Más Información

Prevén fast track en San Lázaro para Plan B de Sheinbaum; buscan que se aplique en las siguientes elecciones

Precio del diésel supera 30 pesos por litro en algunas estaciones; promedio nacional se ubica en 27.87 pesos

Preocupa a Jalisco aparición de policía creada por Lemus en narconómina de “El Mencho”; se hacen revisiones constantes, dice coordinador de seguridad

Cae en Sinaloa Samuel, uno de los fugitivos más buscados por el FBI en Washington; ofrecían un mdd por información para capturarlo

Vinculan a proceso a Jared por el feminicidio de Kimberly, su compañera de la UAEM; le dictan prisión preventiva

Colectivos realizan jornada de búsqueda en barrancas de alcaldía Álvaro Obregón; la zona está identificada como punto de interés
Read in English
La migración es un tema siempre presente en la historia del ser humano. Aunque surgieron países y fronteras, el fenómeno no desapareció. La movilidad de personas entre naciones y continentes es una constante en la actualidad, millones en el mundo dejan sus lugares de origen en busca de una mejor perspectiva de vida.
En países de gran extensión como México la migración interna es un tema común. Por cuestión de estudio o de trabajo miles cambian de residencia e inician nuevos proyectos en sitios diferentes al que han habitado.
Sin embargo, de manera muy frecuente el desplazamiento a otras zonas obedece a temas que van desde la violencia y vulnerabilidad ante fenómenos naturales hasta conflictos agrarios o sociales.
EL UNIVERSAL presenta hoy la historia de más de mil 300 indígenas tzotziles que, en este caso, tuvieron que huir de sus poblaciones por añejos conflictos en sus comunidades de la selva chiapaneca.
La falta de solución a la disputa de 60 hectáreas ha ocasionado que, los más afortunados, ahora tengan que vivir bajo una cancha techada, con alimento escaso, sin atención médica ni medicinas. Unos más viven entre cafetales, a merced de mosquitos y otros insectos, a la espera de algún apoyo, como muestra la imagen publicada hoy en la primera plana del diario.
La situación no es extraña para una entidad como Chiapas. Apenas en noviembre pasado más de 5 mil indígenas dejaron sus hogares para salvar la vida por una situación similar. La indefensión jurídica marca a varias comunidades que permanecen enfrentadas. Los ataques, a menudo con consecuencias fatales, se suceden sin intervención de las fuerzas del orden.
Los enfrentamientos datan de hace cuatro décadas sin que hasta ahora alguna autoridad tenga la intención de imponer la paz. El ejemplo más evidente de lo que puede derivar por estas pugnas se dio en 1997 con la masacre ocurrida en la localidad de Acteal.
¿Dónde está la tranquilidad que debe brindar el Estado a la población? Aquí no hay violencia de grupos criminales, sino diferencias entre comunidades por la posesión de la tierra. ¿No debería darse una solución apegada a la ley? Y si alguien resulta perdedor ¿no podría intervenir la autoridad para reubicarlos? Este asunto afecta a los más vulnerables entre los vulnerables: mujeres, ancianos y niños indígenas. Para ellos la ley está ausente.
La migración tiene muchas explicaciones, lo que no debe aceptarse es el desplazamiento de comunidades por conflictos que pueden resolverse si se aplica la ley y con el apoyo de gobiernos estatales.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]







