El pasado lunes 3 de diciembre se cumplieron 45 años del fallecimiento del presidente Adolfo Ruiz Cortines, el segundo presidente civil del periodo post-revolucionario. Su mandato presidencial (1952-1958) se caracterizó por un estilo personal de austeridad y mesura en el ejercicio del cargo.

A lo largo de su vida profesional fue un escrupuloso administrador de los dineros públicos y siempre se distinguió por una personalidad discreta, a veces distante, pero siempre cuidadoso del detalle.

Don Adolfo, como le decían sus contemporáneos, era diestro en el manejo de la enigmática actitud de decisión presidencial. Con el interés de no favorecer el oportunismo político o económico, se reservaba de manera magistral las expresiones que pudieran delatar sus futuras decisiones.

Analítico al extremo, y como buen veracruzano, poseía un ingenio irónico y era excelente jugador de dominó.

Un rasgo distintivo del proceso de transición política de México se define como un péndulo político que contrasta con la administración que concluye. Un péndulo que puede interpretarse como oposición y que en la praxis busca la compensación con el pasado inmediato.

Ruiz Cortines orientó su gobierno a la atención de las necesidades internas del país, ajeno a los vaivenes del escenario político internacional.

En su mensaje de toma de posesión destacan algunos pasajes que son el enunciado de su mandato.

“… gobernaremos para todos, que, para mí todo mexicano tiene las mismas obligaciones y los mismos derechos, y que nadie debe considerarse expuesto a represalias por haber discrepado del criterio de las grandes mayorías.”

En ese mensaje reiteró la importancia de preservar el equilibrio presupuestal, combatir los monopolios y el acaparamiento, así como estimular la capacidad adquisitiva de las clases menos favorecidas en el campo y velar por los derechos de la clase trabajadora.

Destaca la convocatoria: “La colectividad en general debe coadyuvar lealmente para que los funcionarios y los empleados públicos procedan con la más absoluta honradez, y así lograr la moral administrativa y pública de México”.

En su tiempo, muchos países hermanos latinoamericanos estuvieron sometidos a dictaduras militares o a mandatos extendidos indebidamente por manipulaciones electorales. Las dictaduras de Perón en Argentina, Getúlio Vargas en Brasil, Anastasio Somoza en Nicaragua, José María Velasco Ibarra en Ecuador o Fulgencio Batista en Cuba son muestra del gran valor que preserva nuestro sistema político para asegurar cambios de gobierno pacíficos y en total apego al marco constitucional.

Por ello en el mismo discurso advirtió “…estoy cierto de que menores males causa a la República el abuso de las libertades ciudadanas que el más moderado ejercicio de una dictadura”.

Un episodio memorable fue su discreto pero contundente apoyo a los líderes que desde México impulsaron la revolución cubana.

Ruiz Cortines vivió de manera frugal y prudente, no solo su presidencia, sino también su vida de ex presidente. Su discreción respecto a las decisiones de sus sucesores, así como la modestia con la que condujo los últimos años de su vida son muestra de la congruencia permanente que sostuvo.

Yo reconozco el valor de su amistad y sus consejos que a lo largo de mi vida atesoro con especial aprecio, y recuerdo aquella frase cuando le cuestioné por qué tomaba decisiones cuyos resultados no se iban a ver en su periodo de gobierno, y la respuesta es el título del libro que en su memoria publiqué No siembro para mí, yo siembro para México.

En su memoria van estas líneas como homenaje personal a su legado.

Rúbrica. En el nombre del pueblo os pido posada. Gradualmente irán llegando como peregrinos los altos funcionarios federales a sus nuevas sedes en el interior de la República.

Político, escritor y periodista.
@AlemanVelascoM
articulo@alemanvelasco.org

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