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Después de 13 días de que Agustín Miranda se fugara del Reclusorio Oriente junto con Roberto Sánchez Ramírez, el primero fue detenido la tarde del lunes por elementos de la Policía de Investigación (PDI), pertenecientes a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.

Agustín estuvo todo este tiempo en un hotel de la delegación Cuauhtémoc esperando dinero para que pudiera salir hacia el norte del país y esconderse en Estados Unidos.

Según las primeras versiones policiacas, el secuestrador estuvo dos días en casa de sus familiares en la delegación Iztapalapa.

Se montó un operativo especial de seguimiento de todos sus familiares y de su primer círculo de amistad. Al notar que con frecuencia se trasladaban a las inmediaciones de la colonia San Simón Tolnáhuac, en la delegación Cuauhtémoc, solicitaron la intervención de las cámaras de seguridad del sector.

Al percatarse que de manera frecuente acudían a un motel de la demarcación antes mencionada, se instaló una guardia permanente, en la cual varios agentes de la PDI monitorearon el lugar y unos terceros, en diversos días y horarios, se hospedaron en el sitio con el objetivo de confirmar la presencia del prófugo. Así trabajaron poco más de una semana hasta constatar el hecho.

Con todos los datos recabados, los elementos pertenecientes a la Procuraduría General de Justicia capitalina irrumpieron en la habitación en la que pernoctaba Agustín Miranda. Éste al percatarse de la presencia de los policías no puso resistencia y sólo se limitó a decirles que “ya sabía” que iban por él.

Al momento de su detención, fue llevado de inmediato y bajo un fuerte dispositivo de seguridad a las oficinas centrales de la dependencia investigadora, donde certificaron que médicamente está en excelentes condiciones de salud y lo identificaron con huellas dactilares.

Al no rendir ninguna declaración, los agentes que lo capturaron comentaron que Agustín Miranda dijo que tenía más de una semana en el lugar y que no salía durante el día ante el temor de ser identificado.

De acuerdo con el seguimiento de la investigación, sus familiares buscaban desesperadamente un préstamo de dinero para entregárselo al prófugo, quien tenía como objetivo llegar a Tijuana y después cruzar a Estados Unidos para ocultarse.

El secuestrador fue detenido vistiendo ropa deportiva, no tenía un arma o algo con qué defenderse, por lo que no opuso resistencia.

De su cómplice, El Fugas, dijo no tener conocimiento, tampoco proporcionó detalles de la planeación de la fuga ni la participación que tuvo en esto su pareja sentimental.

Después de la certificación médica y de que fuera identificado plenamente, Agustín Miranda fue trasladado nuevamente al Reclusorio Oriente, donde es requerido por dos jueces para que rinda cuentas por diversos delitos: robo, robo agravado, secuestro y ahora por la fuga que realizó a finales del mes pasado.

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