Vigilantes animados iluminan la pantalla

La nueva cinta de Scarlett Johansson no decepciona; "Un jefe en pañales", de DreamWorks, también logra entretener con una buena historia
Scarlett es rescatada de la muerte y convertida en un ciber soldado (CORTESÍA)
30/03/2017
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José Felipe Coria
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El estilo anime, la animación japonesa, basa su dramaturgia en tramas complejas que se comprenden en dos niveles: realista y fantástico. Entre sus aportaciones está que asimiló al manga, el cómic exclusivo de Japón, para lograr audaces gráficas e historias vanguardistas.

Uno de los más destacados manga que pasaron al cine es el creado por Masamune Shirow, Ghost in the Shell (1995, Mamoru Oshii). Considerado de los mejores ejemplos de ciencia-ficción cyberpunk, detalla qué representa traer integrada una interfaz en el cerebro. Lo que permite apoderarse física y espiritualmente de la mente humana de la misma forma que un hacker se mete a una computadora.

La traducción del título sería Espíritu en la Carcasa (craneal, claro está). Tras una secuela, Ghost in the Shell 2 / Innocence (2004, Oshii), llega al fin la versión con personajes de carne y hueso, La vigilante del futuro / Ghost in the shell (2017). Segundo largometraje del inglés Rupert Sanders, con guión de Jamie Moss y William Wheeler basado en el anime de Shirow publicado entre 1989 y 1997, es una cinta hipervisual (foto del también inglés Jess Hall), extrema en la sensación de una cotidiana realidad/fantasía donde abundan las texturas: vestuarios, diodos que emiten luces, sonidos y música, efectos robóticos especiales, arquitectura mezcla de elementos chinos con japoneses, sobrepoblada urbe infestada de espacios con concreto, acero y agua, y omnipresentes hologramas para acciones físicas y habilidades sobrehumanas de espectacular dinamismo que dejan a su paso, por ejemplo, millones de cristales rotos: texturas infinitas a cada instante que crean un “visualismo neobarroco”, donde el adorno tiene otro adorno y otro, y así hasta saturar el encuadre cinematográfico.

Es pues la historia de Mayor (Scarlett Johansson), rescatada de la muerte y convertida en eficaz soldado cibernético en la lucha anticriminal. Pero, a diferencia del anime original, hay un giro: Mayor, en ese mundo que hace indistinto a lo humano y la máquina, debe descubrir dónde quedó su Espíritu. ¿Residirá aún en ese cuerpo que es un verdadera carcasa? En el anime ella se fusiona con la ciudad fantástica que sugiere ser un elaboradísimo circuito de computadora: Mayor encuentra un sentido existencial al ser parte de un Espíritu virtual. Ahora quiere respuestas sobre su fusión con lo cibernético porque tal vez perdió en la metamorfosis su alma. Sanders hace un entretenido filme de acción; acierta al traspasar el estilo anime a lo cinematográfico.

Pero si de animación pura se trata, el estilo DreamWorks también acierta en Un jefe en pañales (2017), quinto largometraje animado de Tom McGrath (egresado del Show de Ren y Stimpy; autor de todas las Magadascar y Megamente), con guión de Michael McCullers basado en el breve libro gráfico de Marla Frazee.

Hilarante historia sobre un niño de siete años y su nuevo hermanito, cuenta cómo un bebé, sin nombre pero de traje y portafolio, busca resolver por qué los humanos prefieren las mascotas antes que los niños.

¿O no es ésa la historia? Porque la desatada imaginación de McGrath le da para jugar con esta premisa en una película que maneja dos realidades, una interna, exclusiva de Tim, el hermano mayor, y otra externa.

El filme alcanza un amplio rango de humor, McGrath logra una ingeniosa metáfora de qué significa tener un nuevo hermano. No tan deliciosa como Intensa Mente, pero Un jefe en pañales es un luminoso entretenimiento que homenajea el viejo estilo de las caricaturas televisivas sobre la vida en familia.

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