Caminata en recuerdo de la medalla olímpica

Carlos Mercenario, como hace un cuarto de siglo en Barcelona, trota por el tartán, flaquea pero no sucumbe y cruza la meta, festeja...
La familia Mercenario se reunió en el COM para celebrar la gesta (MARIANO RÍOS. COM)
08/08/2017
01:26
Adriana Díaz Reyes
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Barcelona, 7 de agosto de 1992. La temperatura corporal del andarín mexicano Carlos Mercenario supera los 35 grados. Es la edición XXV de los Juegos Olímpicos y el marchista siente un cansancio que lo invita a claudicar.

Vacila durante unos minutos, pero continúa con su recorrido. “Puedo llegar a ser alguien”, se repite mientras cruza la meta en segundo lugar de los 50 kilómetros. Es el primer podio para nuestro país en aquella justa veraniega... y el único.

“De eso ya han pasado exactamente 25 años y es por eso que estamos aquí festejando un aniversario más de mi medalla de plata. Para mí es un momento especial para agradecer a todas las personas que siempre me apoyaron en las buenas y en las malas. Este día estoy de plácemes también por mis 50 años”, explica Mercenario, quien ayer recorrió 25 kilómetros de trote-caminata en la pista de tartán del Comité Olímpico Mexicano (COM).

“Hay que estar un poco loco para hacerlo pero aquí estoy, donde todo comenzó hace mucho”.

Esta vez, el ex andarín no está solo; lo acompaña Carlos Emiliano, su hijo de 17 años de edad, quien por cierto, también practica la caminata. Durante las 62 vueltas que realizan, Mercenario le platica a su vástago sobre aquella jornada histórica en la que salvó la participación nacional.

“Recuerdo bien ese día, la verdad tuve sentimientos encontrados porque ya quería terminar la prueba por el cansancio pero también deseaba seguir marchando para recordar todo lo que tuve que pasar para llegar ahí. Te dan ganas de llorar y tus lágrimas se convierten en sudor, es una combinación de sensaciones”, relata.

En las gradas, sus padres, Carlos y María Elena Carbajal, así como de su hermana Verónica lo acompañan y cuelgan con orgullo la manta original con la que fue recibido a su retorno a México hace 25 años.

Los zapatos que utilizó aquel 7 de agosto también lucen impecables, junto a una foto que inmortalizó el momento.

“Ojalá algún día pueda emular lo que hizo mi papá, nos llevamos muy bien y espero aprovechar todos los consejos que me ha dado. Quiero escribir mi propia historia y para ello me preparo todos los días”, compartió el vástago del medallista olímpico.

José Alvarado, encargado del equipo mexicano de marcha en 1992 también presenció el festejo que inició a las cinco y media de la mañana y culminó dos horas y media después.

“Si tomamos en cuenta las veces que compitió con los colores nacionales podríamos decir que recorrió dos veces el mundo marchando, es algo increíble, estoy orgulloso de que estemos todos juntos festejando el 25 aniversario de la hazaña”, comenta el padre de Mercenario.

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