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CDMX: contienda entre dos

28/05/2018
02:17
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A cinco domingos de la elección, nadie puede estar seguro de los resultados finales. Por experiencia afirmo que las encuestas solo orientan, retratan un momento que se combina con el estado anímico social y pueden tener variantes en sus resultados, que no necesariamente incidirán en el propio día de la elección.

Es claro que los llamados sondeos o estudios de opinión se han consolidado como un instrumento de utilidad político-electoral. Han pasado de ser un elemento para direccionar o perfeccionar una estrategia electoral y definir una ruta de campaña; a una herramienta que aporta de manera efectiva a través de la percepción que generan, específicamente en votantes que, ante la duda, la percepción puede colocarlos en una ruta de orientación.

Sin embargo, aunque existan muchos estudios y cálculos respecto a esto, es difícil saber con precisión el porcentaje que habrá de atender esta estrategia electoral el día de la elección.

Hoy, es evidente que cuando menos dos partidos políticos, Morena y el PRI, han invertido una gran cantidad de recursos, no sólo en la elaboración, también en la difusión a través de todos los instrumentos al alcance, como son redes sociales, medios radiofónicos, televisivos e impresos, para publicar las encuestas que los favorecen; algunas de ellas verdaderamente absurdas, incluso ridículas, diría yo.

La elección de la Ciudad de México no es la excepción, de acuerdo con diferentes mediciones que se han realizado, de las cuales contamos con resultados serios, la contienda para la Jefatura de Gobierno se centra entre Alejandra Barrales y Claudia Sheinbaum, estadísticamente en un empate técnico. Afirmo que en esta elección la moneda está en el aire y cualquier cosa podrá suceder.

Mikel Arriola realiza su mayor esfuerzo, invirtiendo todo su recurso y centrando su estrategia electoral en tratar de generar a toda costa la percepción de que es competitivo; sin embargo, las encuestas siguen reflejando que 88 por ciento de los habitantes de la ciudad capital no votarían, y lo afirman contundentemente, por el PRI, su partido.

Entonces la percepción y el resultado que se logre generar son para favorecer a su candidato a la presidencia, José Antonio Meade.  Es decir, Mikel sabe que, sin posibilidades de triunfo, su trabajo consiste en aportar lo más que pueda a su candidato a la presidencia, intentando llevar hacia él el tan anhelado voto útil.

La Ciudad de México se caracteriza por tener un electorado diestro en procesos electorales, la comunicación es altamente fluida y el electorado, hoy como nunca, cuenta con instrumentos informativos que le permiten conocer los perfiles y características de los candidatos que están en contienda.

El arranque del próximo mes de junio será el tiempo más activo en materia electoral del que se tenga memoria.  En este mes, los partidos políticos y candidatos echarán toda la carne al asador. Las acusaciones mutuas serán el pan de cada día y qué bueno que ya solo falta un mes, los ciudadanos están cansados de tanta confrontación y violencia electoral.

Hasta hoy la gran decepción: los llamados candidatos independientes. Todos sin excepción, que sin pena ni gloria transitan en los procesos electorales, prácticamente de forma inadvertida, a excepción del Bronco en lo federal, poco aportarán a las fuerzas políticas que están en competencia.  

Lo bueno de esto, es que difícilmente podrán venderse como lo hicieron en esta ocasión en los procesos de preselección de candidatos que cada uno de los partidos realiza.  Está claro que es un producto que hoy demuestra que poco aporta a la vida democrática y a la preferencia electoral.  

Estos candidatos que emanan de sectores empresariales y de la llamada sociedad civil, muchos de ellos también externos de partidos, ya no podrán ofertarse como la solución para consolidar un resultado electoral efectivo en procesos electorales futuros, salvo honrosas excepciones. Ahora sí que este proceso fue un laboratorio en donde echando a perder se aprende.

En esta ciudad capital, el esfuerzo de Morena para vincular a sus candidatos con Andrés Manuel López Obrador, no sólo será más activo, será casi desesperado, sin que esto incida necesariamente en el proceso electoral de las alcaldías, diputaciones locales y federales de la CDMX.

Ahí la batalla es pie-tierra, cuerpo a cuerpo, y aunque Andrés Manuel lleva 18 años en campaña y sin duda son muchos años, estos aportarán, pero no de forma contundente ni definitiva, a los candidatos a diputaciones locales y alcaldías con que cuenta Morena. Los perfiles a ese nivel de territorio son determinantes.

El PRD ya se enfrentó a Morena en el proceso electoral del 2015. Ahí la división de la izquierda se hizo patente por primera vez, y el PRD conservó delegaciones como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Coyoacán, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza, que sin duda son el corredor más importante, electoralmente hablando.

Morena logró el triunfo en cinco demarcaciones, tres de ellas poco rentables electoralmente.  

Como recordarán, nadie conocía a los candidatos de Morena en el 2015, es más sus rostros y nombres prácticamente no aparecieron en campaña, todo se concentró en la ola que pudiera provocar el efecto de Andrés Manuel López Obrador; hoy repiten la estrategia de hace tres años, prácticamente sin ninguna variante.

El sentido es inverso al de Mikel Arriola, hoy los candidatos de Morena en la ciudad y el país entero dependen en su totalidad de la aportación que les dé el Mesías de Macuspana; por cierto, mote adjudicado a Andrés Manuel López Obrador por Miguel Barbosa, quien hasta apenas hace unos meses era un férreo detractor del morenista, que de la noche a la mañana tuvo una milagrosa reconversión (¡aleluya!) y hoy es candidato por Morena al gobierno de Puebla. No cabe duda que, si París bien vale una misa, convertirse en pejezombie parece que bien vale una candidatura a gobernador.
 

Ex secretario de Movilidad

HÉCTOR SERRANO
Diputado federal y ex secretario de Movilidad del gobierno de la Ciudad de México
 

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