Doctora lucha por recuperar su residencia

Ana Paulina fue inhabilitada para trabajar en sector público luego de que su compañera subió a redes sociales el pie amputado de un paciente; violaron sus garantías individuales: abogado; abren 11 recursos
Tras viralizarse un video con una pierna amputada en marzo pasado, la doctora Ana Paulina Sánchez Palafox (izq) fue despedida. (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
02/06/2017
03:30
David Carrizales / Corresponsal
Monterrey
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Por el error de una compañera que, sin su consentimiento, y mientras laboraban en el área patológica de un hospital del IMSS, subió a redes sociales la fotografía de una pieza quirúrgica (pierna) amputada a un paciente el pasado mes de marzo, la doctora Ana Paulina Sánchez Palafox, no sólo fue despedida y amenazada de ser acusada penalmente, sino que también el martes le notificaron verbalmente que fue sancionada para que no pueda trabajar de por vida, en ninguna institución pública de salud.

Al viralizarse la imagen, con todo tipo de comentarios de condena por los usuarios de redes sociales, el pasado 19 de marzo, el IMSS le rescindió su contrato y sin escuchar su versión de los hechos, acusándola de “falta de probidad y honradez”.

Condenada por la opinión pública, sin empleo, y sin poder continuar su especialidad en Anatomía Patológica, Ana Paulina, pasó un mes en que no dejaba de llorar ante sus sueños rotos, y ni siquiera se atrevía a salir a la calle por miedo a ser agredida por quienes la amenazaban en Internet.

El sentimiento de tristeza y temor que la agobió inicialmente, ahora se ha revestido de coraje, y es el que le da fuerzas para luchar hasta reivindicar su nombre, lograr el regreso a su trabajo, y le retiren la sanción que, sostiene, injustamente le impusieron, pues abundan en redes sociales imágenes de médicos y hasta directivos del IMSS, mostrando extremidades amputadas y hasta los rostros de los pacientes.

Defensa. Ningún abogado se atrevía a defenderla, hasta que llegó con el litigante y a la vez médico de profesión, Ofelio Garza Rodríguez, y es respaldada por tres despachos de abogados, que no están cobrando honorarios, sólo la cobertura de los costos. Así, Sánchez Palafox ha presentado 11 recursos, quejas y demandas que pueden tardar en resolverse tres o cuatro años, pero sin garantía de que le resulten favorables.

El litigante dice que la doctora Sánchez Palafox ha recibido apoyo de colegios de profesionistas, y tienen muchas posibilidades de ganar la reinstalación, pero dentro de tres o cuatro años, con amparos, revisiones, pero “qué va a pasar con esta doctora, que le faltaban diez meses para terminar su especialidad.

El 31 de mayo, entregó un oficio ante el delegado del IMSS en Nuevo León, Francisco Javier Mata Rosas, donde destaca que a la profesionista no se le notificó con 36 horas de anticipación, de cita para notificarle su rescisión de contrato, según estipula el artículo 55 Bis del Reglamento de Residentes.

Asimismo, se violaron sus garantías individuales y derechos humanos, porque no se observó la presunción de inocencia, no fue oída en su defensa, ni tuvo oportunidad de réplica, y se violentó su derecho a la educación y formación profesional.

En su defensa se han presentado quejas, demandas o recursos ante las comisiones Estatal y Nacional de Derechos Humanos; un amparo contra la orden de detención y o de presentación ante el Ministerio Público, y se envió solicitud de cambio de sede o reubicación a la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, con la intención de preservar su plaza como R3 (residente de tercer año) en la especialidad de Anatomía Patológica.

Se envió solicitud de reconsideración al director general del IMSS, para que se revoque la rescisión, se presentó demanda laboral,  por el despido injustificado y fallas en el proceso de rescisión, y se presentará amparo por violación a su derecho de preparación académica.

Una vida de estudios

La joven profesionista, de 28 años y originaria de Tingüindin, Michoacán, realizó sus estudios de Médico General en la Universidad Michoacana, pero en sus afanes por superarse decidió estudiar la especialidad de Anatomía Patológica, sin importar que tuviera que trasladarse hasta Monterrey, una ciudad alejada a cientos de kilómetros de su tierra, donde no tenía familiares, amigos ni conocidos.

Eligió una especialidad que pocos médicos abrazan, porque implica trabajar con piezas quirúrgicas desahuciadas, y órganos extirpados, con cadáveres para realizar autopsias o necropsias,  sin un trato directo con los pacientes o sus familiares; pero son ellos, quienes elaboran el diagnostico donde se determina si una verruga es cancerígena o resultó de una infección viral.

Yo tenía dos años como médico residente,  mi sede estaba en la  Unidad Médica de Altas Especialidades (UMAE)  25 del IMSS en Monterrey; pero estuve rotando por la 34, por la 23 y la seis.

-¿Qué sentiste cuando le notificaron su despido?

-Al inicio era una tristeza inmensa que yo no podía dejar de llorar, porque no sabe el esfuerzo tan grande que me costó llegar hasta ahí, gracias a mi familia que me apoyó, no es nada fácil, sólo alguien que está cerca de un médico sabe todo lo que se sufre, primero para terminar la carrera y luego para hacer la especialidad.

Si vas sumando, te preguntas de dónde sacaron tanto mis padres para estarme apoyando. Imagínate irte hasta Monterrey, llevar tus papeles, realizarte los exámenes físicos, que alguien te acompañe, buscar dónde te vas a quedar en una ciudad sin familiares, sin amigos, sin conocidos, sin nada. Muévete como puedas, donde nadie ve por ti. Nunca había estado sola, a cientos de kilómetros de mi familia, ni a quién avisar si pasa algo.

Cuando me dan la noticia se me viene todo encima ¿por qué? Yo les decía a mis compañeros y maestros, sólo Dios sabe por qué. Se derrumbó todo mi esfuerzo, todo mi sacrificio, el de mi familia.

Estaba iniciando mi tercero y último año como residente de la especialidad de Patología Anatómica, trabajaba tanto que no sabía ni cómo me levantaba,  de seis de la mañana a once de la noche y todos los días sin descanso.

Ahorita ya siento enojo porque entregas al Instituto lo mejor de ti. Cuando fui a la delegación (del IMSS), me dijeron: señorita, ubíquese, usted no es trabajadora, usted era una residente. Espérate, si tengo dos años dando todo mi esfuerzo, sí soy trabajadora y sí estamos regidos por el contrato colectivo y por la Ley Federal del Trabajo, no sólo somos residentes y estudiantes a la vez, sino también trabajadores.

Sobre el incidente que la metió en una pesadilla, admite, es innegable que  su compañera cometió un error, nadie lo aprueba, yo repruebo totalmente ese acto, pero no esperas que se haya llegado a esto, después de todo lo que has pasado, que conoces el reglamento, que estás en una formación académica tan estricta.

“Mi compañera se equivocó, fue un acto de inmadurez, pero el mismo paciente ni siquiera estaba afectado, el IMSS se encargó de buscarle nombre al miembro amputado, no tenía rostro, no tenía nombre, ni había un logo del instituto por ningún lado, pero el IMSS se encargó que se afectara su privacidad porque ahorita ya se sabe el nombre del paciente”.

Comenta que se mantenido en contacto con su compañera, que también fue despedida, y está muy apenada por lo sucedido. “Lo que más nos ha afectado es  la sociedad tan cruda que tenemos y en la que vivimos, que no te das cuenta que tú también los has hecho, has juzgado a las personas sin informarte”.

Sin justificar el incidente, argumenta que la publicación de fotos de piezas u órganos extirpados, existen desde hace mucho tiempo y no entiende por qué esa fotografía fue la que se sancionó. “Tenemos fotografías de aquí del delegado de Michoacán, de pacientes con rostro completo, no solamente la pierna, y nadie dice nada, aunque se sabe quién las etiquetó”.

Explica que por norma, en la clínica se tenían que fotografiar todas las piezas, una mano, una pierna, un dedo, una uña, pero el día que ocurrió el incidente la cámara estaba descargada, y tuvieron que hacer uso de un celular de su compañera.

En ese momento estaba otro residente de la especialidad, se le pide de favor que nos ayude con la fotografía porque nosotras estábamos trabajando la pieza (una pierna amputada); en ese momento no me di cuenta que mi compañera toma el pie, yo sigo trabajando estaba utilizando la sierra porque estábamos cortando el hueso; hasta el día siguiente me enteré por un compañero que la foto estaba en redes sociales, y al verificar supe que la doctora fue quien la subió.

El residente que  tomó la foto dice chicas, yo alzo la vista sonrío y sigo trabajando, así fue tan inocente la manera, es real, estábamos trabajando esa pieza, se equivocó pero es duro que a ella también la están bloqueando para no seguir su carrera, argumenta.

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