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Un pedazo de Brasil en México

En la capital existe un recinto dedicado a difundir la cultura de ese país; posee una gran biblioteca de autores de esa nación
En los muros exteriores del recinto se puede leer poesía y literatura brasileña gracias al mural “Ex libris”, realizado por un colectivo de artistas urbanos mexicanos (FOTOS: JENIFER NAVA. EL UNIVERSAL)
10/06/2016
00:21
Abida Ventura
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En la Ciudad de México hay pocos espacios para conocer la cultura brasileña. En la colonia del Valle hay uno que se ha convertido en un refugio tanto para la comunidad brasileña en el país como para los mexicanos interesados en aprender portugués o acercarse a la cultura de ese país sudamericano: el Centro Cultural Brasil México.

Fundado en 1945 por la Embajada de Brasil en México como un espacio de apoyo a las tareas de divulgación cultural, este espacio funciona desde 2012 en su nueva sede de la colonia del Valle, en una casona del siglo pasado y en cuyas paredes se ve y se siente la cultura brasileña.

En una de sus paredes exteriores está, por ejemplo, el mural Ex libris realizado por el Colectivo Sin Nombres, quienes después de ofrecer un taller de estencil en el recinto plasmaron sobre uno de los muros poemas y fragmentos de textos de los más importantes representantes de la literatura brasileña. “Es una de las cosas que nos da mucho orgullo presumir”, expresa Ana Duarte, directora de ese centro cultural, durante una visita al sitio.

A unos pasos de la avenida Insurgentes y del Estadio Azul, en las instalaciones de este recinto se ofrecen clases de portugués, cursos, conferencias y talleres de cultura brasileña; cuenta con una sala de exposiciones temporales, un auditorio para conciertos y proyecciones de cine brasileño. Allí está también la biblioteca más grande en México de autores brasileños, un acervo conformado por 14 mil títulos, entre literatura brasileña, ciencias sociales, historia, antropología, sociología.

Este acervo, relata Duarte, ha sido nutrido durante 40 años con donaciones de miembros de la comunidad brasileña en el país, con libros traídos desde Brasil por la Embajada o a partir de convenios con editoriales que cada año participan en la Feria del Libro de Guadalajara. La última gran donación, señala, la recibieron en 2013 gracias a un acuerdo que hicieron con las editoriales universitarias brasileñas que participaron en la FIL. “En lugar de regresar a Brasil con los libros no vendidos, hicimos un acuerdo con ellos y nos donaron tres mil ejemplares. Eso incremento mucho nuestro acervo de nuevas publicaciones, sobre todo en investigaciones sobre humanidades que se han hecho recientemente en Brasil”.

Desde entonces, explica, han dejado de recibir donaciones debido a que el espacio destinado a la biblioteca es insuficiente. “El espacio se ha convertido en un problema, dejamos de recibir donaciones por un rato hasta que podamos organizarnos para acomodar más libros”, comenta Ana Duarte. Aclara que el acervo de la biblioteca sólo se pueden consultar en físico, pues hasta ahora no han emprendido su digitalización.

Además de libros, esa biblioteca cuenta con una colección de 500 películas brasileñas, clásicas y contemporáneas, así como un pequeño pero rico acervo de viniles de música brasileña. “Son más de 500 discos y se hizo gracias a donaciones de brasileños. Con la existencia del CD, mucha gente dejó de oírlos y nos los iban donando, después nosotros los fuimos guardando y catalogando”, relata Duarte.

El siguiente paso, comenta, es digitalizarlos, ya que se trata de materiales delicados. Esperan emprender pronto un proyecto de colaboración con la Fonoteca Nacional con tal fin.

Muestra sobre las Olimpiadas. A pesar de la crisis política y social que actualmente se vive en Brasil, las actividades y proyectos de este centro cultural no se han visto afectadas, pues aunque dependen del gobierno brasileño, a lo largo de los años han logrado funcionar de manera independiente. “Mucho de nuestro presupuesto viene de Brasil, pero muchas de las actividades las hacemos directamente aquí. Entonces, ahora, nosotros seguimos con los proyectos y la programación de las actividades que ya teníamos planeadas, pero no nos afecta en nada”, asegura Duarte.

Una de las próximas actividades es la exposición El arte olímpico en Latinoamérica. Río 2016 y México 68, que reunirá obras de 24 artistas mexicanos y brasileños. La idea, adelanta la directora del recinto, es hacer una comparación entre los Juegos Olímpicos de México 1968 y los de Brasil 2016, ya que hasta ahora han sido los únicos dos países en recibir dicho evento deportivo en el América Latina. La exposición, curada por el crítico de arte Antonio Espinoza —quien en 2014 también curó una sobre futbol y arte—, se inaugurará el 5 de agosto, día en que comienzan las olimpiadas en Brasil.

El Centro Cultural Brasil México también participa en la exposición Antropofagia y modernidad. Arte brasileño en la Colección Fadel. 1908-1979, que la próxima semana se inaugurará en el Museo Nacional de Arte (MUNAL). Incluirá obras de los principales artistas brasileños del siglo XX, entre ellos Belmiro de Almeida, Anita Malfatti, Tarsila do Amaral, Vicente do Rego Monteiro, Emiliano Di Cavalcanti, Cícero Dias. Las piezas provienen de una colección privada, explica Duarte.

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