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Tailandia es irresistible

Este destino parece un mito. Déjate impactar por sus enormes templos dorados, playas de película y una filosofía encaminada a evitar el sufrimiento
El Gran Palacio contiene aposentos reales, templos y edificios de gobierno. (Foto: iStock)
El Gran Palacio contiene aposentos reales, templos y edificios de gobierno. (Foto: iStock)
22/01/2017
02:14
Samantha Michelle Guzmán
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Dentro de Bangkok, hay otra pequeña ciudad. No tiene rascacielos, sino imponentes torres bañadas en oro. La rodea una muralla blanca a manera de fortaleza. En otros tiempos, solo los reyes podían pasearse entre sus construcciones de tejados puntiagudos. Por eso es llamado Gran Palacio. Pero su máximo tesoro es Wat Phra Kaew, templo que resguarda la imagen más venerada de Tailandia: el Buda Esmeralda. 

Para contemplarlo, primero tendrás que superar el impacto al ver la enorme estupa dorada que la resguarda y las coloridas esculturas con expresiones amenazantes que fungen como guardianes. Al final: un momento de introspección. 
Tu vista se pierde entre los  murales —en su mayoría representan la vida y enseñanzas de Buda— que decoran el santuario.  Aquí, comienza el camino para dejar atrás el sufrimiento. 

Ése es el principal objetivo de la religión oficial del país, el budismo theravada. Su nombre significa “la doctrina de los antiguos”. No se trata de un dogma como tal, pues no rinde culto a un dios; es una filosofía de vida que busca la iluminación. Sus principios rigen la vida en Tailandia, y le brindan su gran atractivo:  espiritualidad. Los templos y extensos escenarios naturales parecen tener  aura de misterio, irresistible para Occidente. 

La influencia del budismo es tu primer shock cultural al visitar el destino. Lo notas en las “pequeñas cosas”. La gente se caracteriza por su trato amable, pues la tolerancia es una virtud muy importante. Pero no esperes que alguien estreche tu mano, ya que el saludo común consiste en una pequeña reverencia con las palmas de las manos juntas. Y al igual que ellos, hay que  mostrar respeto siempre: antes de entrar a un templo, debes quitarte zapatos, cubrir tus brazos y piernas. 

Ciudad de contrastes

En Bangkok, la cultura ancestral y los placeres modernos se encuentran. Es la sede de un rascacielos futurista, que presume por ser el más alto del país: MahaNakhon, que mide 314 metros y cuenta con un exclusivo centro comercial.  Pero también es el mejor destino para partir hacia los mercados flotantes. 

En todos, la escena es similar: a lo largo de estrechos canales, decenas de botes de madera lucen atiborrados de frutas y artesanías como canastas y textiles. Los vendedores se identifican por sus sombreros de bambú. Algunas embarcaciones son cocinas improvisadas, donde preparan fideos con especias y postres elaborados con arroz. Son punto de encuentro, meca de los precios justos y las delicias callejeras. 

El mercado de Damnoen Saduak —a hora y media de Bangkok— se volvió popular en 1974, cuando James Bond navegó sus aguas en El hombre del revólver de oro. Mucho más discreto es el mercado de Bang Namphueng, más frecuentado por locales que por turistas frenéticos. Bangkok Food Tours (bangkokfoodtours.com) organiza recorridos por mercados famosos y alternativos.

La otra forma de conectarse con el pasado de Bangkok, es a través de sus monumentos. El Gran Palacio está ahí desde el siglo XVIII, cuando la ciudad se estableció como capital del país. Su opulencia no es casualidad: fue la residencia oficial del monarca hasta 1925. Antes de llegar, tu vista ya se encuentra fija en la inmensidad de formas puntiagudas que poseen sus construcciones, propias de la arquitectura tradicional tailandesa. Es fácil deslumbrarte ante el  dorado predominante en las estupas, y perderte entre aposentos reales de fachadas blancas y techos con tonos verdes y naranjas. Wat Phra Kaew, o Templo del Buda Esmeralda, era la capilla privada del rey. Nadie sabe cuándo se creó la imagen que le da nombre, pero fue descubierta en 1464, al norte del país. En realidad, está esculpida a partir de un bloque de jade. No es muy grande, pero su intenso color verde y ornamentos hechos en oro capturan la atención. 

El Gran Palacio no siempre fue el monumento más majestuoso. Antes existió Ayutthaya, su  inspiración y antigua capital tailandesa. La gran ciudad llegó a tener tres palacios y más de 400 templos. Fue destruida por los birmanos en 1767. Incluso, sus vestigios son espectaculares: enormes prangs o torres-relicario en tonos oxidados. Muchos de ellos, construidos en piedra o ladrillo, recuerdan a Angkor Wat, en Camboya. La zona arqueológica de Ayutthaya, a hora y media de Bangkok, es rodeada por tres ríos. La imagen de los templos reflejados en el agua, produce una atmósfera que invita a la meditación.

A 10 minutos del Gran Palacio, Wat Pho es un templo único en su clase: en el siglo XIX se volvió un centro educativo para todas las clases sociales, en áreas como la medicina. Resguarda la gigantesca figura acostada del Buda Reclinado. Bañada en oro, se extiende a lo largo de todo un vestíbulo,  alcanzando los 46 metros. En las plantas de sus pies posee incrustaciones de madreperla y contiene inscritos 108 símbolos; algunos hacen referencia a elementos cosmogónicos del budismo, como el Monte Meru, una montaña mítica. 

Detrás de Wat Pho todavía hay una escuela de masaje tradicional tailandés (watpomassage.com). No solo se ofrecen  tratamientos, sino que existen cursos de cinco días.

El masaje tailandés tiene origen en disciplinas chinas e indias. No emplea aceites y emula algunos estiramientos que recuerdan al yoga. Quien lo practica utiliza manos, brazos y piernas, y debe realizar movimientos delicados para lograr posturas complicadas: el poder arquear la espalda del paciente hasta que su espina repose en la rodilla del masajista es una de ellas.

Naturaleza mística

Al norte del país, la provincia de Chiang Mai es un destino para la aventura. Una de sus atracciones más buscadas es el Parque Nacional Doi Inthanon,  la montaña más alta de Tailandia, de más de dos mil 500 metros sobre el nivel del mar, en  la Cordillera del Himalaya.  De diciembre a febrero, la reserva se tapiza de  rosa, por el florecimiento de los cerezos.

Chiang Mai es conocida por ser uno de los hábitats del elefante tailandés. Hay numerosos 
campamentos que ofrecen recorridos con ellos, pero solo unos pocos mantienen prácticas sustentables. Por esta razón existe  una polémica sobre el uso de  animales como atractivo turístico. 

Elephant Nature Park  es  una de las reservas que buscan proteger la especie. Se encuentra a hora y media de la ciudad de Chiang Mai. Es un centro de rescate de elefantes que te permite convivir y aprender sobre ellos. En sus excursiones no ves paquidermos equipados con canastillas para montarlos, pero sí puedes caminar cerca de ellos, alimentarlos y bañarlos en un río. Además, hay experiencias de voluntariado por siete días. 

De ficción

Las bahías tailandesas parecen destinadas a ser admiradas en la pantalla grande.  Khao Phing Kan, mejor conocida como “la isla de James Bond”, es otro de los destinos que aparecieron en la aventura del agente británico en El hombre del revólver de oro. Se volvió un icono de los escenarios exóticos tailandeses: caprichosas formaciones de piedra situadas en medio de un mar cristalino. 

Se encuentra en Ao Phang Nga, parque nacional con más de 100 islas. Abundan los  vestigios geológicos,  pinturas rupestres y cuevas. Existen tours en kayak para descubrirlos, como los que realiza Paddle Asia (paddleasia.com). 

Phuket, la isla más extensa de Tailandia, es el punto donde comienza la mayoría de las excursiones hacia Phang Nga, pues está a menos de una hora. Se caracteriza por sus arenas blancas, aguas turquesa y hoteles de lujo. Casi todas sus playas viven una intensa actividad, en especial Patong, al sur. Pero las costas del norte, entre ellas Hat Mai Khao, son las más tranquilas.  

A una hora de Phuket, quedan las islas Phi Phi. Esta región es conocida por sus gigantescos acantilados de roca caliza, de hasta 300 metros de altura. El archipiélago pertenece al Parque Nacional     Nopparat Thara - Mu Koh Phi Phi, y está formado por seis islas. Aunque reciben tours diarios, todas están deshabitadas, a excepción de la más grande, Phi Phi Don, con mayor oferta de servicios. 

Phi Phi Leh se volvió el sueño de todo explorador en el año 2000, cuando fue elegida como locación de la película La playa, protagonizada por Leonardo DiCaprio. Los más valientes escalan los acantilados solo para darse el lujo de saltar al agua como Richard, el protagonista de la cinta; Spider Monkey (spidermonkeyphiphi.com) organiza las excursiones. 
Quien busca un momento romántico se embarca en un paseo nocturno para descubrir la bioluminiscencia de la costa, provocada por el plancton. Operadoras como Maya Bay Tours (mayabaytours.com) hacen los recorridos. 

Cuando te abres paso entre la  vegetación para encontrarte con el mar, llega a tu mente una idea planteada por la cinta que dio fama a esta playa: un paraíso tan perfecto que parece un mito y hace que los afortunados lo vean como un escondite. A esto se resume Tailandia: no importa qué tan visitado sea, sigue siendo  un descubrimiento.

 

Guía del viajero
Cómo llegar
KLM te lleva a Bangkok de ida y vuelta, desde mil 875 dólares por persona. Llegar ahí toma aproximadamente 23 horas, con una escala en Ámsterdam. 
www.klm.com

Dónde dormir
Bangkok
Mandarin Oriental. Habitaciones desde 506 dólares por noche para dos personas. 
www.mandarinoriental.es
Ariyasomvilla. Hotel boutique inspirado en  la década de los cuarenta. Realiza retiros de meditación. Suites desde 182 dólares por noche para dos personas.
www.ariyasom.com
Chiang Mai
Dhara Dhevi. Su diseño está inspirado en la historia de la región. Ofrece clases de cocina y  artesanías típicas. Habitaciones desde 628 dólares por noche en ocupación doble. 
www.dharadhevi.com
Ping Nakara. Hotel boutique de arquitectura colonial. Habitaciones desde 185 dólares para dos personas. 
pingnakara.com
Phuket
The Slate. Ubicado en la playa Nai Yang, al norte. La decoración mezcla elementos naturales con toques industriales. Suites desde 252 dólares en ocupación doble.
www.theslatephuket.com
The Naka. Está a menos de 20 minutos de Patong, pero tiene playa privada. Es la zona con mayor oferta de servicios. Habitaciones desde 325 dólares para dos huéspedes.
www.thenakaphuket.com

Cuándo ir
En el norte y centro del país (que incluye Bangkok), la mejor época para ir es de marzo a junio: los meses de verano. De julio a noviembre llegan los monzones. En la región de la costa oeste (donde se encuentra Phuket), lo mejor es evitar la temporada de lluvias (de abril a octubre) porque muchas atracciones son suspendidas.  

Visa
Para solicitar la visa de turista con una entrada (válida por tres meses) debes llenar un formato en línea, hacer un pago de 35 USD y presentar pasaporte con copia, comprobantes de viaje, domicilio e ingresos, y una fotografía a color. Te la entregan en dos días hábiles. Hasta el 28 de febrero no se requerirá pago por este tipo de visa. Puedes tramitarla en la Embajada Real de Tailandia en México: Paseo de las Palmas 1610, Lomas de Chapultepec. Tel. 5540 4551.
thailatinamerica.net

Moneda
La divisa oficial es el baht, pero en muchos sitios turísticos es posible pagar con dólares. Un dólar estadounidense equivale aproximadamente a 36 bahts. Al día, un gasto mínimo promedio es de 500 bahts (14 dólares). En Bangkok, el gasto diario promedio puede ir desde los mil 200 bahts (33 dólares).

Huso horario
Tailandia tiene 13 horas más de diferencia, con respecto de la Ciudad de México.  

Sitio oficial de turismo
www.tourismthailand.org

Tips para no “regarla”
-
No es muy común el contacto físico. Además, es un insulto tocar la cabeza de alguien o apuntar con los pies. 
-Desde octubre, Tailandia se encuentra en un periodo de luto que durará un año, por la muerte del rey Bhumibol Adulyadej. Está prohibido hacer comentarios irrespetuosos.
-Las mujeres nunca deben tocar a un monje, ni siquiera para pasarle un objeto. En este caso, deben hacerlo de manera indirecta, solo poniéndolo a su alcance.

 

 

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