El laboratorio del AGN pule joyas históricas

La Constitución de 1917 y otros documentos fueron sometidos a procesos de estabilización y conservación en el Anexo Técnico que ha costado mil mdp
El nuevo Anexo, obra del arquitecto Juan Pablo Ortiz, ocupa un área de 6 mil metros cuadrados que se comenzó a construir en 2012. Para su conclusión, el AGN requiere 300 mdp más. (ALEJANDRO ACOSTA. EL UNIVERSAL)
25/01/2017
04:10
Abida Ventura
-A +A

abida.ventura@eluniversal.com.mx

Bajo un estricto sistema de seguridad, acompañado de un convoy de la Policía Federal, partió hace unos días una caravana del Archivo General de la Nación (AGN) del Palacio de Lecumberri hacia Palacio Nacional. Tanta seguridad no era gratuita. La camioneta escoltada transportaba algunas de las joyas más valiosas de ese acervo nacional: El Acta de Independencia, los Sentimientos de la Nación, las Constituciones de 1814, 1824 y 1857; y la Carta Magna de 1917.

Embalados en cajas especiales para mantener su estabilidad y evitar daños, estos documentos fundacionales del Estado Mexicano partieron a Palacio Nacional para ser exhibidos en la muestra conmemorativa que el AGN, en conjunto con las Secretarías de Cultura y de Hacienda y Crédito Público alistan para celebrar el centenario de la Constitución de 1917. La muestra abrirá el 5 de febrero e incluirá documentos históricos, como los antes mencionados, mapas históricos, el Tratado de Guadalupe Hidalgo (firmado entre México y EU en 1848), un fragmento del Códice Yanhuitlán, entre otros.

El objetivo de la muestra, adelanta Mercedes de Vega, directora del AGN, es mostrar el proceso de conformación del Estado Mexicano, “cómo nos fuimos constituyendo como tal y qué pactos firmamos los mexicanos a lo largo de nuestra historia para constituir un Estado nacional”.

Meses antes de estos traslados que se seguirán realizando, el original de la Constitución de 1917 y sus antecesoras fueron sacadas de la bóveda de seguridad en la que el Acervo resguarda “los documentos de mayor importancia del país” para someterlas a un proceso de conservación y restauración a fin de exhibirlas en las mejores condiciones. Con este arduo trabajo que duró nueve meses, el AGN estrenó sus nuevos laboratorios de conservación y restauración en el Anexo Técnico del archivo.

archivo_general_de_la_nacion_29_39906511.jpg

“Éste es el primer gran trabajo de restauración de un conjunto de obras que se realiza en este laboratorio. Dado el número de documentos que se trataron (72), lo hicimos en un tiempo récord; si no tuviéramos este nuevo laboratorio no hubiéramos podido restaurarlos en un tiempo tan corto”, expresa la historiadora en una visita que este diario realizó a las nuevas instalaciones. Equipado con instrumentos de última generación, esta nueva área de 6 mil metros cuadrados, obra del arquitecto Juan Pablo Ortiz —autor de los edificios del Archivo General de Bogotá—, es una de las partes sustanciales de este anexo que comenzó a ser construido en 2012 y que hasta ahora ha tenido un costo de mil millones de pesos. Para su conclusión, específicamente el área dedicada a los acervos, el AGN requiere otros 300 millones.

Ahí, en esos cuartos de paredes blancas y piso epóxico resistente y de fácil mantenimiento, un grupo de especialistas trabajó a contra reloj por meses para restaurar, conservar y estabilizar esas 72 piezas históricas. Algunas mejor conservadas que otras. De Vega asegura que si bien el manuscrito original de la Constitución de 1917 está en buenas condiciones, requirió un proceso de estabilización e intervención mínima para que pudiera salir del acervo y ser expuesto al público. En Palacio Nacional será exhibida en una vitrina especial. “La estabilizamos, la preparamos para que no sufra ningún tipo de daño durante su exhibición. Está en muy buenas condiciones, pero es un documento único e irremplazable”.

Para su traslado, explica, este ejemplar escrito a mano, “con una caligrafía maravillosa”, y que contiene las firmas de los diputados Constituyentes, fue embalado en una caja especial para darle estabilidad en el viaje. Lo mismo se hizo con los demás documentos.

archivo_general_de_la_nacion_25_39906520.jpg

Para el montaje, indica la historiadora, los museógrafos han diseñado vitrinas especiales para que los documentos no sufran daños. En algunos casos, como los del Acta de Independencia y los Sentimientos de la Nación, tuvieron que encapsularlos. Este proceso, realizado por los especialistas del AGN, en colaboración con el Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica (CDMIT) de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, consistió en guardar los documentos en una especie de carpeta de cristal que mantiene una atmósfera de gas inerte, lo cual garantiza las condiciones óptimas de humedad, temperatura e iluminación y ayudan a mantener estables las propiedades de esos documentos históricos.

El resto de documentos seleccionados para la muestra recibieron tratamiento de limpieza y estabilización. “Se hizo una limpieza puntual y dependiendo del diagnóstico pasamos a restaurarlos, la mayoría tenía roturas o faltantes de información, por lo que hicimos injertos y mejoramos sus encuadernaciones”, dice Anabel García Zamora, jefa del Departamento de Conservación y Restauración del AGN.

Otras piezas, como un cuadro histórico de grandes dimensiones compuesto por Vicente Rivera Melo y dibujado por Eustorgio Espinosa, requirieron un trabajo de intervención más detallado debido a su mal estado. La obra de unos 2.7 metros de alto por 2 de ancho cuenta, a través de fotografías, grabados y textos, la historia constitucional de México, muestra a los personajes que participaron en la creación de la Carta Magna de 1917, pero también a quienes fueron protagonistas de las constituciones y acuerdos previos.

“Podemos ver la historia de los Constituyentes de México en un solo documento. Se menciona a la Constitución de 1814, conocida como Constitución de Apatzingán; luego, la federal de 1824, después la de 1857 y al centro están los Constituyentes del 17... Es una síntesis magnifica de cómo se fueron sucediendo los Congresos Constituyentes de Mexico”, explica De Vega mientras muestra este cuadro que el AGN resguarda desde 1992 y que nunca antes había sido intervenido.

Por su tamaño y las técnicas que lo integran, éste fue el documento más complicado de tratar. “Tiene fotos pequeñas de los Constituyentes adheridas al papel que había que tratar; tiene secciones que están ensambladas. Además, tenía serios daños, como una ranura gigante que lo atravesaba y que se logró eliminar gracias a equipos como una reintegradora de papel y otros instrumentos que ahora tenemos”.

archivo_general_de_la_nacion_16_39906321.jpg

De primer nivel. La historiadora destaca la importancia de contar con este nuevo laboratorio, ya que, explica, lo único que tenía el AGN era un pequeño taller de restauración. Ahora, el equipo de especialistas encargados de atender esos acervos cuenta con una serie de equipos especializados distribuidos en cuatro áreas del laboratorio: la primera corresponde a limpieza de documentos, la segunda es un área de investigación; la otra está dedicada a la restauración, y la última a conservación y encuadernación.

“En el edificio anterior todo se hacía en 200 metros cuadrados. Aquí tenemos mil 500 metros cuadrados. Antes lo hacíamos todo junto, en un espacio cerrado, en un galerón, con equipo obsoleto muchas cosas las hacíamos de forma manual, ya necesitábamos mecanizarlas”, añade García Zamora.

Uno de los procesos que se les ha facilitado, explica, es la limpieza y fumigación de los archivos, pues ahora cuentan con un espacio y máquinas especializadas para hacerlo. “Tenemos dos máquinas que hacen procesos distintos, una que desinfecta documentos a nivel microorganismos, por ejemplo aquellos que sufrieron una inundación o los que llegan con hongos y bacterias. En esa máquina caben alrededor de 60 cajas, antes lo hacíamos una por una, expediente por expediente”, dice.

La otra máquina, añade, es una cámara de fumigación que ayuda a humedecer los documentos cuando presentan resequedad, como los que han sido expuestos a algún incendio.

Así como estos equipos, este laboratorio cuenta con otros instrumentos innovadores para la conservación y restauración del patrimonio documental. Ahora, explica García Zamora, el gran reto es incrementar el número de especialistas para poder atender los acervos. “Somos los mismos nueve del edificio anterior, están conscientes de que deben incrementarlo para realizar más proyectos, pero ahora con tanto recorte presupuestal, esperemos que no nos afecte”, dice.

 

Comentarios