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adriana.reyes@eluniversal.com.mx
Río de Janeiro.— Por muchos meses, de lo único que se habló en Río de Janeiro fue de crisis política y austeridad; ayer, la ciudad finalmente vivió una fiesta con la ceremonia de apertura de los primeros Juegos Olímpicos de la historia en Sudamérica.
Vanderlei Cordeiro de Lima, maratonista que fue atacado por un sacerdote irlandés en Atenas 2004, a pocos kilómetros de cruzar la meta en primer lugar, encendió el pebetero tras recibir la antorcha de la ex basquetbolista Hortencia Marcari, con lo que de manera oficial dio inicio la justa veraniega.
Dos años después de ser anfitriones de la Copa del Mundo de Futbol, los brasileños mostraron su capacidad de organización con un presupuesto rebajado que les alcanzó para preparar un espectáculo en el que destacaron el ritmo, el color y la alegría.
La apertura inició con un grupo de danzantes plateados anunciando el conteo regresivo para la competencia. Acto seguido se entonó el himno brasileño que erizó los corazones de casi 100 mil asistentes al Maracaná.
Un espectáculo multicultural invadió el escenario después cuando fueron representados los cinco continentes del orbe.
Las formas orgánicas representadas con enormes estructuras y la geometría expresada con múltiples figuras multicolor también formaron parte de la inauguración.
País Tropical fue la melodía que despertó las gargantas de los asistentes al renovado escenario.
Esplendorosa en un entallado vestido plateado, la modelo brasileña Gisele Bundchen se robó los suspiros durante menos de un minuto que duró su aparición bajo las estrofas de la también popular canción Garota de Ipanema de Tom Jobim.
Como cada cuatro años, Grecia abrió el desfile de delegaciones seguida de Afganistán y así en orden alfabético. Entre los australianos se pudo ver al clavadista mexicano Kevin Chávez, quien competirá por ese país tras obtener su nacionalización.
Un lugar especial en el corazón de los asistentes fue para el equipo de refugiados que competirán en Río con la bandera del COI, debido a los problemas humanitarios por los que pasan sus países de origen.
Michel Temer, presidente interino de Brasil, apenas pudo pronunciar la declaratoria inaugural antes de ser abucheado por todo el estadio.
Antes, Carlos Nuzman dedicó un mensaje a los anfitriones:
“Este es el mejor momento en el mundo ahora”, dijo Nuzman, presidente del comité organizador de los Juegos.
Thomas Bach, titular del Comité Olímpico Internacional (COM), reconoció el esfuerzo de los brasileños por realizar los Juegos, a pesar de la complicada situación por la que pasan.
La ceremonia de bienvenida de los cariocas estuvo lejos de la espectacularidad de otras aperturas como la de Beijing o Londres. Aún así, cumplieron de manera honrosa tomando en cuenta el difícil momento por el que pasan.
Los Juegos Olímpicos darán hoy las primeras medallas de cientos que se entregarán durante los próximos 16 días.
Se esperan grandes hazañas de figuras como el jamaicano Usain Bolt y el nadador estadounidense Michael Phelps, quienes buscan convertirse en dos inmortales del olimpismo. Brasil está en la mira del mundo.
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