Guelfenbein confía en la complicidad entre mujeres

La Premio Alfaguara de Novela 2015 prioriza la creación de un patrimonio de la literatura femenina en América Latina
Su libro "Contigo en la distancia" compitió con otros 707 manuscritos. (FOTO: AP)
03/08/2015
16:56
AP
Ciudad de México
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En su más reciente libro, la escritora chilena Carla Guelfenbein se quiso imponer un reto y acertó, pues la llevó a ganar el Premio Alfaguara de Novela 2015. "Contigo en la distancia" encierra el misterio detrás del accidente que lleva a que la célebre autora Vera Sigall quede en coma.

"Siempre me he planteado poder romper mis propios límites como escritora, no quedarme en estas jaulas de oro que yo misma me construyo", dijo Guelfenbein en una entrevista reciente en la Ciudad de México, donde se encontraba para promover el libro que ha estado entre los más vendidos de Chile y Colombia.

Sus novelas son proyectos de cuatro años y por eso la también autora de "Nadar desnudas" dice que necesita de grandes desafíos. El reto para "Contigo en la distancia" fue escribir una novela que tuviera suspenso sin perder todo lo que había ganado en sus cuatro obras anteriores, como la complicidad con el lector, la transparencia en la prosa y la complejidad.

Para conseguirlo, se adentró en ese género literario y tuvo muchos ensayos y errores, como en los experimentos científicos a los que está acostumbrada. Guelfenbein estudió biología y diseño, también fue editora de revistas de moda. Actualmente colabora en el periódico La Tercera.

"Me costó mucho la decisión de volverme una escritora 'profesional'; hay que ponerlo entre comillas porque no creo en los escritores profesionales... Yo era muy feliz leyendo y escribiendo para mí", dijo. "Sin embargo sentí la necesidad de estar metida en esto, de no tener que ir a trabajar en otra cosa".

En marzo Guelfenbein fue anunciada como la ganadora del premio Alfaguara de Novela, que han recibido autores como Elena Poniatowska y Santiago Roncagliolo y con el que su novela llegó a 19 países. Era la primera vez que competía por el galardón, para el cual fueron postulados 707 manuscritos.

Antes de decidirse a postular su novela se la dio a leer a varias amigas, como suele hacerlo. Guelfenbein dice que cree "muchisisisisísimo" en la complicidad entre mujeres.

"Encuentro que es absolutamente esencial", apunto. "Hubo justamente una amiga que es un monstruo, en el sentido de que nada le gusta y que todo lo encuentra (mal) y me dijo, 'Carla, esta es tu mejor novela y con esta novela vas a llegar lejos' ... Y cuando llegó el minuto del premio dije, 'bueno si mi amiga Isabel que yo confío tanto en ella me dijo que la enviara, la voy a enviar'''.

Para crear a Sigall, Guelfenbein se basó en la brasileña Clarice Lispector.

"A Clarice la leo desde que tengo 20 años, recuerdo cuando leí el primer libro de ella, simplemente aluciné", relató.

En la novela Emilia, una joven estudiante de literatura, va en busca de Sigall de Francia a Santiago de Chile, donde visita la Biblioteca Bombal, en la que hay reunidos manuscritos y documentos personales de poetas y narradoras latinoamericanas como Elena Garro, Alfonsina Storni, Silvina Ocampo, Alejandra Pizarnik y por supuesto, Sigall.

"Hay personas que me preguntan, '¿dónde está la biblioteca Bombal?''', dijo Guelfenbein sobre la biblioteca ficticia. "Me propuse ahora hacer la biblioteca Bombal en Chile. Quiero hacer una biblioteca que reúna los manuscritos de Elena Garro, de tener de la Pizarnik y por supuesto de tener las narradoras chilenas y de tener sus libros... Siento que esto es una labor de todas, crear un patrimonio de la literatura femenina en Latinoamérica".

En la novela se entretejen diferentes tiempos y personajes aparentemente sin relación.

"Uno de los aspectos que hablo importantes de la novela es justamente la cercanía y la distancia entre los personajes", dijo, "de cómo estos personajes están ligados, incluso de forma oculta".

Por ejemplo Daniel, el vecino de Sigall que la encuentra cuando sufre el accidente que la deja en coma, es 50 años menor que ella, pero tiene una relación más entrañable con la autora que con su propia pareja.

"Aquello que no se dice es el espacio que quería indagar en mi literatura, porque en ese espacio cerrado, íntimo, muchas veces vergonzoso que muchas veces no eres capaz de decirte a ti mismo, es donde está el verdadero ser".

 

rqm

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