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Crónica. “Mi sueño, tener dinero para los útiles escolares”

Rosario Adriana y sus hijos sobreviven con 580 pesos a la semana
La casa donde viven Rosario Adriana y sus niños fue levantada con madera y láminas hace más de 20 años con la ayuda de su ex marido, del cual no sabe nada desde que abandonó el hogar familiar (ESPECIAL)
07/08/2015
02:53
Javier Cabrera Martínez / Corresponsal
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Culiacán.— “Mis hijos (de 10 y 12 años) le están tomando sabor a la vagancia”, dice Rosario Adriana Félix Meza, quien añade que el año pasado no pudo pagar las cuotas escolares y por eso perdieron el año, y quizá, “éste pase lo mismo”.

“Gano 580 pesos a la semana y casi todo se va en [pagar] luz, agua y camiones”, añade la mujer.

La vivienda de la señora y sus hijos carece de estos servicios, pero su hermana Candelaria, quien es su vecina, se los “pasa”. En promedio, cada bimestre pagan 400 de agua y de luz, 270 pesos al mes.

“Aquí, en esta casa de paredes y techos de lámina aguantamos temperaturas de hasta 40 [grados] en verano y en invierno nos congelamos”, dice.

Rosario es empleada de un negocio de tamales ubicado en la sindicatura de Culiacancito. Trabaja de lunes a sábado por un salario de 580 pesos y de éstos, 80 pesos son para transporte.

A su mesa sólo llegan la sopa y frijoles, “la comida no importa, mi sueño es tener un trabajo con un salario que me permita comprar los uniformes, útiles escolares y pagar las cuotas que piden en la escuela”, refiere.

De enormes ojos verdes que resaltan aún mas con su piel quemada por el sol, Rosario Adriana platica que su vivienda, de madera y láminas, la edificó hace más de 20 años, con ayuda de su marido, pero él se fue y no volvió a tener noticias suyas.

Desde hace cuatro años se le retiró, sin justificación, el apoyo económico de 830 pesos mensuales que recibía del programa del gobierno federal denominado Jefas de Familia.

Su nombre aparece en un padrón de familias de 2014, con perfil al beneficio del Programa de Zonas Prioritarias, con la clave 0321, de la sindicatura de Culiacancito, que consiste en la construcción de un cuarto con techo, en terreno propio, con una extensión de 16 metros cuadrados.

“Estaba en el programa pero me pidieron 4 mil pesos de aportación, ¿de dónde los voy a sacar?”. Así, su ilusión de vivir bajo un techo de concreto, paredes de ladrillos, con ventanas y puertas, se desvaneció.

Rosario Adriana no tuvo la forma de acumular ese dinero.

Aunque no a todos los beneficiados del programa les pidieron esa cantidad, tal es el caso de Rosa Imelda, cuñada de Rosario, quien está a punto de habitar el cuarto que le construyeron, sólo falta el techo. “A mí nadie me pidió dinero como aportación”, precisó, la beneficiaria.

Incluso, reveló que se encuentra enlistada, en el mismo programa de Zonas Prioritarias para eliminar los techos de láminas, sólo espera que los ingenieros evalúen si las estructuras de su vivienda soportarán el peso. Con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en Sinaloa priva un rezago en los ingresos de los trabajadores, los cuales en promedio obtienen seis mil 125 pesos al mes.

Con base en el censo económico del 2014, el promedio nacional de ingresos de un trabajador es de 114 mil pesos anuales, cantidad que contrasta con la que se percibe en la entidad, de 73 mil 500 pesos en el mismo lapso.

Félix Meza dice que con un salario mensual de seis mil 125 pesos vería resueltas sus penurias y sus hijos retornarían a la escuela.

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