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Todos pueden ser culpables

En la puesta en escena La estética del crimen el público propondrá pistas para resolver un caso
Los actores abordan la historia de un asesinato ocurrido en un departamento en Polanco (OCESA)
19/02/2017
00:06
Sughey Baños
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Cuando el público entre a la sala del Teatro Fernando Soler el próximo 2 de marzo, su papel no se limitará sólo a permanecer estático en su asiento y a observar sino que pasará a ser parte de lo que sucede en el escenario a través de la puesta en escena La estética del crimen.

“Hoy en día la importancia de hacer una historia como ésta no sólo es ofrecerle al público una experiencia diferente, que vengan al teatro no sólo a ver sino a ser parte activa de lo que va a pasar sino que hoy que vivimos en un mundo en el que vemos las noticias y a todos nos da mucha angustia, ofrecer una opción donde la gente venga a desconectar el chip un rato, para divertirse, reírse y pasarla bien, a recordar lo importante y sanadora que es la risa”, declaró la directora Rina Rajlevsky.

Se trata de una puesta en escena escrita por Paul Pörtner que tiene 39 años de éxito en la cartelera estadounidense, y ha sido montada en ciudades como Barcelona, Madrid, Buenos Aires, París, Roma, Tel Avivi, Seúl, entre otras.

Aborda la historia de un asesinato ocurrido en un departamento ubicado arriba del Tony’s de Polanco, Hair Salón, donde desde el dueño hasta los investigadores son sospechosos del crimen, el culpable dependerá de las pistas que proporcione el público.

“Creo que es muy pertinente en un momento como este, en que estamos un poco saturados de todo el asunto económico, político y social, son tiempos complicados para todos, entonces conectarnos de pronto con la risa, con el juego, es volver a la esencia del teatro y eso es lo que le estamos proponiendo al público, que jueguen con nosotros”, señaló Miguel Conde, quien al lado de Carlos Rangel, Ana González Bello, Mario Alberto Monroy, Omar Medina y Montserrat Marañón, dan vida a los personajes de esta obra.

Pero su directora aclaró que aquí nadie va a obligar a la gente a interactuar, participará quien quiera y el que no, puede sólo disfrutar de la función.

“Lo que tenemos que hacer es conocer la historia tan a fondo, para que todos estemos como en sintonía, porque no sabes qué va a preguntar el público, pero como ya conocemos la historia muy bien podemos resolver en el momento”, dijo Ana González Bello.

Tendrá una temporada de 12 semanas en el Teatro Fernando Soler a partir del 2 de marzo, pero el productor Morris Gilbert explicó que puede extenderse a 16 o cambiar de teatro.

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