Música y flores, para celebrar a Frida Kahlo

En la Casa Azul ayer se conmemoró el cumpleaños 110 de la pintora que nació en ese lugar de Coyoacán, en 1907
La pirámide de la Casa Azul fue decorada para la ocasión por artesanos de Iztacalco. (CRISTOPHER ROGEL BLANQUET. EL UNIVERSAL)
07/07/2017
00:24
Redacción
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Con las canciones que le gustaban, con flores y con una decoración especial de la Casa Azul ayer se conmemoró el cumpleaños 110 de Frida Kahlo. La casa en la calle de Londres, donde nació en 1907 y donde murió el 13 de julio de 1954, estuvo adornada para festejar a la artista.

El público que asistió ayer al recinto fue testigo del festejo; después del medio día se ofreció un concierto producido por Gabriel Mijares con la soprano Karina Pegueros y el Trío Homenaje (agrupación especializada en el género del bolero y particularmente en la interpretación de composiciones que caracterizaron a los tríos mexicanos de música romántica de las décadas del ’40 y del ’50), que incluyó canciones como La Sandunga, La llorona, La tequilera, La Bruja, Canción Mixteca, La Malagueña, Por un amor y Cucurrucucú Paloma.

Se pudo ver una instalación floral “La Flor del Templo. Homenaje a Frida”, en la pirámide del jardín del Museo, que se hizo inspirada en los vestidos de Kahlo; fue un arreglo creado por Mario Arturo Aguilar, junto al equipo de artistas florales de Iztacalco, en colaboración con el Festival de Flores y Jardines (FYJA) y bajo la curaduría de Paloma Porraz.

El festejo, que continuó hasta las 18 horas, incluyó también la participación del Trío Guelaguetza que cantó melodías originarias de Oaxaca, estado de la familia materna de Frida y del cual la artista tomó su inconfundible estilo de vestimenta.

De los coyotes a Frida. Coyoacán, donde vivió casi toda su vida la pintora —con excepción de algunos periodos que pasó fuera de México, algunos con su esposo Diego Rivera— es una delegación donde gran parte del turismo y la vida cultural están vinculados al nombre y la obra de Frida. Prueba de ello es el comercio en el mercado donde los vendedores ofrecen decenas de productos relacionados a la obra y al personaje: bolsos, billeteras, aretes, muñecas, vasos, espejos, portarretratos, playeras, libreras, libros, entre otros objetos. De ahí que los vendedores opinan que Coyoacán antes era más visitado por los coyotes mientras que ahora lo es por la pintora. La Casa Azul pasó de tener 120 mil visitantes en 2002 a cerca de 500 mil en 2016.

La delegación tiene también un parque que toma el nombre de la artista que es un espacio cultural y de recreación, mientras que frente al mercado, en el Jardín Allende, los fines de semana llegan pintores para hacer obras que recuperan la figura de la pintora. El Museo está en Londres 247.

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