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Por estos días México tiene ante sí uno de los mayores retos en materia económica y comercial. Considerando que 80% de las exportaciones mexicanas se dirigieron hacia Estados Unidos en 2016, contra 5.17% hacia la Unión Europea; 1.87% a los países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia y Perú) y 1.19% a Argentina y Brasil —de acuerdo con el Banco de México y la Secretaría de Economía—, está claro que una eventual extinción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) generaría gran inestabilidad e incertidumbre económica que, de no diseñarse una estrategia de contención realista, honesta y eficaz, podría llegar incluso a una fuerte recesión.
Tras poco más de dos décadas de vigencia del acuerdo, en las que nuestro país, sirviéndose del mismo, volcó irresponsablemente casi por completo sus objetivos comerciales hacia EU, es evidente que hoy de manera urgente debemos diversificar nuestras alianzas comerciales. De nada sirve decir ahora que ésto debió pensarse hace mucho tiempo. Sin duda era imprevisible la marea de hechos que ha acarreado para México la entrada en política de Donald Trump. Aunque, asimismo, siempre implicó enormes riesgos, como hoy lo vemos, depender en alto grado de un solo mercado.
En el peor de los escenarios, no significa que en México, sin TLCAN, volveremos a tener una economía cerrada o a las épocas de la “fayuca” para adquirir productos de importación. La mayoría de las exportaciones hacia el vecino del norte, que serían regidas por la OMC, permanecerían con arancel cero, y sólo 20% estaría sujeto a algún tipo de impuesto.
Además, a la fecha México tiene 12 acuerdos de libre comercio vigentes que involucran a 46 países. A través de ellos se debe aprovechar nuestra capacidad manufacturera e impulsar más enérgicamente las exportaciones mexicanas a destinos donde se tenga baja o nula presencia, como Latinoamérica, Asia, Medio Oriente, Japón, Unión Europea y África.
Esto puede sonar muy ambicioso, pero actualmente ya hay productos mexicanos que se exportan a África, como maíz, trigo, fertilizantes, y se trabaja por llevar también alimentos procesados. Igualmente, hoy llegan productos mexicanos a Marruecos, y en mayo, por ejemplo, hubo en Sudáfrica una feria en la que participaron comercializadores mexicanos.
Naturalmente, desarrollar y anclar nuevos mercados toma tiempo, no será de un día para otro que se logre reducir la dependencia comercial para con EU. Por ello la urgencia de cabildear en todos los foros posibles nuevas cadenas productivas. Según la Secretaría de Economía, existen más de 40 mil empresas exportadoras —pequeñas, medianas y grandes— con capacidad para buscar nuevos mercados. La transición no sería sencilla, pero México puede salir adelante sin TLCAN
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