“Nadie nos avisó que los cambiarían de penal”

Trasladan a 165 reos de Ciudad Victoria a cárceles de otros municipios; familiares viven minutos de caos al no tener informes de los suyos
Una patrulla de Fuerza Tamaulipas abrió paso a un autobús en el que llevaban a los reclusos; los policías de la corporación lanzaron gases lacrimógenos y hasta dispararon sus armas. (REUTERS)
09/06/2017
01:16
Roberto Aguilar / Corresponsal
Ciudad Victoria
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Desde el altavoz la advertencia sonó clara y contundente: “Retiren a los niños. Son medidas de seguridad”.

Una patrulla de Fuerza Tamaulipas asomó frente a la multitud y detrás un autobús de la corporación.

Al mediodía comenzaba el operativo de traslado de un total de 165 internos del penal de Ciudad Victoria a reclusorios de otros municipios de la entidad.

Decenas de personas, en su mayoría mujeres, estallaron en llanto. Muchas se aferraron a la malla ciclónica en la puerta principal.

Los uniformados lanzaron gas lacrimógeno y el contingente policial se abrió paso. Hubo humo, llanto, histeria y hasta un camarógrafo de televisión resultó golpeado. “Son gajes del oficio”, dijo Julio César Trujillo. Eran minutos de caos.

Varias unidades de Fuerza Tamaulipas salieron en custodia del autobús, en su interior los internos iban agachados.

“¡No puede ser, Dios mío!, ¿por qué se los llevan?”, “nos engañaron, nadie nos avisó que habría traslados”, eran algunos de los gritos de las señoras que lloraban afuera del Centro de Ejecución de Sanciones (Cedes).

Otras personas corrían sin rumbo y algunas más intentaban organizarse: “Vamos a Derechos Humanos, que nos ayuden a tener información”, decían.

Ese fue el principal reclamo, los familiares de los internos suplicaban que les dieran la lista de los reclusos que serían excarcelados y a qué prisiones los llevarían.

 

Parecía un día normal. Por la mañana, a las 10:30 horas, afuera de la prisión el panorama lucía tranquilo. Las personas empezaron a ingresar a visitar a los reos en los diferentes módulos.

Sólo se registraron algunas discusiones porque la fila era larga y todos deseaban entrar, “no puede ser que luego de dos noches que llevo a la intemperie no he podido pasar y otras personas que apenas llegaron ya están adentro”, se quejó doña María “N”.

Había diferentes opiniones, don Manuel “N” logró estar con su hijo en el Módulo Uno y aseguró que todo estaba normal, “han podido comer y a mi hijo no le pasó nada malo”, expresó el señor de 55 años de edad.

Quien prácticamente se proclamó como vocero de los familiares se identificó como Denisse “N”; siempre dudó de las versiones oficiales. Al salir de visitar a su pareja lanzó la voz de alerta: “Habrá traslados de muchos internos, yo solicité un amparo para mi pareja, pero no se lo van a respetar”.

Y agregó: “Nos sacaron con engaños, los autobuses ya vienen”.

A las 12:50 horas partieron tres camiones más, también custodiados por muchas patrullas que salieron con las sirenas a todo volumen.

Viaje accidentado. Minutos después de que los autobuses salieron con los internos del penal Victoria, en el Libramiento Naciones Unidas de Ciudad Victoria, uno de los vehículos del convoy se vio involucrado en un accidente vial, lo que retrasó el operativo y generó confusión cuando se supo del hecho.

Uno de los camiones en los que viajaban los reos golpeó en la parte trasera a una patrulla estatal. Para acelerar el traslado, los reos fueron distribuidos en siete patrullas de Fuerza Tamaulipas que escoltaban la caravana para continuar el viaje.

En lo que se hacía la distribución de presos, se presentó un incidente cuando un uniformado golpeó al reportero Alejandro Paz, quien se acercó al lugar para tomar información sobre el incidente.

Al final de cuentas, el paso se reanudó sin que se registraran reos fugados o más percances.

Afuera del penal decenas de señoras aguantaron a pie firme de forma ordenada. Cargaban bolsas con despensa para sus familiares presos.

Su paciencia tuvo frutos. Más tarde se reactivaron las visitas. Incluso hubo acceso a reporteros para constatar que en el interior ya había calma.

Al interior del penal, se lograron observar los momentos en que hubo abrazos y charlas de los reos con sus familiares en los patios del reclusorio. También en el comedor comunitario se observaron cómo los internos consumieron los alimentos que sus familiares lograron ingresar.

Como sucede en estos casos, no hubo protestas, la principal respuesta a los cuestionamientos fue el silencio. Era difícil imaginar que dos días antes ahí hubo una batalla con armas de grueso calibre.

A las 16:40 horas un grupo de reos llegaron al penal de Altamira bajo un fuerte operativo de seguridad.

La Vocería de Seguridad Pública tuiteó: “En operativo de traslado de internos se reubicó a 165 personas a otras prisiones del estado. Se eliminó la sobrepoblación en el Cedes de Ciudad Victoria, donde la capacidad máxima es de mil internos”.

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