"Me da miedo subir, pero no queda de otra"

"La verdad sí da un poco de angustia subirse luego del accidente"
Insuficientes resultaron las 50 unidades de RTP que se habilitaron
06/05/2015
03:42
Diana Delgado
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"Aquí es donde chocaron los trenes ayer. Pobre gente que iba arriba, yo creo que quedó bien asustada, sí, hasta a mí me da ‘cosa’ volverme a subir”, dice la señora Luisa Sánchez, una de las primeras personas en abordar el Metro en la estación Oceanía, luego del choque de dos convoyes registrado el lunes.

Incertudumbre y temor es una forma de describir la sensación de los usuarios al ingresar a los andenes. Miran de un lado a otro y algunos se dirigen la palabra para preguntarse si, “en verdad ya estaba funcionando el Metro”, como si la ausencia de vigilancia en las estaciones y las puertas abiertas permitieran la duda.

“La verdad sí da un poco de angustia subirse luego del accidente que pasó, siempre da miedo pensar que también le puede suceder a uno. Además, creo que la sensación de duda hoy fue generalizada, porque la gente, incluso en diferentes líneas, habla del choque y escuchas que dicen ‘ay, ojalá lleguemos con bien’”, menciona Luisa Sánchez.

De acuerdo con usuarios y comerciantes, la estación Oceanía tiene alta afluencia. Mencionan que a pesar de la falta de servicio del Metro, no hubo caos ni descontrol de parte de los usuarios, quienes tuvieron acceso a camiones RTP que viajaban de Pantitlán a Consulado.

“Ayudó que mucha gente no trabajó ni tuvo clases hoy, por eso no se hicieron grandes problemas”, dijo la señora Rosario, comerciante en esta zona.

Después de que se retiraron los convoyes del lugar del accidente y se reanudó el servicio, los usuarios que esperan en el andén miran de un lado al otro, el tren llega, dudan en subir. Pero los vagones llevan gente que recogieron de estaciones anteriores y eso les da confianza. “Yo uso esta línea diario, hoy no hay tanta gente, yo creo que les da nervios subir. A mí también, pero no me puedo ir en otro transporte porque gasto más, no me queda de otra”, dice Pedro, quien trabaja en Pantitlán.

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