Se encuentra usted aquí

Para erradicar el rezago

29/09/2017
02:10
-A +A

Ante los recientes fenómenos naturales que impactaron negativamente a distintos estados del país, que causaron graves daños materiales y trastocaron la vida de miles de personas, la recuperación, estabilidad y el crecimiento económico se vuelven prioritarios. Las consecuencias del paso de huracanes en las costas de Veracruz, aunado a los sismos ocurridos este septiembre, obligan a pensar en soluciones de urgencia.

La destrucción provocada por estos fenómenos naturales se ha acentuado en estados que también presentan altos niveles de pobreza y que, además, colindan entre sí, como Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Veracruz. Se trata de entidades que por su historia, condición y contexto se alejan de la prosperidad económica que se ha dado en el norte del país desde hace décadas.

Ayer el Presidente Enrique Peña Nieto decretó tres nuevas Zonas Económicas Especiales (ZEE) en el país, ubicadas en Chiapas, Guerrero, Michoacán y Veracruz, precisamente algunos de los estados más pobres, pero también más golpeados por los eventos naturales registrados recientemente.

La iniciativa busca promover las inversiones y el empleo en regiones geográficas rezagadas en aspectos fundamentales: economía, educación e infraestructura de comunicaciones y transportes. En un momento como el que atraviesa el país, y principalmente en estas regiones, una iniciativa de estas características permitirá acelerar la reconstrucción de las zonas más devastadas, así como el desarrollo de entidades que históricamente se han quedado atrás en los rubros mencionados.

Hay experiencias a nivel mundial que demuestran que las Zonas Económicas Especiales pueden tener éxito como base para el desarrollo de los lugares en los que se busca abatir la pobreza y promover el desarrollo. Ejemplos de ello hay en todos los continentes. Sin embargo, la visión detrás de los casos destacados fue la clave de sus buenos resultados: la base del trabajo común fue el énfasis en el desarrollo de capital humano, social y empresarial, además de las ventajas fiscales y jurídicas que permitieron el surgimiento de nuevos emprendimientos.

Debe tenerse en cuenta que los resultados de estas políticas no serán inmediatos. Transformar rutinas y procesos a gran escala en distintas facetas de la vida pública es un gran reto de cara al objetivo final, que es posibilitar que los estados rezagados transformen su situación actual. El país, gobiernos, empresas, y también la ciudadanía, tienen una deuda con los más pobres. Contribuir con estas regiones en este reto es sólo el primer paso para integrarles en una situación nacional que debe ser mejor para todos.

Comentarios

 

MÁS EN OPINIÓN