Puebla consolida su Escuela de Escritura

La iniciativa surgida en 1999 ha dado pie a un boom literario del que han surgido grandes plumas, sobre todo en novela
Daniel Sada fue uno de los principales impulsores de la Escuela (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
01/08/2015
02:07
Yanet Aguilar Sosa
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yanet.aguilareluniversal.com.mx

En agosto de 2013, el autor regio Antonio Ramos Revillas, escribió: “Algo sucede en Puebla. Es predecible, incluso, pensarlo, porque desde hace años la escritura de los autores que viven en Puebla es visible como antes no lo era”. Esa afirmación tiene una rica historia forjada en las aulas de la Escuela del Escritor en Puebla, que en 2014 se refundó en la Escuela de Escritura Puebla.

Esa historia que Jaime Mesa, director de la Escuela de Escritura Puebla, ha comenzado a escribir, recupera el camino de la literatura contemporánea en Puebla y explica este reciente boom, como varios han calificado al surgimiento de escritores poblanos con voz potente, publicados por las más importantes editoriales, y que gozan de gran reconocimiento.

Muchos escritores han nacido, se han forjado o han hecho de Puebla su casa; entre los primeros, están los integrantes del llamado “boom de literatura poblana”, entre ellos: Jaime Mesa, Isaí Moreno, Eduardo Montagner, Yussel Dardón, Gabriel Wolfson, Javier Caravantes, Edson Lechuga, Eduardo Sabugal, Alejandro Lámbarry, Guillermo Espinosa, Víctor Carrancá, José Luis Zárate, Gerardo Porcayo, Óscar Alarcón, Aura Xilonen Arroyo, Omar Nieto y Alí Calderón.

Entre los segundos y terceros están autores que desde 2005 han llegado a Puebla desde distintos lugares y allí han escrito parte de sus libros: Luis Felipe Lomelí, Federico Vite, Esperanza Toral, Carlos Ríos, Iris García y Fernanda Melchor, entre otros.

Las enseñanzas. “Los voy a exigir todo, los voy a acabar, pero les voy a dar todo”, recuerda Jaime Mesa que les dijo en una de sus primeras clases Daniel Sada, el escritor que los forjó, trabajó sus novelas y les abrió las puertas de prestigiadas editoriales.

“Ese ‘todo’ era que corregía hasta la última página de nuestras novelas, nos presentó a editores, no solamente era ‘voy, te tallereo y luego le haces como puedas’; no, él nos presentaba, les pedía que recibieran nuestros manuscritos”, relata.

La generosidad de Sada hizo que esos escritores jóvenes se quedaran en Puebla, ya no necesitaban el DF para publicar; y así se han vuelto maestros de nuevas generaciones. A partir de ese boom editorial que inició Isaí Moreno y que siguieron Montagner, Mesa y Nieto, entre otros, los escritores más jóvenes se enfrentan a una cuestión: “este chavo es joven, es poblano, vive en mi ciudad y publica en Alfaguara, entonces yo también lo puedo hacer”.

Esa fue una ruptura, dice Mesa: “Salvo Pedro Ángel, Alejandro Meneses y Julio Eutiquio Sarabia, la gente pensaba que los poblanos eran Ángeles Mastretta, Elena Garro y los de atrás, no los de las nuevas generaciones. A partir de Isaí Moreno, la gente puede contar unos 15 autores que son conocidos. Somos de Puebla, vivimos y escribimos en Puebla pero publicamos en todos lados”.

Isaí Moreno asegura que esa apuesta literaria ideada por Palou sentó bases firmes para la historia literaria de Puebla. “Más que escritores poblanos hay una escritura hecha en Puebla que ha trascendido fronteras”, afirma y recuerda que en el taller de Sada aprendieron a forjar el temple de su trabajo y su carácter. “Terminábamos destrozados por Daniel pero decíamos: ‘Quiero escribir y voy a escribir y voy a volver pese a todo’. Nos hizo escritores”, asegura el autor de Adicción y Pisot.

Las primeras semillas. Los orígenes de estos esfuerzos se remontan a los años 70 y 80, cuando dos escritores extranjeros comenzaron a dar talleres en la ciudad. El argentino Raúl Dorra impartió por varios años clases en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP); y el ecuatoriano Miguel Donoso Pareja hizo lo propio en la Casa de la Cultura de la ciudad.

Luego, en 1993, Óscar López Hernández (alumno de Miguel Donoso Pareja) llevó la Escuela de Escritores de la Sogem a Puebla. Funcionó un año dentro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y en 1994 llegó a la Secretaría de Cultura.

En 1999, Pedro Ángel Palou impulsó la instalación de talleres permanentes de largo aliento con Daniel Sada (novela); con Guillermo Samperio (cuento) y con José Vicente Anaya (poesía); en conjunto, llevaron a una docena de escritores a publicar obras acabadas.

Si en cuento despuntó Yussel Dardón con su celebrado Motel Bates (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012); y José Vicente Anaya tuvo entre sus alumnos a Alí Calderón, fue en la novela donde los escritores lograron dar pasos más contundentes.

Daniel Sada dedicó cerca de cuatro años a dar su taller de novela y a guiar a varios escritores. El resultado de esos talleres fue tremendo: Isaí Moreno publicó Adicción en 2004, bajo el sello Joaquín Mortiz; Eduardo Montagner lanzó Toda esa gran verdad con Alfaguara, en 2006; Jaime Mesa editó Rabia en 2008 también con Alfaguara; Carlos Ríos ofreció Manigua con Entropía, en 2009; y Omar Nieto con Las mujeres matan mejor, publicado por Joaquín Mortiz, en 2013.

Toda esa producción literaria publicada en grandes editoriales está más allá de los escritores célebres: Garro, Pitol, Mastretta e incluso —más joven— Palou, quien junto con Alejandro Meneses, impulsor de talleres literarios independientes de los que surgieron Alejandro Badillo, Judith Castañeda Suarí y Arturo Ordorica, son considerados por Jaime Mesa como los pilares de la literatura en Puebla.

En 2008, la Escuela de Escritores de la Sogem se incorporó al Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla y el año pasado se fundó la Escuela de Escritura Puebla, la cual pretende acoger todas las posibilidades de la enseñanza de la literatura en México con base en al menos 10 instituciones dedicadas a la escritura, como la Universidad Iberoamericana, la BUAP, la Universidad de las América Puebla (UDLA), el Claustro de Sor Juana, el INBA, la UNAM y desde luego, la Sogem, lo que permitirá tener un sistema de enseñanza diverso y una plantilla de maestros enorme.

Su sede está en el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (3 Norte No. 3 Col. Centro Histórico) y los escritores que forjaron Daniel Sada, Guillermo Samperio y José Vicente Anaya ahora son maestros de las nuevas generaciones y buscan replicar la generosidad de sus mentores.

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