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11/06/2015
02:04
Heriberto Murrieta
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No es lo mismo ponerse la verde que ponerse del lado verde. No cayeron bien los tuits de Miguel Herrera promocionando al Partido Verde en pleno día de elecciones. El pueblo que lo siente cercano por francote y desenfadado, se incomodó porque el llamado ‘Piojo’ clavó publicidad política en sus mensajes. Publicidad velada en jornada vedada.

Al sistema de tuits pagados le entraron también los alfiles Oribe Peralta y Marco Fabián, violando la restricción electoral y el Código de Ética del futbol mexicano. Desde luego que cada quien es libre de dar su voto a quien le plazca y no es mala idea que figuras populares inviten a la población a ejercer el derecho a sufragar, pero no huele bien que haya dinero de por medio y que la Selección Nacional sea utilizada con propósitos partidistas.

Este asunto pasa también por un tema de congruencia. ¿Miguel Herrera, Oribe Peralta y Marco Fabián, realmente simpatizan con el Partido Verde o son personajes acomodaticios que le hacen propaganda al mejor postor? Y al hablar de congruencia, pienso también en la declarada afición de Herrera por la tauromaquia. ¿Cómo es posible que defienda las corridas de toros y al mismo tiempo le haga el caldo gordo a un partido político que busca acabar con ellas?

Dudas. Si bien es cierto que los jugadores de la Selección mostraron entendimiento en un tramo del primer tiempo contra Brasil, el funcionamiento del equipo sembró grandes dudas de cara a su primer compromiso en la Copa América de Chile, mañana por la tarde contra Bolivia.

En la parte complementaria, la Selección Mexicana alterna tuvo menos profundidad que un charco. Raúl Jiménez aportó poco y Vicente Matías Vuoso tampoco fue solución. Si acaso, ‘Tecatito’ Corona mantuvo su nivel de picardía e intensidad.

No obstante la deuda futbolística, hay jugadores de capacidad que deben vencer este viernes al cuadro sudamericano para empezar con el pie derecho su participación en el torneo.

Adiós. Víctor Manuel Vucetich fue claro al señalar que no buscará retener a Ronaldinho para el próximo torneo. “El futbol mexicano necesita gente que vaya en ascenso, no en descenso”, declaró el técnico, en clara alusión al brasileño. Con Ronaldinho salió más caro el caldo que las albóndigas. Fue un éxito mercadotécnico, pero en lo futbolístico se quedó muy corto. Fue indisciplinado y no tomó en serio al futbol mexicano.

El episodio de Pachuca, cuando se largó del estadio en pleno partido, dejando botados a sus compañeros, fue la gota que derramó el vaso. De hecho, la directiva del Querétaro le tenía que haber rescindido el contrato automáticamente. Por increíble que parezca, lo mantuvo en el plantel, y en la final ante el Santos no fue sino la sombra de aquel jugador fantástico del que ya no queda nada.

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