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Nahuatzen.— “Además de tener que aguantar la inseguridad, a los malos gobernantes y al crimen organizado, ahora también tenemos que tolerar a los maestros que deberían estar en su salón de clases y no haciendo sus desmadres”, recriminó un habitante del municipio de Nahuatzen luego de rescatar a seis policías de las acciones violentas de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes los pretendían linchar.

Los seis elementos de la policía de Michoacán que fueron agredidos por la disidencia magisterial, tuvieron que ser defendidos por los pobladores de esa región indígena ya que el ala radical del magisterio michoacano los despojó de sus vehículos y los empezó a golpear.

Los hechos iniciaron desde temprana hora, cuando integrantes de la Sección 18 bloquearon los cuatro accesos carreteros que comunican a la cabecera municipal de Nahuatzen con otras poblaciones, para encarar al gobernador Silvano Aureoles y boicotear el evento que tenía programado, lo que desató la furia de los pobladores.

Los comuneros indígenas se des-
lindaron de los actos violentos que desataron los de la coordinadora y por el contrario, los denunciaron de haber irrumpido en su municipio y, a través de engaños, infiltrarse en las barricadas que instalaron los habitantes para su seguridad.

“Nos iban a anunciar el arranque de un programa de apoyos para la comunidad que hemos estado pidiendo al gobierno estatal para el desarrollo de nuestro pueblo y hasta eso nos echaron a perder estos maestritos”, reclamó otro representante del Consejo General de Barrios.

Encaran al magisterio. Por otro lado la CNTE argumentó que el motivo de su movilización era para exigirle respeto al gobierno estatal, luego de que el pasado jueves se enfrentaran con las fuerzas del orden público en Zamora, que resguardaban un hospital de la región donde Aureoles Conejo encabezó la puesta en marcha de un programa de salud.

Ante la negativa de retirar sus bloqueos, los habitantes de la región encararon a los autonombrados “maestros democráticos”, quienes respondieron con agresiones físicas y verbales hacia los nahuatzenses inconformes.

Luego de varios minutos se hizo el llamado con cohetones a la población en general para que en conjunto sacaran de la localidad al ala radical del magisterio michoacano; sin embargo, llegó primero un convoy de la Policía Michoacán.

Los oficiales estatales de inmediato fueron confrontados por el nutrido grupo de la CNTE; el saldo fue de tres patrullas destruidas por la disidencia magisterial y seis policías golpeados, los cuales tuvieron que ser rescatados por los pobladores a costa de otra confrontación con los maestros que intentaban retenerlos.

Luego de varias horas de mantenerlos a salvo, los indígenas entregaron a los seis uniformados al convoy policial que kilómetros adelante resguardaba la zona; mientras, la CNTE decidía retirarse de los bloqueos y abandonar el pueblo, ante la advertencia de los comuneros, que ya se preparaban para desalojarlos.

Al respecto, la Secretaría de Seguridad Pública informó más tarde que los elementos agredidos por la CNTE no presentaban golpes de consideración por lo que de inmediato se reincorporaron a sus funciones.

La dependencia estatal también reconoció la acción de los indígenas de Nahuatzen que no sólo salvaguardaron la integridad de los elementos agredidos, sino también la valentía e inteligencia con la que defendieron el respeto a sus pueblos y a los habitantes de la región, tras la ola de violentos hechos que desató la CNTE durante sus movilizaciones.

Finalmente la situación en Nahuatzen regresó a la normalidad y se restableció la circulación en las diferentes vías de comunicación que había bloqueado la coordinadora.

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