“Pega” el chicle maya con ganancias empresariales

Desde hace ocho años la marca Chicza oferta su producto, goma de mascar orgánica y 100% biodegradable
El látex del chicozapote es extraído de árboles que llegan a medir hasta 30 metros de altura haciéndoles cortes superficiales en forma de Z sobre la corteza. Foto: Cortesía Consorcio Chiclero (Chicza)
16/03/2017
03:50
Silvia Hernández / Corresponsal
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Desde hace ocho años la marca Chicza oferta su producto, goma de mascar orgánica y 100% biodegradable.
A ocho años de haberse lanzado la marca registrada de chicle orgánico Chicza, la empresa social —integrada por unos mil 500 productores mayas del sureste mexicano— tiene presencia en 26 países de Europa, así como en Canadá, Estados Unidos y México. Manuel Aldrete Terrazas, director general del Consorcio Chiclero, explicó que son una empresa social que desde 2009 ha dado valor agregado a la materia prima que se obtiene del látex del árbol del chicozapote y la transforma en goma de mascar biodegradable.

“Chicza, el verdadero chicle, es un producto 100% mexicano de cualidades únicas”, dice.

El Consorcio Chiclero se encarga de la producción, logística, finanzas y comercio de Chicza, que proviene de la explotación sustentable de 1.3 millones de hectáreas de selva tropical maya en el sureste de México, comentó.

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La goma de mascar tiene como características que es: 100% natural, orgánica certificada, sin conservadores, biodegradable, sustentable, de comercio justo y da valor a la selva.

Recordó que la marca registrada se lanzó en 2009 en Olimpia, Londres, y posteriormente en la Expo BIOFACH, la exposición más grande de productos orgánicos y la más importante de los cinco continentes.

Ahí, Chicza fue elegida el producto número 20 más novedoso del mundo y se dio a conocer a través de una serie de entrevistas que realizaron medios de comunicación internacionales al director general del Consorcio Chiclero.

A ocho años de su lanzamiento, el chicle Chicza se vende en 26 países de Europa, así como Estados Unidos, Canadá y México. Para Europa se fabrica un empaque de 30 gramos y para Estados Unidos, Canadá y México, la versión americana de 15 gramos; este año lanzarán la versión de dos pastillas, principalmente para el sector turístico, restaurantes y aerolíneas.

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La caja con 10 sobres de chicles con un peso de 30 gramos cada uno tiene un costo promedio de 186 pesos y la caja de 10 sobres con un peso de 15 gramos cada uno se vende a 120 pesos. El Consorcio Chiclero está integrada por 40 cooperativas e igual número de ejidos mayas de Campeche y Quintana Roo; en promedio, son mil 500 socios productores dedicados a la extracción del látex del árbol de chicozapote.

Participan productores de la zona maya de Lázaro Cárdenas, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Othón P. Blanco y Bacalar, en el caso de Quintana Roo; mientras que de Campeche están Calakmul, Escárcega, Hopelchén, Champotón y Candelaria. En esta zona tienen certificadas orgánicamente cerca de un millón de hectáreas de selva de donde obtienen la materia prima.

La selva maya es la segunda más extensa del continente americano después de la Amazónica, donde abunda el chicozapote, árbol del que se obtiene el verdadero chicle.

Fuera de su ambiente natural, los árboles de chicozapote no son productivos. Requieren de la sutil sinfonía biológica de su entorno natural para hacer funcionar su magia. Esta es una de las razones por las cuales los chicleros son tan fervientes defensores de sus selvas.

La empresa Consorcio Chiclero otorga seguridad social, becas y prestaciones a los chicleros y mejora la calidad de vida de sus familias; es dueña de la marca Chicza y controla toda la cadena productiva: de la cosecha a la comercialización y exportación.

“Chicza, se cosecha de manera sustentable de los árboles del chicozapote en la selva maya”, insistió y añadió; “los chicleros, guardianes de la selva y de la tribu”, se promocionan en su portal: www.chicza.com, donde pueden obtener más información de sus productos. La sede de la empresa está en Chetumal, Quintana Roo.

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Expande su mercado

La empresa se ha ido consolidando en el mercado, principalmente en Europa y en los últimos años en Estados Unidos, Canadá y México, pero no únicamente vende el chicle orgánico Chicza, sino también comercializa un promedio de 100 toneladas anuales de materia prima (chicle natural) a Japón y Singapur, clientes tradicionales que desde hace 100 años compran este producto en Quintana Roo y Campeche.

Mientras, para el chicle orgánico se transforman 40 toneladas anuales de producto natural, extraído de la selva maya y se ofrece en sabores como menta, yerbabuena, canela, limón y mezcla de moras.

También cuentan con su propia empresa que se encarga de distribuir la goma de mascar, misma que se ubica en el Reino Unido.

Manuel Aldrete Terrazas está convencido que Chicza es la muestra que el medio ambiente no está peleado con el sector empresarial.

El chicle orgánico es un producto #HechoenMéxico a través de una empresa socialmente responsable integrada por mayas mexicanos congregados a través del Consorcio Chiclero con planes de crecimiento, investigación y reposicionamiento de la marca, afirmó.

“Chicza es 100% biodegradable, por lo que el chicle viene de la tierra y regresa a la tierra”, enfatizó el empresario.

En México —sin lanzamiento comercial— ya está a la venta en 17 estados, principalmente en tiendas donde ofertan productos orgánicos de Jalisco, Ciudad de México, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Veracruz, Yucatán, Oaxaca y Michoacán. Además, se encuentra en los estados de Guanajuato, Morelos, Tabasco, Sinaloa, Nayarit, San Luis Potosí, Estado de México y Quintana Roo; aunque también lo pueden adquirir desde su portal de internet.

 

 

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