En 10 años, 29 mil desaparecidos en el país: CNDH

En 10 años se han sumado 29 mil víctimas, estima CNDH; los casos se concentran en 12 estados, afirman expertos
Familiares de asesinados y desaparecidos de diversos estados se reunieron en el foro “Contra el dolor y el miedo: un grito de esperanza”, organizado por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (ARTURO DE DIOS. EL UNIVERSAL)
10/08/2017
01:57
Arturo de Dios Palma
Chilpancingo
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La Casa Diocesana de esta ciudad se convirtió en el epicentro del dolor, ahí se reunieron madres, padres, hermanos, esposas de los desaparecidos y asesinados.

Al foro “Contra el dolor y el miedo: un grito de esperanza”, asistieron los familiares de los desaparecidos de Chilapa, Iguala, Chilpancingo, Zitlala, Acatepec, Atlixtac, Acapulco, los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, también estaban presentes personas de Querétaro, Coahuila, Sonora y Tamaulipas. El evento fue organizado por el Centro de Derechos Humanos de la Montana Tlachinollan por su aniversario 23.

Los expertos, académicos, funcionarios y representantes de organizaciones sociales dieron un panorama de la desaparición forzada en México: según la CNDH en los últimos 10 años han desaparecido 29 mil 156 personas. El mayor número se concentra en 12 estados; la lista la encabeza Tamaulipas (5 mil 563 casos); le sigue Estado de México (2 mil 984); Jalisco (2 mil 523); Sinaloa (2 mil 385); Nuevo León (2 mil 374); Chihuahua (mil 933); Coahuila (mil 620); Sonora (mil 288); Guerrero (mil 155); Puebla (mil 80); Michoacán (mil 29).

En este tiempo, la tendencia va en aumento y se sostiene en los 3 mil desaparecidos por año, pero no son cifras definitivas; podrían representar 25% de las desapariciones, según los especialistas. Existe un subregistro provocado por el temor de algunos familiares para presentar la denuncia y porque en la Procuraduría General de la República (PGR) y las de los estados no cuentan con información precisa. En la discusión participó Jan Jarab, representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México; Luis Raúl González, presidente de la CNDH; Blanca Martínez, del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios; Santiago Corcuera, ex presidente del Comité Contra las Desapariciones Forzadas de la ONU.

Todos coincidieron en que las desapariciones no se detienen por la impunidad y porque no hay voluntad de los gobiernos por buscar y por “hallar” a los desaparecidos.

El presidente de la CNDH aseguró que faltan herramientas para detener la problemática, entre ellas está la ausencia de una ley general, la falta de investigaciones ministeriales para la búsqueda y localización, inconsistencia en la definición jurídica de los tipos de desaparición, falta de equipos profesionales de búsqueda, inexistencia de un registro, nula coordinación entre autoridades, escaza capacitación de funcionarios, así como la violencia, inseguridad e impunidad. Algunos de estos faltantes podrían ser cubiertos con la Ley General de Desaparición, por lo que exhortaron a los diputados para que en el siguiente periodo ordinario de sesiones se apruebe y el próximo año haya un presupuesto para la investigación.

Caso Guerrero. En Guerrero no hay una cifra de desaparecidos definitiva, sin embargo, según colectivos ciudadanos existe un aproximado de los pultimos tres años: en Chilapa y Zitlala se reportan más de 140; en Iguala 500; en Acapulco 200, en Chilpancingo más de 150, en total más de mil. Regiones como Tierra Caliente, Tixtla, Cocula, la Costa Grande y la Sierra se han convertido en zonas de silencio y los número se desconocen.

José Díaz Navarro, vocero del colectivo Siempre Vivo, cuenta: “No sé de casos resueltos a partir de una investigación ministerial, los hallazgos, apunta, han sido circunstanciales como fosas clandestinas”.

En chilapa, la desaparición ha cambiado en los últimos días, afirma el activistas: los desaparecen por cinco días y después los matan, asegura.

“Está en aumento el homicidio y está bajando la desaparición. Ahora los desaparecen por días y después aparecen desmembrados”. Díaz Navarro busca desde 2014 a sus dos hermanos, quienes desaparecieron en un camino rural que conecta Chilapa y Quechultenango, los bastiones de los grupos criminales Los Rojos y Los Ardillos, los cuales luchan por el control de los cultivos, producción, trasiego y comercialización de opio y marihuana.

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