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Un breve repaso a 2017: lo bueno y lo malo

El empleo formal fue la estrella del año, sin embargo el papel de villano le tocó a la inflación, que crecerá más de 6.6% en 2017; el alza de la gasolina desató las presiones inflacionarias
30/12/2017
02:16
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El año de 2017 acabó siendo mucho mejor de lo que se esperaba para la economía, tanto a nivel internacional como en México. No obstante la mejoría, también hubieron eventos que vulneraron el bolsillo y la mesa de los hogares.

Empiezo por lo bueno. Las expectativas de crecimiento de las actividades productivas fueron revisadas al alza. En enero de 2017 los especialistas en economía del sector privado encuestados por Banco de México preveían un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de sólo el 1.5%; ahora en la última encuesta estiman que 2017 cerrará con un incremento de 2.1%. Esto se dio también en un entorno de la economía global con un mayor ritmo en su expansión. A ello contribuyeron Estados Unidos, China y la Unión Europea, con crecimientos más altos a los esperados. La demanda de bienes y servicios en México se dio por el lado de las exportaciones manufactureras y el consumo.

El empleo formal fue la gran estrella en el desempeño económico de 2017. A noviembre de este año el incremento de trabajadores registrados en el IMSS con respecto a diciembre de 2016 fue de 1’139,367. La economía mexicana ya está cerca de tener los 20 millones de trabajadores cotizando al IMSS.

En agosto de este año el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer los resultados de la medición de la pobreza para 2016. Fueron buenas noticias. La pobreza extrema sigue a la baja. Coneval estimó que el número de mexicanos en esta condición disminuyó de forma significativa de 11.4 millones en 2014 a 9.4 millones de personas. Esto se dio por una reducción en las cinco de las seis variables que incluye la medición de la pobreza: rezago educativo y las carencias por acceso a los servicios de salud, seguridad social, servicios básicos a la vivienda y a la alimentación. Pese a la mejoría, ésta sigue siendo lenta comparada con el tamaño del desafío: sigue habiendo 21.4 millones de mexicanos con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo, y 62 millones con ingreso inferior a la línea de bienestar. En 2012 estas cifras fueron de 23.5 millones y 60.5 millones respectivamente. En 27 de las 32 entidades federativas el porcentaje de la población en situación de pobreza se redujo desde la última medición en 2014 a la de 2016.

Y lo que antes era una bendición, ahora no resulta serlo. Durante 2017 el precio del petróleo registró una fuerte alza. Antes ayudaba a la economía mexicana tanto a las finanzas públicas como a la balanza comercial. Hoy las finanzas públicas tienen que mediar entre el beneficio del alza de lo que antes eran los derechos por hidrocarburos y lo que tiene que ceder en el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) para evitar un impacto severo en el precio de las gasolinas. Sin embargo, cuando sube el precio del petróleo también aumenta el de la gasolina. En virtud de que México es un importador de gasolinas, así como de gas natural, al disminuir nuestras exportaciones de petróleo crudo por la reducción en la plataforma de producción, ahora resulta que tenemos un déficit comercial en la balanza de hidrocarburos. A octubre de este año el déficit acumulado supera los 15.2 miles de millones de dólares, cuando en 2014 todavía tuvimos un superávit. Sin lugar a dudas la reforma energética llegó muy tarde y ahora estamos pagando las consecuencias. El modelo de monopolio de Estado en la exploración, extracción, transformación y transporte de hidrocarburos se agotó hace más de 30 años.

La variable que le tocó el papel de villano fue la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Banco de México prevé que el IPC crecerá más del 6.6% durante 2017. En años anteriores la depreciación del tipo de cambio no se transmitió al IPC. Sin embargo, el fuerte aumento del precio de la gasolina a inicios de este año para dar lugar a la liberación del precio de este combustible, dio lugar al pretexto perfecto para desatar las presiones inflacionarias que se habían contenido en años anteriores.

PD. Espero que mis lectores, colaboradores y trabajadores de El Universal pasen unas felices fiestas de diciembre. Para 2018 les salud, paz, alegría, trabajo, inspiración y energía para tener un mejor año.

Economista. @jchavezpresa

Jorge Alejandro Chávez Presa es licenciado en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), con maestría y doctorado por The Ohio State University con la disertación ”Economies of...
 

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