Se encuentra usted aquí

Entre dos fuegos, pederastia en la Iglesia católica

Estamos frente a un juego de cínicos y las víctimas son excusa
Entre dos fuegos, pederastia en la Iglesia católica
18/09/2018
03:15
-A +A

En los medios de comunicación suele comentarse, que una noticia quita del foco de atención a la anterior, en este caso las noticias sobre la pederastia clerical son tantas, que tienen un “efecto cascada”. La próxima agravará más la situación de la anterior, pues todos los informes publicados son parciales de la realidad eclesial, incluyen parroquias, pero no colegios católicos. Luego, no son todos los colegios, sino algunos de ciertas congregaciones, si incluyeran todas las congregaciones el asunto sería todavía más grave. El asunto estalló en las manos del Papa Francisco. El problema institucional es que la historia ya los rebasó y en un mundo globalizado e interconectado cualquier noticia es vista como local.

La Iglesia Católica antes del Concilio Vaticano II se consideraba a sí misma como una “institución perfecta creada por Dios” y sus sacerdotes “eran hombres de Dios” con un carácter sagrado capaces transformar el vino y la hostia en la “sangre y el cuerpo de Cristo”, en el momento de la Confesión, quien escucha no es el cura, sino Jesucristo.

Para sostener este esquema conceptual la Iglesia Católica no encuentra mejor argumento que rechazar cualquier denuncia o señalamiento que ponga en duda su carácter perfecto y sagrado. Si bien estas definiciones se modificaron formalmente en el Concilio, las inercias de la cultura institucional persisten hasta la actualidad. La institución pone el prestigio por encima de las víctimas. “Deben callar, porque preferimos que sufran unos cuantos, a que millones pierdan la fe”, fue la respuesta que recibieron los ocho legendarios denunciantes de Marcial Maciel Degollado, el fundador de los Legionarios de Cristo. Pero no terminó allí, fueron vueltos a victimizar pues se les acuso, difamó y calumnió todo lo que pudieron, y por supuesto, nunca les pidieron perdón. Al denunciante del Padre Aguilar le perdieron cuatro veces el expediente y su padre fue víctima de un secuestro express, además de amenazarlo en forma sistemática.

Asombran las declaraciones del Cardenal Sandoval Íñiguez, quien sin ningún recato declaró:

“Desde que estaba yo en el cargo, antes sí, pero cuando en el 2001 el papa Juan Pablo II dijo que los pederastas tenían que salir del ministerio, entonces di la disposición a la casa Alberione que no admitieran ningún sacerdote pederasta” (https://bit.ly/2NQQCj5).

Según los especialistas en Estados Unidos el 6% de los sacerdotes católicos son pederastas, esta cifra rebasa los promedios nacionales. Por qué es tan alto. La profesión del sacerdocio es ideal para encubrir pederastas. No tienen que dar explicación de por qué son solteros y tienen una institución, prestigiada, con poder que los protegerá, pues prefiere eso al escándalo, y si la situación se complica, a su vez los recicla a otro país, con nombre cambiado. Lo más parecido a un comportamiento mafioso.

¿Por qué fue designado un jesuita como Jefe de la Iglesia?

El mandato que recibió al ser designado fue muy claro, limpiar la cloaca institucional. En esa perspectiva desarrolló varias estrategias que afectaron al lobby pederasta y a los lobbies conservadores.

Los conservadores durante mucho tiempo se aliaron con los pederastas y los encubrieron, ahora alarmados por el cariz progresista de Francisco quieren eliminarlo, por ello Vigano, el exNuncio en Washington le pidió la renuncia, acusándolo de proteger a quienes ellos siempre protegieron. Simultáneamente, los gobiernos conservadores del Primer Mundo destapan los abusos de los sacerdotes, que siempre encubrieron, para golpear al Jefe de la Iglesia, que ahora no respalda la política de la Alianza Occidental.

En América Latina la Iglesia sigue siendo protegida por los gobiernos conservadores, mientras se siga alienando con ellos, si tratan de actuar con un perfil progresista, le sacarán los pederastas a relucir, como sucede en Chile. Estamos frente a un juego de cínicos y las víctimas son una nueva excusa, que dejarán de lado cuando consigan sus objetivos, cambiar el rumbo del Pontificado de Francisco.

 

Profesor Investigador Emérito
ENAH-INAH

 

Comentarios