Fundación Juan Rulfo censura a la UNAM

Prohibió el uso del nombre e imágenes del autor porque está en desacuerdo con la presentación de un libro de Cristina Rivera Garza sobre el escritor
Autorretrato en el Nevado de Toluca, estado de México, década de los 50, es una de las imágenes que integran la exposición El fotógrafo Juan Rulfo que se inauguró ayer en el Museo Amparo de Puebla (JUAN RULFO. CORTESÍA MUSEO AMPARO Y FUNDACIÓN JUAN RULFO)
07/04/2017
03:40
Yanet Aguilar Sosa
Con información de Alida Piñón
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Un nuevo episodio de prohibición, censura y veto ha escrito la Fundación Juan Rulfo en su historial al cancelar su presencia en la próxima edición de la Fiesta del Libro y la Rosa 2017 UNAM. Esta vez, la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM ha sido objeto de un desplante por parte de la Fundación que dirige el arquitecto Víctor Jiménez. A través de un correo electrónico, Jiménez prohibió que en la Fiesta del Libro y la Rosa usen cualquier imagen o el nombre de Juan Rulfo.

“Hago de su conocimiento que cancelo definitivamente mi participación en la Feria del Libro de la UNAM (sic) y le ruego suspender la presencia de cualquier material con imágenes y el nombre (sic) de Juan Rulfo que tuviesen previsto desplegar en el recinto, en pequeño, mediano o gran formato”, escribió Jiménez en el correo electrónico que envió a la Dirección de Literatura de dicha Coordinación.

El motivo de la decisión, dijo, es su desacuerdo por la presentación, durante dicha celebración, del libro Había mucha neblina o humo o no sé qué. Exploración sobre la obra literaria de Juan Rulfo, de la escritora Cristina Rivera Garza.

La Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM hizo un pronunciamiento. En un comunicado emitido la tarde de ayer, la Coordinación a cargo del escritor Jorge Volpi dijo lamentar profundamente que la Fundación Juan Rulfo haya decidido cancelar su participación en la Fiesta del Libro y la Rosa dedicada, entre otras celebraciones, a conmemorar los 100 años del natalicio del autor de Pedro Páramo.

Sin embargo, pese al retiro de la Fundación Juan Rulfo, La Fiesta del Libro y la Rosa asegura que “sigue adelante con su homenaje y que en los próximos días dará a conocer el nuevo programa de actividades.”

Las reacciones no se hicieron esperar y aunque la principal protagonista de este nuevo episodio generado por la Fundación Rulfo es Cristina Rivera Garza, ésta no pudo responder quizás porque está de viaje en Ecuador, en el trayecto de vuelta a la Universidad de Houston, donde dirige el Doctorado en Escritura Creativa en Español, o porque prefirió no hacer polémica.

Quienes sí discutieron el tema en redes fueron escritores como Alberto Chimal, quien lanzó varios tuits, al igual que Guillermo Sheridan, quien en Twitter escribió varios diálogos como este: “-Vine a Copilco porque me di/ -NO/ -¿Perdón?/ -NO RULFO© EN UNAM/ -Pero... ¿Por qué?/ -ORDEN DE LA AUTORIDAD SUPREMA/ -Oiga, pero.../ -SILENCIO...”

Acto de intolerancia. El escritor Geney Beltrán Félix, quien dictará la conferencia “Cómo vivir El llano en llamas“, en el 11 Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional —donde también la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México dedicará un programa especial al centenario de Juan Rulfo, en el que también participarán con charlas Eduardo Antonio Parra y Roberto García Bonilla—, califica como un acto de intolerancia y de censura la decisión de la Fundación Juan Rulfo.

“La Universidad Nacional toma su nombre de la convicción de la universalidad, de que es un espacio donde de manera plural distintas voces, de distintas genealogías y generaciones y filiaciones son bienvenidas para discutir. Digamos que la tolerancia tolera todo menos la intolerancia, como decía Ferrater Mora. Y este es un acto de intolerancia. Sin duda”, señala.

Beltrán agrega que el texto que escribió Víctor Jiménez descalificando el libro de Cristina Rivera Garza no tiene el menor argumento y sólo se detiene en dos minucias bibliográficas intrascendentes porque no tocan ningún aspecto de la persona ni de la obra de Juan Rulfo.

“Son minucias del tercer orden y, en todo caso, es un acto de censura, si se trata de discrepar sobre la visión que una intelectual tan respetada como Cristina Rivera Garza tiene de la obra de Juan Rulfo, la forma de plantear esa discrepancia es a través de la discusión intelectual, no del silencio. Se puede estar en desacuerdo con un escritor y sus apreciaciones, pero eso no significa descalificar enteramente tanto el esfuerzo y la investigación como los acercamientos y conclusiones”.

No es la primera vez que la Fundación Rulfo, a través de Víctor Jiménez, propicia polémicas. Lo hizo en 2005, cuando retiró el nombre del escritor al Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe que entrega la FIL de Guadalajara con el argumento de que Tomás Segovia, ganador del galardón ese año, había hablado mal de Rulfo. Al final se lo quitaron y después el nombre Juan Rulfo fue registrado como marca ante el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial.

En 2006, la Casa de Humanidades de la UNAM organizó un ciclo de conferencias en torno a la obra de Rulfo, a cargo de los investigadores Juan Antonio Ascencio, Leonardo Martínez Carrizales y Sergio López Mena. La Fundación Juan Rulfo estaría representada por Alberto Vital, pero declinó porque no se le otorgaría pago por su participación. El encuentro se canceló ante la exigencia de Víctor Jiménez, quien consideró que los ponentes eran “tontos y deshonestos”.

Dijo entonces: “No hay que dedicar tiempo a gente que no tiene vocación intelectual. Nosotros tenemos una amplia red de contactos con el medio académico, con estudiosos serios de Juan Rulfo, pero desde luego que hay más interesados en su obra porque les resulta rentable, les da notoriedad hablar sobre él. Pero no podemos avalar lo que cualquier espontáneo habla. Sé perfectamente quienes son estos tres fulanos y ponga que yo dije que los tres me parecen unos pobres diablos”.

A finales del año pasado, la Fundación manifestó a través de una carta dirigida a la Presidencia de la República que no quería ningún Homenaje Nacional por el Centenario de Juan Rulfo con el argumento de que ese dinero que se podían gastar allí lo podrían destinar a becas para estudiantes; además de que no querían que participaran “el mismo grupo de escritores de cuarta o quinta categoría que son expertos en hablar de todo”, indicó entonces Víctor Jiménez.

El pasado 16 de enero, Víctor Jiménez publicó el texto titulado “Había una incompetencia o no sé qué” contra el libro Había mucha neblina o humo o no sé qué. Exploración sobre la obra literaria de Juan Rulfo, de Cristina Rivera Garza. Son pocos los argumentos contra el libro pero es a todas luces un acto de censura.

Justo lo contrario de la universalidad y tolerancia a la que llama la Coordinación de Difusión Cultural en su posicionamiento ante la cancelación de la Fundación. Dice: “La Universidad Nacional Autónoma de México reitera su vocación como una institución plural, incluyente y crítica, y su responsabilidad de difundir la obra de uno de los escritores mexicanos que más influencia han tenido en la literatura universal”; y al final señaló que la UNAM tiene sus puertas abiertas a la Fundación y a todos aquellos escritores y académicos interesados en explorar y difundir la obra de los creadores mexicanos.

Y es que vale la pena recordar que del 16 al 19 de mayo, la Coordinación de Humanidades de la UNAM —a cargo del Dr. Alberto Vital, biógrafo del autor de Pedro Páramo— junto con la Fundación Juan Rulfo realizará el Coloquio por el Centenario de Juan Rulfo en el Instituto de Investigaciones Filológicas; el director de este instituto, Mario Humberto Ruz, dice que no han recibido ninguna notificación de cambio. También se consultó en la oficina de Alberto Vital pero no hubo respuesta.

 

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