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San Sebastián.— El cine mexicano mantiene su idilio con los festivales europeos. La Berlinale reconoció en febrero a 600 Millas, de Gabriel Ripstein, como la mejor ópera prima de la muestra y Cannes premió en mayo a Michel Franco por Chronic, que obtuvo el galardón de mejor guión original.
Ahora es el Festival de San Sebastián, el más importante de España, el que se ha rendido al talento y la creatividad de los directores de ambas películas, presentadas fuera de concurso pero acogidas con mucho entusiasmo.
Ripstein llega al festival después de conocer que su película será la representante de México en la pugna por lograr una nominación a mejor película extranjera en los Oscar, algo que recibe con “alegría y sorpresa”, aunque prefiere mantener la cautela.
“El proceso de tener una nominación es extraño. Todo es muy incierto, se requiere mucho cabildeo y desafortunadamente no siempre es la calidad de la película la que decide. Vamos a pelear; confiamos en que la biculturalidad que aborda la película pueda ser apreciada en Estados Unidos”.
Michel Franco, que ha producido 600 Millas y, al mismo tiempo, ha otorgado la producción de Chronic a su amigo Ripstein, sostiene que esta notoriedad se origina en las historias “atractivas que interesan en todos lados”. Ripstein habla también de la “falta de recursos” como un factor que estimula la creatividad.
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