Museo abre su sótano a tesoros amerindios

La iniciativa empezó el año pasado, cuando se permitió el paso por primera vez bajo cita previa
Foto: Captura YouTube / Agencia EFE
07/02/2017
10:50
Lisboa
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Casi mil objetos que muestran la vida cotidiana y los rituales de, al menos, 40 culturas amerindias se exhiben al público en uno de los sótanos del Museo Nacional de Etnología, en Lisboa, que abre así a los ciudadanos una colección hasta hace poco reservada a los investigadores.

Galerías de la Amazonía es una de las dos reservas visitables de este museo, que posee en total alrededor de 53 mil objetos -la mayoría no expuestos- originarios de Asia, África, Suramérica y Europa y que este año, en el que Lisboa es la capital iberoamericana de la cultura, ha ampliado su público.

De ser vista solo por investigadores a recibir hasta a pequeños grupos de niños. El cambio empezó ya el año pasado, cuando se abrió por primera vez al público bajo cita previa, y se ha consumado ahora que admite a más visitantes en el subsuelo del edificio.

Para ver los coloridos tocados de plumas, máscaras ceremoniales, pequeñas esculturas e instrumentos de caza y pesca es necesario, además de reservar, ir acompañado por un guía para moverse con soltura en este reducido lugar, uno de los sótanos del edificio, que ahora ha sido adaptado.

Las vitrinas y la luz especial son algunos de los matices que han acabado por convertir el lugar en un espacio híbrido entre almacén y sala de exposición del que se muestra satisfecho el director del Museo Nacional de Etnografía, Paulo Ferreira da Costa.

"Ahora, en el ámbito del año de Lisboa como capital cultural iberoamericana hemos ampliado las visitas", explica Da Costa ante la presencia de una docena de sillas, preparadas para la visita de niños y situadas ante un gran mapa de Sudamérica en el que se localizan las culturas representadas en la colección.

Aunque la mayoría se encuentran en Brasil, también hay vestigios de etnias de Venezuela, Colombia y Perú, recolectados principalmente con dos grandes aportaciones.

La primera de ellas fue la de Victor Bandeira, un viajero empedernido que aportó en los años sesenta casi 700 piezas recopiladas durante sus viajes por la región, y la segunda, con otras casi 300, fue "resultado de un trabajo de investigación y adquisición" emprendido por el museo entre 1999 y 2000.

Esta segunda aportación procede en su totalidad de la etnia Wauja, del estado de Mato Grosso, en Brasil, y recopila objetos cotidianos como ollas, instrumentos para hacer pan, adornos, y toda suerte de utensilios.

Incluso los "embalajes" en los que llegaron hasta Portugal, realizados por los indígenas, fueron conservados como si de una pieza más se tratase, pues muestran, apunta Da Costa, cómo este pueblo transporta mercancías.

Ni las culturas representadas en la colección de Bandeira ni en la de los Wauja hablan de pasado remoto; todos estos objetos son hoy en día utilizados por pueblos que permanecen en Sudamérica y a los que esta recopilación no trata de evocar, sino de acercar para conocer mejor.

La muestra está acompañada por varias fotografías, algunas de ellas tomadas por el propio Bandeira.

Junto con Galerías de la Amazonía, la otra reserva de fondos visitable del Museo Nacional de Etnología es la de Galerías de la vida rural, que muestra cómo era el día a día de los portugueses en las labores agrícolas.

Las dos opciones ponen de manifiesto la apuesta de este Museo, creado en 1965, por abrir sus reservas, -donde se mantienen la inmensa mayoría de las 53 mil piezas que posee-, un ejercicio poco común en Portugal.

La estrategia está funcionando, como muestra la buena respuesta del público a los tesoros amerindios que, una vez ampliado su horario de visitas, pueden contemplarse en varios turnos de miércoles a domingo.

nrv

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