Exigen reparación del daño tras desalojo

Familias y feligreses de un templo cristiano solicitaron ser reubicados; autoridades rechazaron la peticióna
11/08/2015
01:19
Rebeca Jiménez Jacinto
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Naucalpan, Méx.— “No somos paracaidistas”, “Derribaron mi casa” y “Tiraron mi templo ahora me lo construyen”, gritaron feligreses del ministerio Ciudad de Dios y familias desalojadas, el pasado 31 de julio, del área natural protegida del Bosque de Los Remedios, encabezadas por el pastor de esa comunidad, Daniel Flores Sandoval.

Cerca de un centenar de fieles y familias que fueron desalojadas de dicho bosque en un operativo que realizaron autoridades del Estado de México y del ayuntamiento, se presentaron este lunes frente a la presidencia municipal de Naucalpan donde exigieron ser reubicados e indemnizados por la demolición de casas y un templo cristiano.

Héctor Miranda Serrano, quien se ostentó como abogado del pastor Daniel Flores Sandoval,y éste último, exigieron ser atendidos por autoridades municipales y estatales “por el daño que sufrió el templo y las familias desalojadas por cerca de 800 policías estatales”, en un acto ordenado “por el diablo”, coincidieron los hombres.

—¿Por qué construyeron un templo en zona ecológica?, se le interrogó al defensor.

—Porque el empresario inmobiliario Guillermo Gargollo y José Ernesto Solís Gil vendieron cerca de 2 mil metros cuadrados de este terreno al pastor, asegurando que era zona urbanizable, respondió el abogado.

La zona ecológica liberada forma parte del Parque Metropolitano Naucalpan, declarado zona de preservación desde el año 1979, señaló la alcaldesa Claudia Oyoque, quien descartó que el gobierno local vaya a reubicar a las familias que fueron desalojadas y quienes ostentaban la posesiónde los predios con juicios de usucapión, escrituras y documentos falsos, aclaró.

Héctor Miranda afirmó que autoridades de Desarrollo Urbano y municipales permitieron la edificación del centro religioso sin licencia de construcción por “acuerdos, porque somos un templo, nos dieron ciertas facilidades, son acuerdos políticos. No fue capricho”.

El terreno tuvo un “precio justo y razonable” de cerca de 1.5 millones de pesos, esto, más el costo de la construcción del templo, suman casi tres millones de pesos, indicó el abogado de los feligreses.

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