Estado Islámico tira anfiteatro de Palmira

La UNESCO condenó el “crimen de guerra” y pidió a la comunidad mundial defender los bienes culturales contra yihadistas
Imagen del 1 de abril de 2016 del famoso teatro romano de Palmira (YOUSSEF BADAWI. EFE)
21/01/2017
00:22
Redacción
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Beirut. —El grupo terrorista Estado Islámico (EI) destruyó el frente escénico del teatro romano y el Tetrapilón de la ciudad monumental siria de Palmira, cuyas ruinas grecorromanas son Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Ante los hechos, el organismo internacional consideró “crimen de guerra” los daños que el EI cometió en el declarado patrimonio de la Humanidad, y solicitó a la comunidad internacional defender los bienes culturales de las agresiones del grupo terrorista.

“Esta destrucción es un nuevo crimen de guerra y una pérdida inmensa para el pueblo sirio y la humanidad“, declaró en un comunicado la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, que reivindicó que “la protección del patrimonio cultural es inseparable de la protección de la vida humana.”

El director de Antigüedades y Museos de Siria, Maamún Abdelkarim, explico que los yihadistas causaron hace semanas esos destrozos en la zona arqueológica, situada en el este de la provincia central siria de Homs.

“Nos enteramos hace 10 días por miembros de la comunidad local de Palmira, pero no lo hemos hecho público hasta ahora porque no disponíamos de fotografías para asegurarlo”, detalló Abdelkarim.

Su departamento publicó un comunicado en su página web en el que afirmó que el análisis de imágenes por satélite efectuado recientemente por la asociación de Escuelas Americanas de Investigación Oriental (ASOR) ha revelado “daños significativos” en el teatro romano y el Tetrapilón.

Destacó que los destrozos fueron causados “por una destrucción intencional por parte del EI” entre el 26 de diciembre y el 10 de enero.

El Tetrapilón es una plataforma cuadrada con agrupaciones de cuatro columnas en cada esquina que se ubica en la vía principal de la zona.

Abdelkarim dijo que el monumento quedó destrozado, aunque de las 16 columnas que tenía, sólo una era verdadera y el resto falsas, porque las auténticas fueron sacadas de Palmira en el pasado para restaurarlas.

Expresó también su temor de que los radicales destruyan “por venganza” más monumentos. “Estamos enfurecidos por lo que ha pasado, pero también tenemos miedo de que el ‘Dáesh’ (acrónimo en árabe de Estado Islámico) destruya más antigüedades”.

La UNESCO añadió que este “nuevo golpe contra el patrimonio” se conoce horas después de “haber recibido información sobre ejecuciones masivas perpetradas en el teatro“, de las que no ofreció más detalles.

Los yihadistas retomaron Palmira el 11 de diciembre, días después de lanzar una ofensiva contra posiciones del Ejército sirio en el este de Homs, donde se localiza la ciudad.

La primera vez que el EI conquistó Palmira fue el 20 de mayo de 2015, pero fueron expulsados 10 meses después por los soldados sirios, apoyados por la aviación rusa.

Durante su primera etapa en Palmira, el EI convirtió la zona de las ruinas grecorromanas en un campo de minas, que más tarde zapadores rusos se encargaron de eliminar cuando los efectivos gubernamentales sirios se hicieron con su control.

Además, los yihadistas dinamitaron los templos de Bel y de Bal Shamín, así como el Arco del Triunfo, y destruyeron estatuas del museo de la ciudad.

Palmira fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes de la época. Antes del inicio del conflicto, en marzo de 2011, sus ruinas eran uno de los principales centros turísticos del país y de la región.

El mundo reacciona. El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, tachó de “bárbaros” a los yihadistas que dañaron el teatro romano de Palmira, controlada por fuerzas del régimen sirio y sus aliados rusos hasta diciembre pasado. “Bueno, los bárbaros son así. Esa ideología es absolutamente inadmisible para la civilización moderna“, dijo Lavrov en rueda de prensa.

Ayer, el gobierno francés acogió con “consternación” la destrucción del templo y pidió a la comunidad internacional que una fuerzas para combatir el EI. El ministro de Exteriores dijo que “una vez más, estas destrucciones prueban la voluntad del grupo terrorista de negar la historia y la diversidad cultural del Oriente Medio“.

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