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María del Rosario Espinoza Espinoza de la medalla de plata en taekwondo, en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la que la convierte en la atleta mexicana más sobresaliente en juegos olímpicos.
Sus amigos, familiares y antiguos vecinos, que siguieron sus combates a través de una enorme televisión que se colocó en la plazuela, de la comunidad de pescadores donde nació hace 28 años, festejaron con gritos y porras, el hecho que “Chayito”, alcanzó su tercera medalla en juegos olímpicos.
La pelea en la que le disputo el oro a la china, Zheng Shuyin, la cual la venció por marcador de 5-1 fue la que mantuvo a todos sus seguidores, casi en silencio y tensos.
El síndico del lugar, Gerardo Contreras Rangel dijo que políticos, empresarios y familiares de las ramas maternas y paternas de la atleta mexicana que paso a la historia, con tres medallas olímpicas consecutivas contribuyeron en los gastos de la colocación de la televisión gigante.
María del Rosario, segunda hija del matrimonio formado por Ángel Marcelino de oficio pescador y Felicitas, a los seis años de edad, acompañó en varias ocasiones a su hermano mayor y su prima Anna a verlos entrenar Taekwondo, en la brecha, de ahí le nació el gusto por esta disciplina.
En la Brecha, Guasave, por varios años “Chayito” y su prima Anna, dos años mayor que ella, conquistaron diversos campeonatos locales, regionales y nacionales, según recordó su prima segunda Carmen Saucedo que se mantuvo atenta a la televisión en todos sus combates.
La euforia, inició desde muy temprano, con su primer encuentro contra la filipina, Fristie Elaine Alora, a la cual venció.
A las 12:30 horas, tiempo local, María del Rosario volvió arrancar aplausos y vivas de sus paisanos y familiares, en la Brecha, al derrotar a su segunda rival, Vian Dislam, de Marruecos, lo que le dio su paso a los cuartos de final.
Con su triunfo ante la taekwondoín de Estados Unidos, Jachie Galloway que la colocó a un paso de su segunda medalla de oro, la euforia estuvo presente.
Su padre, Ángel Marcelino Espinoza, días previos a su viaje a río con su esposa Felicitas espinoza Leal, definió a su hija como una guerrera, fuerte, decidida y lista para conquistar una nueva medalla olímpica.
En tono sereno, comentó que Río de Janeiro, Brasil, se asienta a “Chayito”, puesto que en esa ciudad a la edad de 15 años, obtuvo medalla de oro, en el Campeonato Nacional Panamericano de los Juegos de la Juventud.
La figura de “Chayito”, volvió a central las miradas de sus paisanos, como sucedió la madrugada del 23 de agosto del 2008, al vencer en los Juegos Olímpicos de Beijing, a la noruega, Niña Solheim, con lo que se alzó con la medalla de oro.
Cuatro años después, en la Olimpiada de Londres, María del Rosario, alcanzó la medalla de bronce, ante la cubana Glenhis Hernández.
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