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12/03/2018
02:11
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“Suela, saliva y sudor”. Las tres eses se las oí decir a don Luis H. Álvarez, es una frase que describe cómo pensaban los líderes de Acción Nacional que deberían hacerse las campañas políticas: recorriendo a pie las calles, las plazas públicas, los parques y mercados (suela), convenciendo a la gente con ideas y argumentos en discursos que debían mover almas (saliva) y con trabajo, con trabajo y con más trabajo (sudor).

Yo entré a la política cuando el PAN hacía así sus campañas, sin recibir ni un centavo de financiamiento público. Y así, fuimos ganando elecciones. Empezó a recibirse el financiamiento público, y recuerdo que en 1997, el presidente del PAN (Felipe Calderón) regresó un cheque porque habían cometido la trampa de darle a los partidos el dinero que correspondía a una campaña presidencial cuando no era año electoral para esa elección.

Se nos dijo que con una intención doble: poner condiciones de equidad en la contienda política y evitar la corrupción. Ninguna de esas dos metas se cumplió. La equidad no existe gracias a gobiernos deshonestos que desvían cada elección miles de millones de pesos a campañas. Y qué decir de la corrupción. Poco a poco los partidos se dieron cada vez más y más dinero. Hoy reciben mucho más dinero público que en las elecciones de 2000, 2006 y 2012. Es un abuso y por abusivo, inequitativo. Hoy, la clase política en México se ha sometido en su mayoría al dinero. El dinero ha mandado sobre cualquier valor, sobre cualquier consideración legal, moral, jurídica o social y ha convertido a la política en un negocio en el que privan la ambición y el descaro. Por eso todo termina en escándalos de fraudes, ligas, casinos, departamentos en Estados Unidos, moches, naves industriales, estafas maestras, casas blancas y lavado de dinero. Por eso, lo que nació con un fin noble, hoy sólo genera desproporción e inequidad.

La política es un instrumento para hacer el bien, no para enriquecerse. Es momento de romper el vínculo entre la política y el dinero. Por eso, y en congruencia con mis valores, he decidido renunciar al financiamiento público que me corresponde como candidata independiente. Aprendí a hacer política inspirada por las mujeres y los hombres que lucharon por la democracia. Sé que para ganar una elección lo más importante son los valores, la mística, la convicción y el coraje y porque creo que la política debe hacerse con las aportaciones voluntarias de gente convencida de una causa.

Eso es precisamente lo que haré: una campaña de suela, sudor y saliva. Si ya logré estar en la boleta con el apoyo libre y voluntario de más de 1 millón de ciudadanos, sé que también podré financiar mi campaña con ese mismo apoyo libre y voluntario de donaciones ciudadanas. Mientras los candidatos de los partidos se destrozan entre ellos con dinero público, yo construiré un proyecto con la esperanza y el orgullo del pueblo de México.

Ayer en mi registro ante el INE lancé una convocatoria a los ciudadanos: luchemos en una nueva cruzada que busca cambiar la forma en la que se hace política en México. Sé que lo vamos a lograr, porque, parafraseando a Manuel Gómez Morín: mientras que todo nuestro esfuerzo se funde en nuestros valores, no habrá adversario político ni fuerza material que pueda acabar con este gran empeño de almas.

Abogada

Margarita Zavala
Abogada, ex diputada y defensora de la equidad de género.
 

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