Colocan "narcomantas", tras video en penal de Apodaca

Pancartas se refieren a disputas entre miembros del crimen: vocero de Seguridad; policías del penal violan derechos de los reos, denuncian familiares
Alrededor de 100 elementos de la Policía Federal arribaron al centro penitenciario de Apodaca. Portaban armas largas y equipo antimotines (EMILIO VÁSQUEZ. EL UNIVERSAL)
17/03/2017
01:18
David Carrizales / Corresponsal
Monterrey
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El gobierno estatal realizará “ajustes” en la vigilancia de los penales, a raíz de las advertencias que mediante narcomantas hizo un grupo delictivo, en el sentido de que van a “limpiar” de “volteados” o traidores los tres centros penitenciarios de la entidad y la plaza de Nuevo León.

El vocero de seguridad, Aldo Fasci Zuazua, dijo que las amenazas serían una respuesta por las vejaciones a las que fueron sometidos internos del penal de Apodaca, supuestamente por parte de integrantes de un grupo delictivo que controla el reclusorio.

El trato humillante a los internos quedó al descubierto luego de que el miércoles se viralizaron varios videos en los que un grupo de reos aparecen desnudos o vestidos con lencería; avanzan a gatas y limpian el piso con un trapo, mientras otros reclusos los patean e insultan.

La mañana del jueves supuestos miembros del Cártel del Noreste colocaron narcomantas contra sus rivales que controlan los penales de Apodaca, Topo Chico y Cadereyta.

Las mantas fueron colocadas sobre puentes peatonales en avenidas de Monterrey, Guadalupe, Apodaca y Santa Catarina.

Al respecto, Fasci Zuazua pidió a la ciudadanía prestar atención a dichos mensajes, “puesto que eso le corresponde al estado”; además, aseguró que van a realizar algunos ajustes en la vigilancia de los centros penitenciarios. Asentó que el gobierno decidió no hablar o propagar lo que se difundió en las mantas para no convertirse en mensajeros de los criminales.

Fasci declaró que las narcomantas no necesariamente tienen relación con los videos, pero sí se refieren a las disputas que mantienen en el estado los grupos del crimen organizado.

Concurrencia. Ayer fue día de visita a los internos del penal de Apodaca. Los familiares de los internos acudieron en mayor cantidad que de costumbre, presuntamente alarmados por el contenido de los videos. Señalaron en entrevista que querían confirmar que sus parientes no estuvieran sufriendo vejaciones.

Alejandra “N” acudió a ver a su hijo, de 19 años, acusado por delincuencia organizada. Comentó que el joven tiene cinco meses en el penal y nunca le ha comentado sobre maltrato por parte de los custodios u otros internos.

“Estuvo dos meses y medio en el penal del Topo Chico y un día casi lo mataron otros presos. Como había tenido problemas con ellos acá afuera, [cuando lo trajeron] aquí, en este otro penal, de volada se repuso, en mes y medio se puso bien gordito, es mejor la comida y el trato”, señaló la mujer.

Por eso, afirmó, “se le hizo raro” lo que aparece en los videos.

“Hemos visto que está bien tranquilo, no hay golpes ni maltrato; aquí hay seguridad, allá [en Topo Chico] es otra cosa... los avientan a su suerte”.

A raíz de los videos quiso acudir de inmediato a conocer su situación, pero el miércoles no es día de visita. Se retiró tranquila cuando su hijo afirmó que estaba tranquilo y bien.

La madre y la hermana de otro recluso dieron una versión diferente. A condición de no mencionar sus nombres, señalaron que cuando los mismos elementos de Fuerza Civil acuden a los cateos, cometen abusos y vejaciones contra los presos, pues los desnudan y los ponen “tirados” en el patio para revisar que no traigan armas “hechizas o drogas”.

Aseguraron que golpean a quienes se resisten, por lo que consideraron “una burla” que las autoridades vayan a buscar a los penales “el mugrero que ellas mismas dejan entrar”.

Afirmaron que su familiar tiene más de ocho años preso, acusado de forma injusta.

“Si fuera culpable, yo misma pediría que lo refundieran más adentro, pero a mi hijo me lo torturaron e incomunicaron cuatro días la policía federal y los soldados, lo relacionaron con muertes y secuestros; mi pobre hijo era un muchacho de trabajo”.

Pasadas las 13 horas, arribó al Centro de Reclusión Social una caravana de patrullas de Fuerza Civil en las que viajaban unos 100 efectivos policiacos, quiene portaban armas largas en ristre y llevaban el equipo antimotines de toletes, cascos y escudos.

Los efectivos policiacos se mantuvieron en el área de estacionamiento que se localiza frente al penal.

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