Recuperan escena de batalla en murales de Bonampak

Trabajos de restauración sacaron a la luz un combate entre esa y otra ciudad vecina hace mil 200 años
Imagen de los muros y la bóveda del Cuarto 3 de esa ciudad maya. (CORTESÍA INAH)
29/03/2017
00:24
Redacción
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A 70 años de que el explorador Giles Healey y su guía, el lacandón Chan Bor, descubrieron los murales del Templo de las Pinturas de Bonampak, un grupo de restauradores del Centro INAH Chiapas y de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural han recuperado las escenas, las formas y colores en los muros y la bóveda del Cuarto 3 de este sitio arqueológico.

El proyecto de restauración, que comenzó en 2009, ha dejado al descubierto el momento climático de la celebración bélica representada en las paredes de ese aposento: un ritual de autosacrificio.

En un comunicado, el INAH detalló ayer que al retirar poco a poco el velo blanquecino de sales que cubre la capa pictórica, el cual se quita de forma mecánica con bisturí y espátulas dentales, los restauradores han ido descubriendo que las escenas retratan un hecho real: una batalla que encumbró a Chaan Muan II, penúltimo gobernante de Bonampak, contra la ciudad de Sak’ Tz’i’. El combate entre estas dos ciudades se registró hace más de mil 200 años, en el periodo Clásico Tardío.

Según los especialistas encabezados por la restauradora Haydeé Orea, las escaleras que son la escenografía de dicho ritual de autosacrificio, por donde ascienden y descienden los personajes en este acto ritual, son ni más ni menos que los peldaños del propio Templo de las Pinturas, también conocido como Estructura I.

El coordinador de campo, el restaurador Constantino Armendáriz, comenta que durante la limpieza se hallaron incluso evidencias del dibujo preparatorio, así como modificaciones que hizo alguno de los autores de este mural. La restauradora Paula García considera que el muro central “es complejo, tanto por la cantidad de personajes distribuidos en la escena, como por el manejo de la perspectiva en la pintura misma”.

Para evitar deterioros, los restauradores van dejando un pequeño velo de las sales depositadas por el tiempo que sirve como protección. Estos trabajos servirán de base para la recuperación de las pinturas en los otros dos cuartos. En total, los tres aposentos albergan 250 metros cuadrados de pintura prehispánica maya.

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