es que el fin del embargo será un tema crucial una vez que las embajadas de ambos países abran sus puertas. ¿Veremos el fin del embargo antes o después de que termine la presidencia de Obama?

—Creo definitivamente que será realidad una vez que Obama deje la Casa Blanca. Entre otras cosas porque los republicanos controlan hoy el Congreso. Y bajo su mirada será muy difícil levantar el embargo. Creo que, en este momento, hay el número suficiente de republicanos para bloquear este proceso. Ahora, si a partir de 2017 volvemos a tener un presidente demócrata y además los demócratas recuperan el Senado, la nueva correlación de fuerzas representaría una oportunidad para avanzar y tratar de poner fin al embargo.

¿Y que pasa con el nuevo embajador que necesitaría ser ratificado por el Senado? ¿Veremos la designación y confirmación de un embajador de EU en La Habana?

—Creo que sí. De hecho, considero que una vez que se resuelvan todos los problemas relacionados con la apertura y el funcionamiento de las embajadas, el presidente Obama no tardará mucho en nominar a alguien para que represente a EU en La Habana.

Desde mi punto de vista, creo que será un funcionario de carrera que, de hecho, ya esta ahí en Cuba. Se trata de Jeffrey DeLaurentis, que es el jefe de la misión de intereses. Creo que sería el hombre indicado porque es un funcionario de carrera con una muy dilatada experiencia en Cuba.

¿Cree que seguiremos viendo oposición de republicanos como Bob Menéndez y Marco Rubio a la reconciliación entre Washington y La Habana?

—Bueno, creo que en el caso de Marco Rubio, él está intentando distinguirse del resto de los senadores republicanos en este asunto. Particularmente porque le interesa seguir contando con el voto de muchos conservadores en el estado de Florida, que tienen cierta predilección por un republicano como Jeb Bush. Así es que si Marco Rubio quiere ganarle a Bush en el estado de Florida, tiene que apelar especialmente al voto de los conservadores con el tema de Cuba.

Lo interesante del caso es que el tema de la reconciliación de EU con Cuba, que puede ser un asunto caliente en las primarias del Partido Republicano, dejará de serlo en el contexto de las elecciones generales de noviembre de 2016. Porque la gente que vota en unas elecciones generales lo hace pensando en asuntos como la seguridad social, el seguro médico, la economía o el índice del desempleo, no en el futuro de las relaciones con Cuba.

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