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Las vacaciones llegaron y los niños tendrán más tiempo para descansar y jugar en casa; e incluso para asistir a un curso de verano o campamento en los que podrán aprender y divertirse. Y, aunque también se trata de un periodo más relajado para papá y mamá, es importante que durante las vacaciones no descuiden la alimentación y buenos hábitos de sus hijos.
Por ejemplo, si cuando van a la escuela acostumbran llevar un lunch para comer en el recreo, no hay por qué dejar de hacerlo en los días de descanso. Es necesario que desde pequeños se les fomente “el hábito de hacer colaciones o pequeños refrigerios ya que así acostumbrarán a su metabolismo a funcionar correctamente y su organismo llevará a cabo de una manera sana todos los procesos de absorción, utilización y desecho de los nutrimentos que consuman a través de los alimentos”, afirma la licenciada Johana Castells R., nutrióloga en el Instituto Nacional de Pediatría (INP).
Las colaciones son alimentos y/o bebidas que se ingieren entre comidas para satisfacer el apetito y tener energía durante el resto de la mañana o tarde. Además, de mejorar el funcionamiento del metabolismo, hacer “comidas cada tres o cuatro horas los ayuda a mantener estables los niveles de glucosa, tener una mejor digestión, e incrementar su concentración y energía, por lo que podrán realizar mejor sus actividades diarias”, señala la especialista. Una ventaja más es que comer pequeños refrigerios entre comidas, disminuye la ansiedad y ayuda a no tener tanta hambre a la siguiente comida.
Sin modificaciones
Es importante que durante las vacaciones no haya cambios drásticos en los hábitos saludables establecidos en casa para toda la familia. En especial para los niños, “el hecho de que se respeten los horarios de comida y sigan la misma línea o patrón de alimentación que cuando van a la escuela, les ayuda a ser más disciplinados en todos los sentidos y responsables de su persona. Además, evita que suban de peso durante las vacaciones, lo cual es muy común que suceda; y podrán entender la importancia de llevar una alimentación saludable todo el tiempo, no solo cuando asisten a clases”, señala la nutrióloga Castells.
A detalle
La especialista comenta que una colación o refrigero para niños en edad preescolar o escolar debe de contener alrededor del 10 a 20% del requerimiento total de calorías. Esto puede aumentar si el niño realiza mucha actividad física, por lo general en una colación se puede incluir de uno a dos equivalentes de cada grupo de alimentos: frutas, verduras, proteínas y cereales integrales y grasas poli o monoinsaturadas; y evitar alimentos y/o bebidas ricos en azúcares y grasas trans o saturadas.
Refrigerios
1 sándwich
de crema de cacahuate con plátano (2 rebanadas de pan integral, 1 cucharadita de crema de cacahuate y la mitad de un plátano en rodajas), un yogurt bebible reducido en grasa y azúcar.
3 rollitos
de pechuga de pavo con queso panela, 5 galletas habaneras, palitos de apio con jícama.
3 salmas
con nopales y queso panela, 1 taza de papaya con melón, ½ pieza de alegría.
En vacaciones
- Eviten que las actividades fuera de casa les impidan perder la noción del tiempo y romper los horarios fijos para realizar sus comidas diarias.
- Al levantarse lo primero que deben hacer es desayunar.
- No consuman comida chatarra o comida rápida como papas fritas, hamburguesas; pan dulce, galletas, dulces y chocolates; ni tampoco refrescos y jugos industrializados, ya que tienen mucha azúcar.
- Si salen de casa, lleven colaciones saludables para los niños como: una manzana o pera, o una barrita de cereal integral o de amaranto.
- Si van a un curso de verano procuren darles un lunch como sándwich y fruta o verdura picada con limón. No les den dinero para que compren algo, porque generalmente los niños eligen comida chatarra.
- Hagan sus platillos atractivos, jueguen con las combinaciones de colores para que resulte divertido y atractivo para ellos.
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