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En defensa del voto

28/06/2018
02:40
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Cada proceso electoral, una serie de teorías conspiratorias inundan las conversaciones cotidianas y las redes sociales. Desde aquella madrugada de 2006 en la que los mexicanos vivimos el trauma de tener como resultado de la elección presidencial una gráfica muda, el escepticismo y la fantasía nos acechan. Existen al menos cuatro falsos supuestos. El primero, es el de los lápices Harry Potter. Se difunde que los lápices utilizados para votar “se borran” y hasta pueden modificar el voto en la boleta. Frente a los medios de comunicación, se ha desmentido con pruebas esta falacia. Aún así, si algún ciudadano quiere llevar su crayola el día de la elección, lo podrá hacer. El segundo, es el algoritmo James Bond. Se sostiene que una especie de programa oculto vendría a modificar los resultados del Programa de Resultados Preliminares (PREP). Curiosa creencia: este programa no hace más que publicar los datos digitalizados de los resultados que están a la vista de todos en las casillas electorales. Cualquiera lo puede verificar y hasta buscar la captura de pantalla del acta que estará en línea. El tercero es la multiplicación de las boletas. El robo reciente de 11 mil boletas en Tabasco encendió las alertas. Sin embargo, esas boletas ya fueron anuladas y otras nuevas reimpresas. Cada una de ellas cuenta con un folio y un sello que permite identificarlas. El día de la elección, tendrán las firmas tanto de los representantes de todos los partidos como de los independientes. 

Quizás el mito más descabellado e injusto es el de los ciudadanos peleles. Se afirma que los funcionarios de casilla se venden para hacer cuentas alegres con los votos. A la vista de todos, incluidos observadores electorales y representantes de los distintos partidos políticos que ya están acreditados, los 2.7 millones de ciudadanos sorteados y capacitados, ocultarían, cambiarían y modificarían los resultados. La realidad es que en los últimos diez años, cada vez ha costado más integrar las mesas de casilla. Esta elección no fue la excepción. Sin embargo, con el proceso electoral a la vuelta de la esquina, las casillas ya están prácticamente integradas en su totalidad. La experiencia y los testimonios públicos de quienes han sido funcionarios de casilla dan fe del compromiso y la seriedad con la que se cumplen con esta labor. Ellos, ciudadanos de a pie, dedican su jornada dominical a materializar el ejercicio de nuestro voto. Un derecho que llevó años de lucha y sangre conquistar. En contraparte, la complejidad de esta elección, en donde habrá hasta seis boletas en una sola casilla, con coaliciones partidistas que no son uniformes, retrasará la obtención de resultados finales. Seguramente esto dará rienda suelta a los partidos políticos que tratarán de anular el mayor número de votos, a los candidatos que se declararán ganadores antes de tiempo o a los que buscarán ganar en tribunales lo que no ganaron en las urnas. El próximo domingo, salgamos a votar. Démosle crédito a los ciudadanos. Defendamos nuestro derecho a decidir. No ayudemos, difundiendo falsos mitos, a los auténticos enemigos de la democracia. 

 

Coordinadora de la Red por la Rendición de Cuentas. Profesora asociada del CIDE
Es Doctora en Ciencia Política por la Universidad de La Sorbonne París III. Obtuvo su maestría en Comunicación Política en la Universidad de París I y la Licenciatura en Comunicación en la...