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Duelo es una exposición “alrededor de la violencia, los desaparecidos y las víctimas de la delincuencia”, contó ayer el artista Francisco Toledo y agregó que por esto, utilizar el color rojo en gran parte de las cerámicas de la muestra “era obligado”.

Así lo expresó en una charla con los medios de comunicación que acudieron a la presentación en el Museo de Arte Moderno de esta muestra.

Son 95 cerámicas de mediano formato creadas por Toledo en los últimos siete meses y con las cuales alude directa o tangencialmente a la violencia, a distintos momentos y formas de violencia en el país.

Es una exposición que coincide con sus 75 años, cumplidos el pasado 17 de julio, y también con 35 años de haber presentado en este mismo museo una retrospectiva que entonces promovió Fernando Gamboa.

Con Duelo, Toledo reitera su compromiso con la defensa de la vida, pero además ofrece una muestra inolvidable en muchos sentidos. Es un conjunto de piezas donde están sus inquietudes sociales y políticas, y donde vuelve a inventar soluciones plásticas, juegos; donde dialoga con la cerámica antigua, con mitos como el de los perros que se llevaban a las tumbas, y donde hace de las cualidades animales una metáfora para expresar sus más profundas creencias.

Toledo presenta aquí urnas, figuras, vasijas y platos; incorpora elementos de la naturaleza; toma objetos que remiten a hechos de violencia. Por medio de un zapato o de una gorra de béisbol habla de los desaparecidos, que pueden ser los desaparecidos de los años 70 en Juchitán o los de Oaxaca en 2006 o los 43 la Normal de Ayotzinapa, y recuerda también a los muertos de Tlatlaya o las condiciones de esclavitud de muchas personas en distintas épocas. Hay cerámicas que concentran la belleza de un grillo, un nopal, una penca, o de la lengua de los sapos que le sirve para inventar una contemporánea cortina, armada con líneas-lenguas rojas.

Cuestionado sobre este momento del país y la esperanza que tiene, respondió: “No sabemos qué va a pasar en México. Si violencia va a haber en toda la República o ya la hay... Uno dice ‘ojalá que no’, pero no sé. Hay una gran inconformidad en todo México y también mucha pobreza”.

Duelo cuenta con museografía de Trini Ellitsgaard, esposa del artista, y fue resultado del trabajo de Toledo en el taller Canela del ceramista Claudio Jerónimo López, anexo al Centro de las Artes de San Agustín.

El Fortín. El miércoles, un día antes de la presentación de su exposición en el MAM, se anunció la cancelación del proyecto del auditorio en el Cerro del Fortín, en Oaxaca, la más reciente batalla del artista y activista. Así se refirió al tema: “Fue un problema que llevó muchos meses de batallar, de cartas, de entrevistas, de reuniones, de conferencias; parecía que no iban a darse por vencidos. Y bueno, ya ahora dijeron que no se hace ahí, pero fue una larga lucha, un largo pleito”.

Sin embargo, reconoció que no todo está cerrado: “(Es) una victoria sí y no, porque ya está muy avanzado el estacionamiento para 600 coches, es una locura porque es para calles muy estrechas”.

Más allá de eso, aseguró que continuará sus luchas personales, como la defensa del maíz: “Contra los transgénicos, contra el maíz transgénico. No sólo para Pro Oax sino para todos los científicos comprometidos, la UNAM, Chapingo, y vamos participar”.

Ayer en el MAM, Elena Poniatowska, quien acudió a saludar a Francisco Toledo, celebró que el artista gana todas sus batallas: “Es un victorioso. Cuando iban a instalar el Mc Donalds en el Zócalo él luchó para que se fuera. Ahí le entramos todos, todavía vivía Monsiváis. Hacíamos un montón de protestas”.

Duelo se exhibirá hasta marzo en el MAM, en Reforma y Gandhi.

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