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Con escoba en mano, un grupo de trabajadores da los últimos toques a la vialidad, mientras camiones de carga recogen todos los residuos de varillas y metales. El compromiso de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) es concluir esta semana con el tramo que tiene a su cargo de la Autopista Urbana Sur.

La vialidad de cuota irá sobre el Viaducto Tlalpan desde San Fernando hasta la caseta de cobro de la autopista México-Cuernavaca. En total, serán siete kilómetros de los cuales dos —desde San Fernando hasta Insurgentes Sur— son construidos por el Gobierno de la Ciudad de México y los cinco restantes por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Desde los carriles centrales del Viaducto Tlalpan, la diferencia entre un tramo y otro es prácticamente imperceptible, salvo por los pendones rosas con las siglas CDMX que cuelgan de las columnas. Desde el aire, la interconexión entre el tramo federal y local se distingue por la serie de celdas solares que instala la SCT.

Una vez que la obra quede concluida en su totalidad, los automovilistas que van en dirección norte-sur tendrán dos opciones: bajar en la rampa que se ubica a la altura de Insurgentes Sur o continuar por el viaducto elevado hasta la salida a Cuernavaca, pasando la caseta de cobro.

En sentido contrario, quienes regresen de Cuernavaca hacia la Ciudad de México podrán utilizar el camino convencional por la caseta de cobro que está siendo remodelada por el gobierno federal o bien, subir a la Autopista Urbana Sur.

Sólo faltan los detalles. En los primeros dos kilómetros de la vialidad de cuota, que entraría en operación la próxima semana, aun cuando las obras del gobierno federal no estuvieran listas, los trabajos se centran en el “chuleo”: Limpieza, colocación de señalamientos, balizamiento e instalación de las últimas luminarias.

Para la edificación de este tramo fueron utilizados 24 mil metros cúbicos de concreto y mil 680 metros cúbicos de asfalto; para conformar los muros de contención se utilizaron mil 172 parapetos de concreto y 3 mil 714 metros lineales de parapeto metálico.

En esta zona, una última grúa permanece en el viaducto elevado, la cual es utilizada para concluir con la instalación de las últimas luminarias; en el otro extremo, camiones de carga están listos para continuar con los trabajos de pavimentación los cuales estarán concluidos hoy mismo.

Mientras la maquinaria coloca el asfalto caliente sobre la vialidad, trabajadores con rastrillo en mano deshacen los bordes que pudieran quedar, para dar paso al rodillo y dejar la vía uniforme. Tras el paso de la maquinaria es necesario esperar al menos cinco horas para que se enfríe el pavimento y luego, poder colocar la pintura blanca que delimitará los cuatro carriles, dos por sentido.

Los señalamientos que indican la ubicación de las rampas de ascenso y descenso también ya fueron instalados. Mientras soldadores colocan las últimas barreras metálicas otro grupo de trabajadores instala las rejillas por donde escurrirá el agua de lluvia y que llegará hasta la red de drenaje de la Ciudad de México.

En los próximos días, la Secretaría de Obras deberá concluir con la construcción de las rampas de ascenso (360 metros) y de descenso (300 metros). Abajo, deberá terminar la construcción de dos de los cuatro puentes que acordó habilitar con los vecinos de la zona, como parte de las medidas de mitigación.

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