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#SociedadCivil en los tiempos de AMLO

El modelo de relación sociedad civil-gobierno, tal y como estaba planteado, ya no funcionará ahora. Las ideologías y los contrapesos han cambiado. ¿Qué estrategia se requiere ante la recomposición del poder?
09/07/2018
05:01
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El reciente mensaje del virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en torno a que no se modificará el artículo 102 de la Constitución en el tema de la fiscalía general, a pesar de la enorme y añeja insistencia de más de 300 organizaciones bajo los colectivos #FiscalíaQueSirva y #VamosPorMás, esboza una idea de cómo pintará la relación entre el nuevo régimen y la sociedad civil. Ni él ni su equipo han planteado la posibilidad de diálogo ni de reconsideración sobre el tema: “nombraremos al fiscal general con el procedimiento vigente”, y hasta ahí.

Existen concepciones distintas sobre la misma cuestión; mientras los colectivos basan sus propuestas en una construcción mucho más compleja de fortalecimiento de capacidades, transparencia y autonomía institucional, para López Obrador es suficiente con que las personas que las integren tengan, a su juicio, calidad moral y honestidad.

¿Qué es la sociedad civil en México y qué representa? ¿Quiénes son o deben ser sus interlocutores, cómo dialogar con ellos, qué objetivos persigue? Estas y otras preguntas hoy es necesario responder ante un escenario político muy distinto al que había prevalecido durante años en nuestro país. El modelo de relación sociedad civil-gobierno, tal y como estaba planteado, ya no funcionará ahora. Las ideologías y los contrapesos han cambiado. El componente legitimador que imprimían las diversas organizaciones, think tanks y académicos ya no es —tan— necesario cuando se cuenta con el altísimo nivel de respaldo a AMLO a nivel nacional, cuando se tiene la mayoría absoluta en las cámaras y cuando seguramente se obtendrá también la mayoría que se requiere para reformar la Constitución (dos terceras partes del Congreso), una vez que empiece la migración de lealtades de varios legisladores que seguramente se sumarán a las decisiones de Morena ante la desarticulación y la orfandad partidista.

El tema de la fiscalía es importantísimo, comparto el planteamiento del colectivo, pero será uno de varios en los que no habrá coincidencia ni empatía con el gobierno entrante. El reto, entonces, es para la sociedad civil, que debe replantear su papel y su forma de interlocución, y no hablo en absoluto de claudicar; al contrario, me refiero a la necesidad de adaptarse a las actuales circunstancias para obtener buenos resultados. La relación del nuevo gobierno con medios de comunicación, con los empresarios, con los académicos, con gobiernos de otros países, se está reformulando. ¿Por qué no habría que pasar lo mismo con la sociedad civil? ¿Qué estrategia es la mejor para pelear y ganar batallas ante la recomposición del poder y con los nuevos equilibrios?

Otro reto relacionado con el tema del replanteamiento de la relación sociedad civil-gobierno es el tocante a los comités de participación ciudadana de los diversos sistemas anticorrupción (nacional y locales) que surgen, en buena medida, de esa sociedad civil. En tal sentido, es importante subrayar, primero, que el Sistema en general se encuentra en construcción y no ha probado su eficacia todavía; segundo, que se trata de una conformación increíblemente heterogénea de los 24 comités que se han integrado hasta el momento, lo que enriquece, pero también dificulta los consensos, y tercero, que aún no sabemos cuál será el papel que jugará el Sistema en el reto que, según ha dicho AMLO, será uno de los más importantes en su gobierno: el combate a la corrupción.

Ante este escenario, es indispensable que los miembros de los comités seamos prudentes, cerremos filas en torno al tema de corrupción con una agenda propia que nos particularice y nos dé identidad, sin filias ni fobias y concentrados en que nuestra principal lealtad debe ser con el combate a la corrupción y con el acatamiento a la Constitución y a las leyes, manteniendo, claro está, la apertura y la crítica propositiva e innovadora en aras de construir acuerdos con todos los actores.

Por supuesto que la sociedad civil no debe abandonar su lucha, pero sí debe considerar que el nuevo paradigma de gobierno exige un nuevo modelo de interlocución y estrategia. Es época de cambios, momento de reflexión, prudencia y replanteamientos.

 

Presidenta de Observatel, profesora de
la Universidad Iberoamericana, miembro
del Comité de Participación Ciudadana
del SNA. Este artículo refleja
su posición personal @soyirenelevy

Presidenta de Observatel y profesora de la Universidad Iberoamericana. Esta columna refleja la posición personal de la autora y no necesariamente de Observatel. [email protected]

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