INAH recuerda el pueblo olvidado de Sinaloa

La exposición "Tepehuanes en Sinaloa" aborda a los tepehuanes que viven en el sur de Sinaloa
Foto: Jonatan Carrillo / Centro INAH Sinaloa
10/05/2017
17:40
Notimex
México
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Con el fin de mostrar al público el rostro de tres mil indígenas que desde hace casi un siglo han dado continuidad a su cultura en el sur de Sinaloa, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) exhibe Tepehuanes en Sinaloa en el Museo Arqueológico de Mazatlán (MUSAM).

La muestra surge a partir de las pesquisas antropológicas del investigador Luis Alfonso Grave, quien encontró comunidades de indígenas tepehuanes cerca del río Las Cañas, en el sur de Sinaloa, asunto que llamó su atención ya que oficialmente los tepehuanes sólo habitan en Durango y Nayarit.

El especialista averiguó que hace casi un siglo se asentaron en esta entidad al huir de algunos hechos violentos y actualmente forman parte de esta región, donde solo se reconoce como grupo indígena al mayo-yoreme.

Las investigaciones realizadas han permitido a Grave cruzar información de grupos actuales con datos derivados de sus estudios arqueológicos en los que documenta referencias de la posible presencia de tepehuanes cerca de Mazatlán en la época prehispánica.

En tanto, en el municipio de Escuinapa, también en la región sur, descubrió los vestigios arqueológicos más antiguos hasta ahora hallados de patios para la fiesta de mitote: la principal celebración ritual de los grupos del Nayar: coras, huicholes, tepehuanes y mexicaneros (nahuas).

La exposición Tepehuanes en Sinaloa incluye más de 40 piezas entre ollas, jícaras y las características pipas de los tepehuanos para fumar tabaco macuche elaboradas en barro cocido; morrales baimkar de ixtle, asak de fibra de plástico y arpús de algodón.

Además de indumentaria entre la que destaca un sombrero de soyate (palma) con aplicaciones de cuero y metal; así como una serie de 20 imágenes de la vida cotidiana en la comunidad, captadas por la lente de antropólogos. Los acervos pertenecen al MUSAM y a la colección particular del antropólogo Francisco Javier Samaniega Altamirano, de Nayarit.

La muestra es una breve semblanza que evoca la historia; describe costumbres, mitos y ritos, y da cuenta de los objetos artesanales usados por los tepehuanes en su vida cotidiana y ritual, desde la época prehispánica hasta el día de hoy.

De acuerdo con el arqueólogo Grave Tirado, el planteamiento científico de la exhibición trata de explicar que la relación de los tepehuanes con la costa sur de Sinaloa es muy antigua.

Junto con su colega de Nayarit, Francisco Samaniega, tienen la hipótesis de que para los grupos del Nayar la costa era el lugar de los muertos: el mar se ubica al poniente del Nayar, es decir, hacia donde se oculta el Sol, además está detrás de los pantanos, por las marismas.

Por lo anterior, para los cuatro pueblos de la región es el lugar a donde van las almas de fallecidos. Documentos históricos lo mencionan como el Itchamet, que traducido en lengua audam es “el lugar de los muertos”.

Luis Grave detalla que actualmente, en el piedemonte al sur de Sinaloa se asientan al menos tres comunidades con presencia importante de tepehuanes y una en particular es absolutamente indígena: El Trébol II, donde habitan más de 150 indígenas que llegaron de las comunidades arriba mencionadas hace 40 años.

Tepehuan (“el que habita en las montañas” o “el conquistador”) es un exónimo (versión en el idioma local de un nombre geográfico en otro idioma) de origen náhuatl que les fue asignado durante la Colonia.

Los tepehuanes de Nayarit, Durango y Sinaloa son conocidos como tepehuanes del sur para distinguirlos del grupo que ocupa Chihuahua, denominado tepehuanes del norte. A su vez, los del sur se dividen en o´dam, los de sureste, y audam, los del suroeste.

Los principales poblados o´dam son Santiago Teneraca y Santa María de Ocotán, en Durango; mientras las comunidades audam más grandes son San Francisco de Lajas, Durango; San Andrés Milpillas, Nayarit y El Trébol II, Sinaloa.

Los tepehuanes del sur conservan una gran cantidad de mitos y leyendas, muchos contados y cantados durante las fiestas del mitote (xiotal en lengua audam). Esto es muy importante porque es una de las pocas ocasiones en las que todavía se utiliza la lengua audam. Ahora, el MUSAM las comparte con el público, señaló el INAH en un comunicado.

nrv

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