La soberbia hunde al Rebaño en la selva

Chivas iba al frente por dos goles y al final cae con Chiapas
Los Jaguares lograron una impresionante voltereta frente al conjunto de Matías Almeyda (AGUSTÍN CUEVAS. IMAGO7)
27/02/2017
00:33
Redacción
Tuxtla Gutiérrez
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La soberbia le costó a las Chivas Rayadas del Guadalajara el liderato de la competencia.

Durante 50 minutos, las Chivas estuvieron en lo más alto del torneo, al prácticamente borrar del campo de juego a los Jaguares, allá en la selva, en donde no le va nada bien por historia.

Pero el creerse más; el mirar por debajo del hombro al rival, le hizo al equipo rojiblanco perder la ventaja de dos goles, y terminar cayendo 4-3.

Voltereta de época de los chiapanecos, tres goles en cuatro mintuos que se han vuelto en un “mata-grandes” en este torneo, pues esta victoria sobre las Chivas la suma a las que tiene sobre América, Toluca y Tigres, equipos que están destinados a estar en la punta, como podría haber estado el Guadalajara, pero se la creyó de más.

Fue un primer tiempo de ensueño del Guadalajara, que salió al campo inspirado con Javier López y Orbelín Pineda como sus motores. De los pies de estas jóvenes realidades nacieron los dos tantos que parecía enterraban a los locales. Rodolfo Pizarro y Ángel Zaldívar de penalti, pusieron a las Chivas de líderes, pero el gusto duró poco.

Para la segunda parte, a las Chivas se le cayeron los cuernos. Comenzaron a “cascarear” y Chiapas nunca dejó de tomarse en serio el juego.

Félix Araujo comenzó la remontada con remate con la cabeza y Jonathan Fabbro de penalti igualó.

Guadalajara no reaccionó. Otra falla en defensa provocó el tercero de Chiapas, obra de Lucas Silva y ahí, Matías Almeyda, técnico del Rebaño abrió el equipo.

Los cambios del argentino, delanteros por defensas, rompieron su esquema. El portugués Luis Leal anotó el cuarto y aunque Pizarro le dio esperanzas al Guadalajara con otro tanto que acortó la diferencia, no hubo más.

De poder ser líder de la competencia, Chivas cayó hasta el cuarto lugar, dándose cuenta que los juegos son de 90 minutos y que la soberbia nunca es buena compañera. 

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