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La práctica artística revive Mineral de Pozos

El Pueblo Mágico de Guanajuato abrirá en julio el CAPA, un centro donde grandes artistas y jóvenes colaborarán en la producción de obras y la formación
La edificación de 1900 ha sido restaurada para abrir en ella el que será un centro cultural, de exhibición, formación y residencias artísticas (CORTESÍA MINERAL DE POZOS)
10/02/2016
00:23
Sonia Sierra
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La escuela modelo, uno de los mayores atractivos del Pueblo Mágico de Mineral de Pozos, en Guanajuato, ha sido restaurada y se transformará en el Centro de Arte y Prácticas Artísticas Escuela Modelo (CAPA).

El proyecto busca consolidar un espacio para practicar el arte, para la creación artística, la edición y la formación. Así lo resume Pablo Rico, curador español que planteó la propuesta al gobierno de Guanajuato que, a través de la Secretaría de Turismo, ha invertido alrededor de 80 millones de pesos para la restauración del antiguo edificio y la construcción de uno más con miras a abrir este centro en julio.

Mineral de Pozos, a unos 40 kilómetros de San Miguel de Allende, fue uno de los pueblos que vivió durante siglos el auge de la minería pero que, tras procesos históricos como la Revolución y la Guerra Cristera, se transformó y quedó abandonado al punto que muchos lo llaman un pueblo fantasma.

Hace un año y medio el gobierno de Guanajuato comenzó un proceso de restauración del edificio que ya se concluyó y construyó al frente un segundo recinto. Todo el conjunto integrará el Centro de Arte y Prácticas Artísticas Escuela Modelo, que contará con espacios para exhibición y producción de arte, así como edición de obra gráfica e, incluso, un museo de sitio.

Pablo Rico destaca que la restauración fue “tutelada” por el INAH y que ha sido un rescate “sin suplantar nada, recuperando todo lo que había”.

El curador, quien ha sido director museos, bienales e instituciones como la Fundación Pilar y Joan Miró, en Mallorca, describe la doble línea de trabajo concebida para CAPA: “Por una parte, es un lugar de creación que invita a artistas nacionales e internacionales de media carrera y de nivel superior y; por otra, convoca a jóvenes artistas, estudiantes de artes, etc. que durante una semana se convierten en ayudantes, asistentes de estos artistas reconocidos. Es al mismo tiempo un centro de creación de prácticas artísticas, y un lugar de educación artística, donde lo importante es que los jóvenes están junto a grandes artistas colaborando en la producción de piezas”.

El centro tiene como fin el “compartir el ser y el estar del artista”. Una idea que Rico resume: “Es un concepto muy propio del siglo XXI, donde lo importante del arte es la práctica artística más que la formación teórica”. La idea es que participen estudiantes, egresados de escuelas de arte, video y diseño, artistas y jóvenes. “Dependerá también de sus méritos y de lo que quieran hacer. La idea es que sean convocatorias abiertas también a nivel internacional; los artistas invitados seleccionarán a sus colaboradores; será muy práctico”.

Financiamiento. Habrá tres modelos para allegarse de recursos, dice el director del Centro: “El estatal, dado que Mineral de Pozos es un Pueblo Mágico; la otra sería con emprendedores que están trabajando en ahí y la región, y que les interesa que haya un foco activo; y finalmente estamos contactando con empresas”. Otra forma de financiamiento será la producción y edición de obras. Para el equipamiento, dice, el gobierno del estado comprometió recursos por 8 millones de pesos.

Aunque se trata de un proyecto cultural, por estar en un Pueblo Mágico es promovido por la Secretaría de Turismo del estado. Aun así, se plantea buscar asistencias y becas con apoyo de la recién creada Secretaría de Cultura y otras instituciones, así como universidades y centros de arte de otros países: “Estamos en tratos con la Academia Nacional de Bellas Artes de Milán, con Cafa de China (Central Academy of Fine Arts) y otros centros para que se generen flujos y estancias”.

El Centro estará distribuido en los dos edificios. En la que fuera la escuela modelo estará el museo de sitio, las salas de exposiciones, las aulas de cine, una tienda con productos artísticos de alta calidad y de diseño, y las sala de conferencias. En el otro edificio estarán las áreas de talleres de grabado, litografía, serigrafía, fotografía y video, animación digital, cerámica, textil, performance, danza y música.

“El Museo de Sitio tendrá cuatro salas y responde a lo que ha sido Mineral de Pozos; explicaremos la historia y evolución del pueblo en la región y en el contexto de la actividad minera. Para este museo hay unas cuantas piezas arqueológicas, pocas, y se utilizarán displays”, detalla Pablo Rico.

En los últimos meses, además de la conclusión de las obras de restauración, en el Centro se ha ido conformando el programa artístico-formativo para invitar a creadores nacionales e internacionales a conocer el proyecto. Rico adelanta que, por ejemplo, Yoko Ono realizará un proyecto. “He hablado con artistas como Mónica Fuster y con mexicanos como Carlos Amorales. Con Yoko Ono estamos a la espera de tener el boceto de su proyecto. Para el Centro queremos contar con obra de los distintos artistas”.

Destaca además que se trata de que haya una participación interdisciplinaria: “No sólo es con artistas, sino con gente de música, video, fotografía, al tiempo que sea un lugar de creación donde hacen sus obras”.

El director plantea que será un concepto del siglo XXI con lo cual se refiere a nuevas formas de aprendizaje y convivencia: “Está en declive la idea de las grandes escuelas teóricas; los artistas se forman por el mundo, yendo de un sitio a otro, es algo más dinámico, activo. Es más importante convivir con un artista unos 15 días en su proceso de creación, que estar en clases teóricas seis meses. Tengo un modelo de referencia: a mediados del siglo XX en Carolina del Norte, en un pueblo con 2 mil 500 habitantes, como Mineral, se creó la escuela Black Mountain College y no se puede pensar en el arte contemporáneo del siglo XX sin el Black Mountain College, donde estaban Willem de Kooning, Josef Albers, Johan Cage, es lo que queremos rescatar, esa idea aplicada al siglo XXI, con técnicas tradicionales y digitales y conectado con el mundo, pero que sea un lugar de prácticas artísticas”. Un primer trabajo de edición se realizó con Antonio Turok, con quien se realizó el libro Pozos visto por Antonio Turok, con imágenes del pueblo y del nuevo Centro.

 

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