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El (pez) León no es como lo pintan

Expertos promueven el consumo de esta especie originaria del Indopacífico y 'enamorada' del Caribe mexicano. Al no tener depredadores, es considerada una amenaza para el ecosistema
Las condiciones del Caribe Mexicano permitieron que el pez león alcanzara ciclos de reproducción favorables y tallas mayores. Su expansión llevó a investigadores a desarrollar un programa de control (CORTESÍA ADÁN CABALLERO)
13/03/2017
03:30
Cozumel
Edgar M. Eslava
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El (pez) León no es como lo pintan

Expertos promueven el consumo de esta especie originaria del Indopacífico y 'enamorada' del Caribe mexicano. Al no tener depredadores, es considerada una ameniza para el ecosistema

 

Un grupo de pescadores se prepara en la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Cozumel, en Quintana Roo. Abordan un par de lanchas de motor en las que han colocado equipo de buceo: contenedores, arpones y otros utensilios para la pesca. Se trata de la jornada de búsqueda de un “invasor” al que hay que capturar para deleitar paladares y, sobre todo, para proteger los litorales del Caribe mexicano. Es el pez león, el habitante incómodo.

Pterois volitans es el nombre de este pez con fama de depredador. De acuerdo con especialistas, es originario del Indopacífico; pe ro comenzó a observarse en costas de Florida y Estados Unidos desde hace dos décadas. Años después alcanzó los litorales de México, donde se ha convertido en una amenaza permanente para peces, moluscos y crustáceos de los que se alimenta, y ha puesto en riesgo todo el ecosistema de arrecifes.

Este pez es un amante del Caribe Mexicano: sus características climáticas le permitieron condiciones favorables de reproducción y tallas mayores a las de su hábitat originario, pues aquí no tiene depredadores naturales. En un sólo ciclo de reproducción —30 a 45 días—, una hembra puede llegar a poner entre 5 mil y 30 mil huevecillos. Su ritmo de expansión es tal que se originó un programa de control entre investigadores, autoridades e iniciativa privada.

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Depredador carismático

Adán Caballero Vázquez es un especialista que ha dedicado varios años al monitoreo y control del pez león, como parte de su trabajo en la Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY). Para Caballero, esta especie es atractiva, carismática y conquistadora por sus colores vistosos y su actitud aparente de “amabilidad”, pero en realidad es todo una depredador que ha invadido desde Estados Unidos hasta Sudamérica.

Este pez tiene unas espinas cuyo veneno afecta la transmisión neuromuscular; y aunque no hay registro de decesos en el ser humano por un “pinchazo”, provoca inflamación, dolor y hasta adormecimiento, de ahí que el monitoreo y captura tenga características específicas.

El peso máximo promedio de este pez en su hábitat original es de 800 gramos y hasta 25 centímetros de largo, pero en el Caribe los pescadores han llegado a capturar ejemplares de hasta 42 centímetros y 1.3 kilogramos de peso. Precisamente fue la facilidad con la que este “depredador carismático” se adaptó a las aguas mexicanas lo que despertó las alertas.

Al principio, el pez león se apegó a zonas rocosas, de poca luz, donde la biodiversidad es relativamente baja; sin embargo, hoy se puede encontrar prácticamente en todos lados.

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“Inicialmente decíamos que la actividad fuerte de los organismos era sobre todo en la mañana y en la noche; hoy los podemos encontrar alimentándose todo el día, ya los podemos encontrar en zonas de pastos marinos, en arenales, en raíces de manglar, son ya activos a lo largo de todo el día, los encontramos prácticamente en todos los ambientes”, refiere el investigador del CICY.

Explica que la densidad de población es variable; por ejemplo, en Banco Chinchorro y en Puerto Morelos entre 2012 y 2013 había una captura de hasta 80 ejemplares por hectárea, “con los datos que tenemos este año, de 80 bajó a 50, en promedio”, de ahí que diversos factores —como la captura— contribuyan al control de la especie, pues hay otras áreas del gran Caribe donde se han registrado entre 300 y 500 peces por hectárea. Tan sólo en la temporada 2014-2015 la Sociedad Cooperativa de Cozumel capturó 3.8 toneladas de esta especie.

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Pez todoterreno

“El primer registro en México fue en Cozumel en 2009, de un prestador de servicios turísticos de buceo. Él fue el primero que lo registró y a partir de eso comenzó a reportarse en sitios como Cancún y Puerto Morelos; luego se fue expandiendo a otras zonas del Caribe mexicano”, explica Christopher González, director del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel (PNAC), instancia que implementa un programa de control que incluye investigación, concientización, capacitación y promoción del consumo de esta especie como platillo gourmet.

Desde ese año el parque inició una campaña para que la sociedad se mantuviera atenta y diera aviso de cualquier avistamiento; además, se comenzaron a emprender acciones de control con los prestadores de servicios turísticos con la finalidad de incentivar su captura, refiere el titular del PNAC.

Christopher asegura que la estrategia se complementa con capacitación sobre la especie. Se enseñan técnicas de captura, preparación para su aprovechamiento gastronómico y la manufactura de artesanías con algunas de sus extremidades.

Mauricio Leonar González, coordinador de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Cozumel, refiere que la comercialización de pez león es prácticamente para el cuidado del hábitat de otras especies, pues como su captura es individual, la ganancia es menor a la de otros pescados.

“En la cooperativa tenemos cuatro años trabajando con él de forma comercial; la captura es totalmente individual, no se puede sacar con red o con anzuelo porque no es carroñero: es depredador de especies vivas, entonces el pescador bucea y con un arpón o con las ‘hawaianas’ lo captura, con mucho cuidado se cortan sus aletas y ya queda listo para cocinar”, explica Leonar González.

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Comerse a la plaga

Adán Caballero refiere que investigaciones realizadas con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán determinaron que la carne de pez león no es venenosa, sólo lo son las espinas que lo adornan; pero una vez fuera del agua, se tiene carne de calidad que se puede aprovechar.

Para contribuir con la labor de control, el CICY, en coordinación con la carrera de Gastronomía de la Universidad del Caribe, realizó un recetario con una selección de propuestas elaboradas por estudiantes para el aprovechamiento de la especie.

Otras instancias, como el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, promueven torneos de captura del pez león, con la finalidad de preparar platillos para atrapar el gusto de turistas nacionales y extranjeros.

“Lo preparamos frito, a la plancha, en ceviche, al ajillo, a las hierbas, resaltando los sabores... se puede preparar de todas las formas. Les invitamos a superar la idea de que es venenoso, lo peor que puede ocurrir es que les guste y quieran volver a probarlo una y otra vez”, detalla entre risas Dali Ku, encargada del restaurante La Bahía del Caribe, ubicado en Cozumel, conocido desde hace cuatro años como “La Casa del Pez León”.

Tras freír un par de ejemplares, detalla que inicialmente los mismos chefs y meseros lo probaban enfrente de los comensales para desvanecer sus temores. “Ya que veían que no pasaba nada se animaban a probarlo, hoy incluso hay turistas extranjeros que llegan exclusivamente para comer esta especie”, agrega.

Christopher González, director del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, explica que en temporada de Cuaresma este pez es una opción; además, no hay periodo de veda y se puede consumir todo el año.

Esta especie se ha registrado en Isla Contoy, Isla Mujeres, Cancún, Puerto Morelos, Cozumel, Playa del Carmen, Kantenah, Sian Ka’an, Mahahual y Banco Chinchorro, entre otros sitios del Caribe mexicano.

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