Piden a EU apoyo para ex militares deportados

Al terminar la guerra los soldados mexicanos fueron expulsados
Un grupo de excombatientes de EU, deportados de ese país, se manifestaron en la Garita de San Ysidro, la frontera más transitada para entrar al país. Foto Roberto Armocida
05/07/2015
01:31
Laura Sánchez / corresponsal
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Tijuana.— Cuando Steve Richards llegó a Saigón era un joven flaquito de ojos verdes y mirada temerosa. Apenas cumplió 19 años y fue enviado a la guerra que libraba Estados Unidos contra Vietnam.

No se enlistó por gusto: no tenía dinero para ir al colegio. Era 1965, las opciones para salir de la pobreza se veían reducidas a ir a la guerra.

“Yo quería sobrevivir, entonces busqué un área donde tuviera más oportunidades para hacerlo, así que entré a trabajar al área de contabilidad y vivía en los campamentos de Saigón”.

Steve, de 40 años, nacido en Florida, recuerda que en Vietnam fue víctima de ataques terroristas. “Nos aventaban granadas cuando estábamos sentados”. Sus años en Vietnam lo marcaron para siempre: cuando terminó la guerra regresó a Estados Unidos como un héroe. Pero él sólo tenía recuerdos de Saigón y sus muertos.

Aunque sabe que es de los soldados afortunados, de los que Estados Unidos sí quiere: a su regreso fue atendido física y psicológicamente, al igual que su padre, un soldado veterano de la Segunda Guerra Mundial, a quien el hielo que cayó sobre las trincheras le dejaron dos pies gangrenados.

Ayer viajó desde Florida a Tijuana para manifestarse este 4 de julio por sus compañeros veteranos de guerra, mexicanos, que expulsó el gobierno de Estados Unidos.
Hay soldados que lucharon por Estados Unidos, pero que no celebraron. Son los soldados que han luchado en las guerras, pero que al no ser residentes norteamericanos fueron deportados: con sus enfermedades y trastornos psicológicos.

Héctor Barajas perteneció al equipo de paracaidistas del Ejército de Estados Unidos. Nació en Zacatecas, pero desde muy joven emigró a Estados Unidos, “mi verdadera patria”, dice.

Lleva puesto un traje verde olivo y una boina color guinda, “mi traje de batalla”. Se manifestó en la Garita de San Ysidro, la frontera más transitada para entrar a Estados Unidos.

Con otros ex combatientes, clamaron al gobierno de Estados Unidos que al menos dejen regresar a aquellos soldados mexicanos que padecen enfermedades graves.

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