Alianzas para 2018, sólo por el interés de ganar: obispo de Chiapas

El obispo Felipe Arizmendi señalo que las posibles alianzas son sólo conveniencia oportunista, que tarde o temprano se rompe y sólo deja enemigos y resentimientos
07/06/2017
21:09
Oscar Gutiérrez / Corresponsal
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
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Las elecciones del domingo fueron de acérrimas críticas entre candidatos y si ahora piensan en alianzas hacia la elección presidencial de 2018, no es por conjuntar propuestas y unir proyectos, sino sólo por el interés de ganar, consideró el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.

Sobre las elecciones en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, el líder católico cuestionó: “¿Qué es lo que hubo en las campañas previas y qué queda ahora? Sólo acérrimas críticas de unos contra otros, acusaciones mutuas de corrupción para convencer al electorado de que los otros son los malos y uno es la mejor opción”, enlistó.

Nadie, dijo, pondera lo positivo de los otros, ni ve aspectos buenos que podrían servir mucho a la sociedad, sino todo lo contrario, y si hubo alianzas no fue para poner en común sus fuerzas y valores, sino sólo por el interés de derrotar al candidato que, de otra forma, no podrían vencer, sostuvo.

En el documento Obsesión por la unidad diversificada, el obispo chiapaneco advirtió sobre las probabilidades futuras de candidatos y partidos políticos en la ruta hacia la elección presidencial del 2018.

Subrayó que si ahora piensan en alianzas, no es por conjuntar propuestas y unir proyectos, sino sólo por el interés de ganar. “Esto no es unidad ni alianza, sino sólo conveniencia oportunista, que tarde o temprano se rompe y sólo deja enemigos y resentimientos.

“Es decir, son soluciones momentáneas para sacar a alguien del poder, son estrategias convenencieras. No es unidad que da cohesión a las diferencias”, señaló.

El obispo Arizmendi planteó que para que haya unidad en las diferencias se deben evitar, sobre todo en el ámbito de la fe y la devoción, dos tentaciones frecuentes. “Una de éstas es buscar la diversidad sin unidad, que ocurre cuando buscamos destacarnos, cuando se forman bandos y partidos y cuando nos endurecemos en planteamientos excluyentes”.

Pero también, agregó, cuando la persona se encierra en particularismos, quizás considerándonos mejores o aquellos que siempre tienen razón. Son los así “llamados custodios de la verdad”.

Entonces, expuso, se escoge la parte, no el todo, el pertenecer a esto o a aquello antes que a la Iglesia “nos convertimos en unos seguidores partidistas en lugar personas fraternas en la fe”.

Esto es, alertó, en “cristianos de derechas o de izquierdas antes que de Jesús; guardianes inflexibles del pasado o vanguardistas del futuro antes que hijos humildes y agradecidos de la Iglesia. Así se produce una diversidad sin unidad”.

En cambio, la tentación contraria es la de buscar la unidad sin diversidad; sin embargo, de esta manera la unidad se convierte en uniformidad, en la obligación de hacer todo juntos y todo igual, pensando todos de la misma manera. Así la unidad acaba siendo una homologación donde ya no hay libertad, puntualizó el dirigente católico.

afcl

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