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Fernando González García, el valet parking del gimnasio Curves Smart, llevaba tres semanas sin consumir drogas, pero un amigo le dio dinero para que le consiguiera y compró 10 grapas de coca. La mañana del pasado 22 de septiembre, con la droga en la mano, cedió a la tentación y comenzó a consumirla a lo largo del día.

De acuerdo con la declaración que rindió a la hoy Fiscalía General de Justicia, eran después de las 14:00 horas cuando Karen, la joven de 19 años que trabajaba en el gimnasio, salió de su turno y sorprendió a Fernando drogándose. Por la confianza que había entre ellos, empezó a regañarlo y lo amenazó con acusarlo con los dueños del lugar, pues en varias ocasiones lo había sorprendido drogándose.

La reacción de Fernando fue tomarla del cuello y apretárselo hasta dejarla inconsciente en el suelo. Tomó el cuchillo con el que cortaba la droga y le dio un par de puñaladas. Desde el balcón de la casa contigua Adriana presenció la agresión y le reclamó al hombre.

El valet parking que llevaba ocho años trabajando en el lugar fue a tocar a la casa de la mujer de 52 años, quien al abrir la puerta fue sorprendida con golpes y llevada hasta la cocina para ser asfixiada. A ella también le asestó un par de puñaladas que no fueron mortales, por lo que tomó la tapa del baño y la golpeó en la nuca dos veces. Fernando subió por una cobija a una de las recámaras, envolvió a la mujer y la llevó a esa mismo cuarto.

Después regresó por el cuerpo de Karen, que había dejado escondido en una esquina del patio, y lo metió en la recámara con Adriana. Fue por unas maletas que tenía en el gimnasio y ahí metió los cuerpos.

Tras cometer el doble feminicidio, volvió a su trabajo, incluso con las maletas a un costado del lugar de donde recibía y entregaba los carros. Para la noche, al terminar su turno, le habla un amigo para que le prestara su camioneta para un “flete”. Las maletas y otros objetos los llevó a su domicilio en la colonia Tejocote, en Naucalpan.

Al día siguiente, Fernando se presentó a trabajar como si nada, pero al mediodía llegaron dos elementos de la policía judicial estatal para indagar sobre Karen, pues su madre la había reportado como desaparecida.

Ante el temor de ser aprehendido, Fernando decidió escapar, por lo que avisó a sus familiares que se iba a otro lugar porque estaba metido en un problema. La noche del 23 de septiembre fue a la Central del Norte, en la Ciudad de México, y tomó un camión con destino a Irapuato, Guanajuato.

Ya en dicha ciudad encontró un negocio de lavado de autos donde pidió empleo y se quedó durante cinco meses hasta que la mañana del pasado miércoles fue detenido por elementos de la Fiscalía General de Justicia, cuando se trasladaba a su trabajo.

Los agentes le preguntaron que si se llamaba Fernando y él respondió que no, que su nombre era Francisco, pero cuando le mostraron su foto en la que se ofrecían 500 mil pesos por información de su paradero, terminó aceptando que era el valet parking que mató a dos mujeres en Naucalpan.

Ahora enfrentará dos procesos por separado por el doble homicidio que, de acuerdo con la legislación, la pena mínima es de 40 años de prisión.

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