La National Gallery analiza el efecto dominó de Caravaggio

Con la exposición la galería pretende exhibir el "efecto dominó" del original estilo del pintor, que marcó a coetáneos y admiradores
11/10/2016
12:28
EFE
Londres
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La National Gallery de Londres analiza en una amplia exposición, que se inaugura mañana, el "efecto dominó" de la dilatada y diversa influencia que tuvo en toda una generación de pintores la obra del italiano Caravaggio (1571-1610).

Hasta el próximo 15 de enero, Beyond Caravaggio (Más allá de Caravaggio) condensa en varias salas lienzos del revolucionario maestro milanés, colocados junto a otros de artistas variopintos, seducidos por la original técnica y brillante uso de la luz -claroscuro- del creador.

Pese a fallecer a los 39 años, Michelangelo Merisi da Caravaggio "fue un pintor que cambió el curso de la historia del arte", según destacó hoy en la presentación a los medios de comunicación la comisaria de la muestra, Letizia Treves.

Con esa selección, cuyo espectro temporal abarca cincuenta años, la galería británica ha querido exhibir el "efecto dominó" del original estilo caravaggiesco, que marcó a coetáneos y admiradores, según la experta.

"Para un artista que vivió durante tan poco tiempo y que no viajó de manera extensa por Europa -vivió en Italia y se desplazó a Malta y Sicilia- es absolutamente sorprendente lo diversa, lo extensa y lo extendida que fue su influencia", dijo Treves.

La exhibición, que no sigue un orden cronológico, expone 49 lienzos, muchos desconocidos, pero todos de una enorme carga emocional, al más puro estilo del milanés, con un excepcional tratamiento de la luz, gran énfasis en la narrativa y un naturalismo intenso.

Arranca con una sala dedicada a la producción del artista durante los primeros años de su estancia en Roma, donde al carecer de dinero con el que poder pagar a modelos, centró su pintura en una temática cotidiana, pintando a conocidos, entre ellos niños, videntes o músicos.

Se exponen ahí dos de los cuadros más reconocibles de Caravaggio: "Chico mordido por una lagartija" y "Chico pelando fruta", situados junto a "Un músico", de Cecco del Caravaggio o "La buenaventura" de Bartolomeo Manfredi.

En esa primera sala puede contemplarse además "El Tramposo del as de tréboles", de George de la Tour, este último "un pintor que no tenía conocimiento directo de Caravaggio, sino que supo de él a través de otros artistas", subrayó Treves para explicar el alcance del impacto del maestro.

El uso de las luces, la citada técnica del claroscuro, la importancia que concedía el creador a observar la naturaleza y la fuerza de su narrativa son aquí, apostilló la experta, elementos fácilmente apreciables.

El espectador contempla cómo esa poderosa influencia de Caravaggio se va alejando temporal y geográficamente.

A partir de 1600, Roma atrajo a numerosos y diversos artistas de Europa -como Orazio Gentileschi, el español José de Ribera y Gerrit van Honthorst- interesados en emular su naturalismo y fascinante tratamiento lumínico, al tiempo que desarrollaban su propia técnica.

No obstante, tras el fallecimiento del pintor, en 1610, es cuando realmente se desata "el fenómeno artístico generado alrededor de su figura y cuando se produce una altísima demanda, ya no solo de su obra sino de otras inspiradas en su estilo", según Treves.

Entre algunos de los 'platos fuertes' están "Éxtasis de San Francisco" de Giovanni Baglione, la primera pintura 'caravaggiesca' pintada por otro artista; dos obras de Orazio Gentileschi; un cuadro de su hija Artemisia, "Susana y los viejos", y el "Cristo mostrando sus heridas", de Giovannni Antonio Galli (Lo Spadarino).

Otro espacio se centra en los dos viajes que realizó el pintor a Nápoles, en ambos casos huyendo de la justicia (la primera vez, tras cometer un asesinato).

Entonces, el Reino de Nápoles pertenecía al imperio español y en esa ciudad se habían asentado varios artistas españoles, como José de Ribera, representado con tres obras, entre ellas, "El martirio de San Bartolomé".

Otros pintores de la época siguieron imitando el estilo de Caravaggio varios años después de su fallecimiento, si bien su estilo fue perdiendo fuerza hacia mediados del siglo XVII.

Cuatro siglos después, en palabras del director de la National Gallery, Gabriele Finaldi, su arte aún conserva "el mismo vigor para inspirar, asombrar y sorprender".

nrv

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